San Carlos


Las primeras acciones terrestres en el Estrecho

A las 8.10 h del 21 de mayo de 1982, el transporte de tropas Canberra entraba en el canal de Puerto de San Carlos, el desembarco había estado precedido por tres horas de intenso cañoneo naval que “barrió” el terreno.

Mientras los ingleses desembarcaban masivamente tropas y equipos, eran observados por soldados liderados por el teniente primero Carlos Daniel Esteban de la Compañía “C” del Regimiento de Infantería 25. A las 8.20 h, varias lanchas custodiadas desde el aire por numerosos helicópteros pusieron a los primeros ingleses en tierra firme.

La infantería enemiga avanzó hacia el poblado de San Carlos. El teniente Esteban informó radialmente a Puerto Argentino lo que sucedía, y se le ordenó desplazarse hacia el Este, para que no quedaran cercados por un descenso helitransportado. A las 8.40, mientras dos compañías británicas arribaban al pueblo y un helicóptero Sea King intentaba posarse con su carga de soldados, Esteban y sus 42 hombres pasaron al ataque. Un diluvio de balas acribilló la máquina que se alejó envuelta en llamas y cayó al mar.

La infantería inglesa abrió fuego con morteros y ametralladoras sobre las posiciones de Esteban, mientras un helicóptero Gazelle se precipitaba sobre los argentinos, listo a disparar sus cohetes. Pero nuevamente la cortina de fuego tendida por el Equipo de combate “Güemes” resultó letal. Esta segunda máquina también se precipitó a las aguas. Un tercer Gazelle lanzado al ataque corrió la misma suerte de los dos primeros. Los soldados argentinos se desplazaron, eludiendo la búsqueda de un cuarto Gazelle al que nuevamente atacaron con sus armas portátiles. Esta última máquina se alejó envuelta en llamas y humo.

Esteban y su tropa esperaron por dos horas el repliegue de “Gato” (la Sección Apoyo del subteniente Reyes) desde la altura 234. El Equipo de combate “Güemes” se retiró sin sufrir ninguna baja, dejando tras sí tres Gazelles destruidos, un Sea King seriamente dañado y, probablemente, una veintena de bajas enemigas.

Estos 42 hombres regresaron a pie a Puerto Argentino, arribando el 26 de mayo. Esta valerosa acción y la de subteniente Reyes, que abrió fuego con sus cañones de 105 mm sobre la flota británica, resultaron la única oposición terrestre que se hizo al desembarco inglés en San Carlos.