La protonterapia es una modalidad de radioterapia que utiliza protones, que son partículas cargadas de alta energía, para el tratamiento de tumores. Las propiedades físicas y radiobiológicas de estas partículas permiten administrar la radiación con una precisión milimétrica.
Los iones cargados de altas energías (velocidades comparables a la de la luz) pueden penetrar los tejidos con poca dispersión lateral, depositando bajas dosis en los primeros centímetros (tejidos sanos) para finalmente concentrar la máxima dosis durante su frenado, en los últimos centímetros de sus trayectorias (tumor). Esto permite una definición precisa en términos dosimétricos de la región a tratar. La dependencia con la profundidad de la deposición de energía de la partícula cargada se denomina “Pico de Bragg”.
Especialmente al final de sus trayectorias, que es cuando alcanzan el tumor, desde el punto de vista radiobiológico los protones producen un daño complejo en el ADN de las células tumorales, que resulta más difícil de reparar para las células. De esta manera, se incrementa la eficacia del tratamiento.
Gracias a estas características, la protonterapia resulta particularmente beneficiosa en tumores localizados cerca de órganos críticos o estructuras sensibles, como el corazón, el cerebro o la columna vertebral, donde la reducción de dosis en tejidos sanos es fundamental para disminuir efectos secundarios.
La diferencia con otras técnicas
La radioterapia es la especialidad médica que emplea radiaciones ionizantes para el tratamiento de enfermedades oncológicas. Su aporte principal es el control local y regional de focos tumorales, pudiendo ser combinada con otras modalidades terapéuticas, como cirugía, quimioterapia, terapia metabólica o inmunoterapia. Alrededor del 50% de los pacientes oncológicos requerirá radioterapia en algún momento de su tratamiento.
La radioterapia convencional utiliza principalmente haces de fotones (rayos X) o electrones. Estas técnicas han experimentado más de un siglo de desarrollo y optimización, lo que permitió reducir los efectos secundarios, provocados porque los haces de rayos X depositan energía tanto antes como después del tumor. Mientras tanto, la protonterapia permite que los protones se frenen completamente dentro del tumor, evitando la irradiación de las estructuras sanas que lo circundan.
¿Qué enfermedades se pueden tratar con protonterapia?
Conocé más sobre los tratamientos con haces de protones que permiten tratar tumores localizados cerca de órganos críticos.