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Reactor nuclear RA-1

Reactor nuclear RA-1

Es la primera instalación de este tipo en operar en toda Latinoamérica, lo que dió inicio al desarrollo en el país de reactores de investigación y producción.


El 17 de enero de 1958 se alcanzó la primera reacción nuclear controlada en el núcleo del reactor RA-1, ubicado en el Centro Atómico Constituyentes. El logro estuvo a cargo de científicos de la CNEA y marcó un hito histórico no solamente para la Argentina, sino para toda América Latina y el hemisferio sur, ya que fue el primer reactor nuclear en ser puesto en marcha en la región.

RA-1
RA-1: El primer reactor nuclear inaugurado en la región.

La construcción del RA-1 se concretó en tiempo récord: en tan solo nueve meses. Se trata de un reactor del tipo tanque abierto, que fue creado tomando como base el diseño de una instalación estadounidense.

Si bien el uranio enriquecido fue suministrado por los Estados Unidos y algunos componentes electrónicos fueron importados, el RA-1 fue desarrollado íntegramente por profesionales argentinos. La fabricación de los elementos combustibles fue responsabilidad de la División Metalurgia que dirigía el profesor Jorge Sabato.

En 1959, un año después de su puesta en marcha, el reactor fue completamente reformado, lo que permitió a los técnicos de la CNEA elevar su potencia máxima diez veces. Posteriormente, en marzo de 1991, se modernizaron todos sus componentes, excepto los elementos combustibles, que ya habían sido modificados en 1967.

Actualmente, el RA-1 tiene una potencia de 40 kW térmicos y un núcleo de uranio enriquecido al 20% reflejado por grafito. Su moderador y refrigerante es agua liviana desmineralizada.

El desarrollo de este primer reactor le permitió a nuestro país concretar otros emprendimientos de mayor envergadura, como la fabricación y exportación de reactores de investigación y de producción de radioisótopos y el desarrollo de elementos combustibles. Asimismo, se allanó el camino hacia la generación nucleoeléctrica del país a través de la construcción de centrales nucleares de potencia.

Las instalaciones del RA-1 fueron también pioneras en la producción de radioisótopos, utilizados tanto en medicina como en la industria, contribuyendo al avance de la ciencia y la tecnología. Además, se realizaron innumerables experimentos e investigaciones que contribuyeron con el avance de la ciencia.

A lo largo de los años, el RA-1 también ha jugado un papel fundamental en la capacitación de generaciones de operadores de reactores nucleares, tanto argentinos como extranjeros. La formación de recursos humanos sigue siendo una de las actividades clave del reactor.

En la actualidad, el RA-1 continúa siendo una pieza clave del desarrollo científico y tecnológico nacional. Cumple con todos los requisitos de seguridad establecidos por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y sigue siendo utilizado para ensayos por activación de materiales, daños por radiación e investigación de nuevas terapias en medicina nuclear, entre otros campos.

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