Presidencia de la Nación

La decisión de adoptar


Son muchos y diversos los motivos por los cuales se comienza a pensar en la adopción. No obstante, es fundamental reflexionar acerca de ciertas cuestiones.

Adoptar consiste en encontrar una familia para un niño y no un niño para una familia. La adopción es una solución a la situación de algunas niñas, niños y adolescentes privados de cuidados parentales. Se trata de asegurar el derecho de la niña, niño y adolescente a vivir en una familia que le provea los cuidados necesarios para crecer y desarrollarse.

Con respecto al adulto, el Estado reconoce su deseo de querer adoptar, dándole la posibilidad de inscribirse como postulante a guarda con fines adoptivos.

La adopción implica una construcción gradual del vínculo. Es un compromiso que se asume de una vez y para siempre, y que supone una decisión firme de cuidado, independientemente de las circunstancias. La paternidad o maternidad no es transitoria, sino permanente. El desistimiento o rechazo de los adoptantes tiene consecuencias emocionales de gran impacto para la niña, niño y adolescente.

Adoptar implica responsabilidades. En la maternidad/ paternidad adoptiva se debe atravesar un proceso evaluativo por parte del Estado y entender que toda niña, niño y adolescente tiene una historia de vida y una identidad que hay que reconocer y respetar.

Es importante acompañar en la construcción de la historia de origen de la niña, niño y adolescente. Comprender porqué no pudo vivir con su familia de origen es un interrogante que acompañará durante muchos años a la niña, niño y adolescente. Es necesario construir junto a ellos una idea reparadora que no implique reprobar ni negar a la familia de origen y acompañarlos en la elaboración de su historia.

La adopción incluye también a la familia ampliada del adoptante. La adopción da lugar al comienzo de nuevos roles: abuelos, tíos, hermanos o primos, quienes resultan importantes para la integración y sostenimiento familiar. Por ello es de suma importancia hacerlos partícipes de este proyecto, atendiendo a los múltiples sentimientos que se les susciten.

La llegada de una niña, niño y adolescente implica cambios en los vínculos familiares y en la vida cotidiana. Los adultos van a tener que adaptarse a las necesidades de los niños. Deben disponer y ofrecer tiempo suficiente para una adecuada atención, lo que implica modificar su vida cotidiana.

¿Quiénes pueden adoptar?

Las personas que se encuentren inscriptas en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos.

El derecho a la identidad

Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a conocer los datos relativos a su origen. Por ello, pueden acceder al expediente en el que se tramitó su adopción y a toda otra información que conste en registros judiciales o administrativos siempre que lo requieran. Los adoptantes deben comprometerse expresamente ante el juez a hacer conocer los orígenes al adoptado, lo que debe constar en el expediente. Cumplir con dicho compromiso es respetar el derecho a la identidad y a la continuidad de su construcción.

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