Inaugurado el 20 de diciembre de 1967 en el Centro Atómico Ezeiza, el reactor RA-3 es el principal productor de radioisótopos de la Argentina. Este reactor de tanque abierto, diseñado y construido íntegramente por la CNEA con una destacada participación de la industria nacional, ha sido crucial para la investigación en biología, medicina nuclear, radiobiología y otros campos. A lo largo de su vida útil, ha permitido el desarrollo de nuevas tecnologías y avances en la ciencia, consolidándose como una pieza clave de la infraestructura nuclear del país.

La principal actividad del RA-3 es la producción de radioisótopos, principalmente de molibdeno-99. Este radioisótopo decae en tecnecio-99m, que se utiliza en el 80% de los estudios de medicina nuclear en todo el mundo. Con la producción actual de molibdeno-99 se cubren las necesidades locales y el excedente se exporta a otros países, como Brasil. Además, el RA-3 produce otros radioisótopos importantes como iodo-131, cromo-51, samario-153, fósforo-32, iridio-192 y lutecio-177, que se utilizan en diversas aplicaciones médicas, industriales y agrícolas.
Cada semana, aproximadamente 16.000 pacientes se benefician de estudios diagnósticos con tecnecio-99m y unos 500 reciben tratamientos con iodo-131. La producción de estos radioisótopos permite realizar estudios de diagnóstico médico sobre órganos vitales como el corazón, cerebro, pulmones, hígado, bazo, riñón, vesícula biliar y médula ósea, entre otros.
El RA-3 ha sido objeto de una serie de repotenciaciones desde su puesta en marcha, comenzando con una potencia de 0,5 MW que se ha incrementado a 10 MW. En 2003, con la duplicación de su potencia, el reactor logró duplicar la producción de radioisótopos. En noviembre de 2024, gracias a una reorganización de la actividad del reactor y de sus plantas asociadas, la producción de molibdeno-99 aumentó otro 50 %.
Además de su función productiva, el RA-3 tiene un papel importante como centro de capacitación. Allí se lleva a cabo la formación de personal especializado para operar otras instalaciones nucleares y la capacitación de estudiantes de los institutos de la CNEA. También se realizan investigaciones en materiales, combustibles nucleares, activación neutrónica, y otros ensayos científicos que contribuyen al avance tecnológico y científico de la industria nuclear.
El RA-3 sigue siendo un pilar fundamental de la infraestructura nuclear argentina y su contribución a la salud y la ciencia continúa siendo de vital importancia.