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Protección radiológica del paciente

Protección radiológica del paciente

Las radiaciones ionizantes se emplean en una gran cantidad de prácticas médicas y en todas ellas deben aplicarse los principios de la protección radiológica.


El uso de radiaciones ionizantes en medicina ha experimentado un aumento significativo en los últimos años, gracias al avance de nuevas técnicas, tecnologías y desarrollos en el área. Estos avances han permitido grandes beneficios en la detección, diagnóstico y tratamiento de enfermedades, lo que ha tenido un impacto positivo en la calidad de la atención médica y en la salud de los pacientes, con una repercusión notable en la sociedad.

Protección a los pacientes en tratamientos con radiaciones ionizantes
Protección a los pacientes en tratamientos con radiaciones ionizantes

No obstante, los procedimientos médicos y odontológicos que emplean radiaciones ionizantes deben estar adecuadamente justificados. Los profesionales de la salud tienen la responsabilidad de minimizar la cantidad de radiación utilizada, sin comprometer la calidad del diagnóstico o tratamiento de los pacientes.

Las instalaciones y procedimientos deben cumplir con las normativas y requisitos de seguridad adecuados para proteger al público y a los trabajadores que se desempeñan en los servicios de atención sanitaria.
A través del Programa de Protección Radiológica del Paciente (PPRP), la CNEA contribuye a mejorar y fortalecer la seguridad frente a las radiaciones de los pacientes, los trabajadores de la salud y la sociedad en general.

¿Qué necesito saber antes de un estudio médico con radiaciones ionizantes?

El uso de radiaciones ionizantes en medicina permite realizar diagnósticos y tratamientos de enfermedades, contribuyendo significativamente a mejorar la salud de la población.

La indicación de un estudio o tratamiento debe ser realizada por un médico u odontólogo ("prescriptor"), quien evaluará la necesidad y las ventajas clínicas de realizar un estudio con radiaciones ionizantes, como una radiografía de tórax, una tomografía computada o una panorámica dental, para cada paciente individual. Es fundamental una adecuada comunicación entre el paciente y el médico para que este último tenga la información necesaria para decidir si el procedimiento es pertinente. En algunos casos, un estudio puede no contribuir a mejorar la salud del paciente o puede ser una repetición que no aporte nueva información. Para evitar la repetición innecesaria de estudios y dosis de radiación, es útil conservar los resultados e imágenes anteriores y presentarlos cuando sea necesario.

Los profesionales que realizan los procedimientos, deben utilizar protocolos y técnicas adecuadas, de manera que el paciente reciba solamente la cantidad de radiación necesaria para obtener una imagen útil para el diagnóstico o para la efectividad del tratamiento, minimizando así los riesgos de los efectos de la radiación. En cada procedimiento se deberán tomar las medidas necesarias para evitar que otras áreas del cuerpo reciban dosis de radiación. Es importante que los pacientes colaboren con los profesionales siguiendo las instrucciones indicadas, como mantenerse quietos por unos segundos o utilizar algún elemento para protección o inmovilización.

Los pacientes pediátricos y las mujeres embarazadas requieren un cuidado especial debido a su mayor sensibilidad a la radiación. Por este motivo, es fundamental que las pacientes informen al médico la posibilidad de estar embarazadas antes de realizares el estudio. En los estudios de medicina nuclear, donde se administra material radiactivo que se distribuye por todo el cuerpo, es crucial saber si la paciente está en período de lactancia y analizar en conjunto con el médico y el equipo de salud las medidas de seguridad a tomar.

Los profesionales deben comunicar y explicar a los pacientes y familiares los beneficios y riesgos asociados con la realización de los procedimientos o con la decisión de no realizarlos. El PPRP de la CNEA colabora con los profesionales de la salud, asociaciones profesionales y autoridades regulatorias para mejorar y fortalecer la seguridad frente a las radiaciones en medicina, incluyendo una comunicación efectiva con los pacientes y el público en general.

