Cáncer de piel
El cáncer de piel se produce por el crecimiento anormal de células de la piel. La exposición a la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo prevenible.
La protección solar debe mantenerse durante todo el año Los rayos ultravioletas pueden afectar la piel también en días nublados y se reflejan en superficies como el agua, la arena y la nieve.
Una lesión nueva en la piel, una llaga que no cicatriza o un cambio en un lunar pueden ser signos de cáncer de piel. Ante cualquier duda, es importante consultar al equipo de salud.
¿Qué es?
Es un cáncer que se origina en los tejidos de la piel. Puede aparecer en distintas partes del cuerpo, aunque es más frecuente en las zonas expuestas al sol, como la cara, las orejas, el cuello, el cuero cabelludo, los brazos y las manos.
El cáncer de piel puede desarrollarse por distintos factores. Entre los más importantes se encuentran la exposición solar acumulada, las quemaduras solares repetidas, especialmente durante la infancia y la adolescencia, el uso de camas solares, los antecedentes personales o familiares de cáncer de piel y algunas condiciones que debilitan el sistema inmunitario.
Tipos principales de cáncer de piel
Carcinoma basocelular
Es el tipo más frecuente de cáncer de piel. Suele aparecer en zonas expuestas al sol, como la cara, las orejas y el cuello. En general crece lentamente y rara vez se disemina a otras partes del cuerpo, pero puede dañar los tejidos cercanos si no se trata. Puede presentarse como una lesión brillante o perlada, una herida que no cicatriza, una zona rojiza o una lesión que sangra, forma costra y vuelve a aparecer.
Carcinoma espinocelular
También se relaciona con la exposición acumulada a la radiación ultravioleta. Puede aparecer en la cara, las orejas, el cuero cabelludo, los labios, el cuello, los brazos y las manos. En algunos casos puede crecer con mayor rapidez y diseminarse a ganglios u otros órganos. Puede manifestarse como una lesión áspera o escamosa, una herida que no cicatriza, una costra persistente, un bulto rojizo o una lesión que sangra.
Las personas que ya tuvieron un carcinoma basocelular o espinocelular tienen mayor riesgo de desarrollar nuevos tumores de piel, por lo que deben continuar con controles periódicos.
Melanoma
Es menos frecuente que otros cánceres de piel, pero puede ser más grave. Se origina en los melanocitos, que son las células que producen la melanina, el pigmento que da color a la piel.
Puede aparecer sobre piel sana o a partir de un lunar previo. Cuando se detecta en etapas tempranas, las posibilidades de tratamiento son mayores. Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede diseminarse a otras partes del cuerpo.
Señales de alarma
Consultar al equipo de salud en caso de:
- Una lesión nueva en la piel que crece, cambia, pica, duele, sangra o forma costra
- Una herida o llaga que no cicatriza
- Un lunar que cambia de forma, tamaño, color o textura
- Una mancha o lunar diferente al resto
- Una lesión oscura en la piel, las uñas, las palmas, las plantas o las mucosas
Para observar lunares o manchas pigmentadas puede servir la regla del ABCDE:
- A de asimetría: una mitad del lunar no se parece a la otra.
- B de bordes: los bordes son irregulares, borrosos o mal definidos.
- C de color: presenta varios colores o cambios de color.
- D de diámetro: mide más de 6 milímetros o aumenta de tamaño.
- E de evolución: cambia con el tiempo, pica, sangra, duele o forma costra.
No todos los cambios en la piel son cáncer, pero la consulta temprana permite realizar una evaluación adecuada.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
El cáncer de piel puede afectar a cualquier persona. El riesgo es mayor en quienes:
- Tienen piel, ojos o cabello claros
- Se queman con facilidad al exponerse al sol
- Tuvieron quemaduras solares importantes, especialmente en la infancia o adolescencia
- Tienen muchos lunares o lunares atípicos
- Tienen antecedentes personales o familiares de cáncer de piel
- Trabajan o realizan actividades al aire libre con exposición solar frecuente
- Usan o usaron camas solares
- Tienen el sistema inmunitario debilitado
Prevención
Los cuidados frente a la radiación ultravioleta deben sostenerse durante todo el año:
- Evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16 horas
- Buscar la sombra, especialmente en los horarios de mayor radiación
- Usar ropa que cubra la piel, sombrero de ala ancha y anteojos con protección UV
- Usar protector solar de amplio espectro, con FPS 30 o más, en las zonas que no quedan cubiertas por la ropa
- Aplicar el protector solar 30 minutos antes de exponerte al sol. Renovarlo cada 2 horas y después de nadar, transpirar, hacer actividad física o secarte con toalla
- Usar protector solar también en días nublados
- No usar camas solares
- Prestar especial atención a la protección de niñas y niños
El protector solar ayuda a reducir el daño por radiación UV, pero no debe usarse para prolongar el tiempo de exposición al sol. La mejor protección combina sombra, ropa adecuada, sombrero, anteojos y protector solar.
Cuándo consultar
Consultar en un centro de salud o con un especialista en dermatología si aparece una lesión nueva, si una herida no cicatriza o si un lunar cambia de tamaño, forma, color o textura.
También es recomendable consultar para definir la frecuencia de los controles si tenés antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, muchos lunares, lunares atípicos, quemaduras solares importantes o exposición solar frecuente por trabajo o actividades al aire libre.