Defensa de las islas


Primeros ataques ingleses a Puerto Argentino

A las 4.40 h del 1 de mayo, un bombardero B-2 Vulcan XM 607 descargó un racimo de bombas sobre la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Esa incursión ejecutada desde gran altura tomó por sorpresa a la defensa antiaérea argentina que, a partir de ese momento, entró en estado de alerta. La pista sufrió un agujero de veinte metros de diámetro, sin embargo, los Hércules C-130 y otros aviones de menor porte pudieron seguir operando.

Los británicos habían dividido sus fuerzas navales en dos grupos de tareas; uno, liderado por el portaaviones “Invencible” que se ubicó al norte de la Isla Soledad, a 130 km de Puerto Argentino; el otro, encabezado por el portaaviones “Hermes”, se situó al noreste, a 93 km de la costa malvinera. Desde el “Hermes” partieron los GR-3 Harrier que desataron varios ataques sobre nuestros soldados.

A las 8.25 h, los radares nacionales anunciaron la llegada de nuevas incursiones. Ante lo que un aceitado sistema defensivo, conformado por efectivos del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 con sus cañones Oerlikon de 35 mm y sus directores de tiro Skyguard, artilleros de la Fuerza Aérea y de la Armada, entró en acción.

Entre las 8.30 y las 8.3 horas se desarrolló un violentísimo duelo entre aviones británicos y artilleros nacionales. Los británicos dejaron caer bombas de casi media tonelada pero se encontraron con el fuego cruzado de nuestra artillería antiaérea: dos Harriers cayeron bajo el fuego argentino, otros cuatro se alejaron averiados y un misil Tiger–Cat de la Armada derribó a un tercer atacante. Los británicos ya no volvieron a intentar atacar volando a baja altura, contentándose con ataques desde gran altitud y perdiendo, de este modo, efectividad.

La situación en la Base Aérea Militar (BAM) “Cóndor” fue muy diferente; el aeródromo Darwin alojaba un escuadrón de aviones “Pucará” y no contaba con defensas antiaéreas suficientes, carecía de refugios, depósito de combustibles y zonas de enmascaramiento.

Tres “Sea Harrier” destruyeron los aviones en la pista, causando ocho muertos y nueve heridos graves. Los seis cañones Rehinmetal de 20 mm con un radar ELTA de la Fuerza Aérea y una sección de dos piezas Oerlikon de 35 mm con director de tiro “Skyguard” del Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea 601 no pudieron reaccionar debido a una infeliz coincidencia: les habían informado que los “Pucará” serían evacuados de la base con destino a la isla Borbón, por lo que debían estar atentos desde las 8.25 h a no derribar aviones propios. Al producirse el ataque aéreo británico, creyendo que se trataba de los aviones argentinos, no abrieron fuego.

En cuanto a las acciones terrestres del 1° de mayo, los efectivos del Regimiento de Infantería 25 desplegados en la península de Frecynet para dar protección a la Base Militar “Malvinas” fueron sometidos a un intenso cañoneo naval, debiendo permanecer en sus refugios. Alrededor de las 18 h, un fuego de morteros nacionales de 81 mm apoyado por disparos de cañones del grupo de Artillería 3 frustró un desembarco helitransportado de tropas británicas.