Profesionales: qué considerar para prescribir prácticas con radiaciones ionizantes

El “prescriptor”, ya sea un médico u odontólogo, es quien la realización de estudios con radiaciones ionizantes. En conjunto con el profesional que realiza el estudio, tiene la responsabilidad de justificar adecuadamente la indicación. En algunos casos en particular, como en algunos estudios odontológicos, el prescriptor y quien lo realiza, es el mismo profesional.

La justificación de un estudio médico no se limita solo a la aprobación de una técnica o equipo en particular. En medicina, también se requiere que la justificación sea realizada en base a criterios armonizados y considerando a cada paciente en particular y su situación clínica. Un estudio radiológico debe realizarse únicamente cuando se considere que aportará un beneficio en el diagnóstico, seguimiento o tratamiento de patologías específicas.

Estas son las cinco preguntas que el médico u odontólogo debe hacerse antes prescribir un estudio con radiaciones ionizantes:
- ¿Este estudio contribuirá con el diagnóstico o tratamiento del paciente?
- ¿Este estudio no fue realizado recientemente al paciente y aportará nueva información?
- ¿Existen otros estudios que puedan aportar la información necesaria, pero con una menor dosis de radiación, o incluso sin radiación ionizante?
- ¿Existe la probabilidad de embarazo o lactancia (en caso de estudios de medicina nuclear)?
- ¿El problema clínico o diagnóstico presuntivo está claramente indicado en la solicitud?

La capacitación en protección radiológica de los prescriptores es un pilar fundamental para disminuir la cantidad de estudios injustificados, ya sea porque no contribuirán a la salud del paciente o porque se repiten inncesariamente por diversas razones.

El PPRP trabaja activamente para mejorar la implementación del principio de justificación a través de consultas, capacitaciones y colaboración para el desarrollo de guías de referencia para prescriptores, en conjunto con entidades profesionales y autoridades de salud.

Accedé a la Guía de recomendaciones para la correcta solicitud de pruebas de Diagnóstico por Imágenes

Es una publicación preparada por expertos argentinos, con la coordinación de la Sociedad Argentina de Radiología.

¿Cuáles son las prácticas médicas que utilizan radiaciones ionizantes?

Las radiaciones ionizantes se emplean en diversas prácticas médicas, entre las que se incluyen radiografías, tomografías, mamografías, fluoroscopías, intervencionismo, odontología, medicina nuclear y radioterapia.

En todas estas prácticas se aplican los principios de protección radiológica. Sin embargo, los profesionales de cada área deben recibir una capacitación adecuada y entrenamiento en protección radiológica para procedimientos diagnósticos e intervencionistas, con el fin de minimizar los riesgos para los pacientes, los trabajadores de la salud y el público en general.

La optimización de los estudios es el segundo principio que debe aplicarse en las prácticas en medicina, luego de una adecuada justificación, y busca reducir la dosis de radiación recibida sin comprometer la calidad clínica del estudio, ya sea con fines diagnósticos o terapéuticos.

Para garantizar la seguridad del equipo de salud, se deben utilizar los sistemas de protección adecuados y realizar monitoreo del área de trabajo e individual de los trabajadores, con el fin de minimizar el riesgo de exposición y asegurar que no se superen los límites y/o restricciones de dosis establecidos por los organismos reguladores, como el Ministerio de Salud de la Nación y la Autoridad Regulatoria Nuclear.

En el caso de los pacientes, se aplican los Niveles de Referencia Diagnósticos de Dosis (NRD), una herramienta práctica para orientar la optimización de la dosis. Los NRD no son establecidos como límite regulatorio y en ningún caso son indicadores de una práctica adecuada o inadecuada.

El PPRP trabaja específicamente en las diferentes áreas de la medicina, contribuyendo a la protección radiológica mediante el asesoramiento a entidades profesionales, autoridades reguladoras y centros de salud; la investigación; la organización de cursos y jornadas de actualización en hospitales; la participación en el diseño y dictado de materias y módulos específicos integrados en las carreras y posgrados en salud; y la participación en congresos médicos para actualizar a los profesionales y concientizar sobre la relevancia de realizar prácticas radiológicas adecuadas y seguras.

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