Fernanda Miño: “Tenemos la enorme responsabilidad de trabajar en la integración de más de 4400 barrios populares”

La secretaria de Integración Socio Urbana explica los lineamientos del programa Argentina Unida por la Integración de los Barrios Populares, que tiene como objetivo saldar una deuda estructural de nuestro país.


1- ¿Cuáles son los principales ejes que se plantea la Secretaría para avanzar en la integración social y urbana de los barrios populares?

Asumimos la enorme responsabilidad de trabajar para la integración de los más de 4.400 barrios enmarcados en el registro nacional que se dio en el 2016 y 2017. Esto significa abordar las necesidades más urgentes de la gente, que no pasan solo por el alimento sino también por el acceso a los servicios básicos a la vez que trabajamos para saldar una deuda estructural. Por eso, ya tenemos en marcha el programa Argentina Unida por la Integración de los Barrios Populares, con una primera línea que consiste en la ejecución de obras tempranas para la provisión de agua potable, luz eléctrica, veredas, salitas de salud, polideportivos, equipamiento y mejora de espacios sociales. Y una segunda línea que implica la elaboración del Proyecto participativo junto con vecinos/as y organizaciones sociales para la integración definitiva. Ya estamos trabajando en más de 20 barrios de la provincia de Buenos Aires, Rio Negro, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe y tenemos en cartera más de 200 proyectos de todo el país.

Por otro lado, junto con el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, estamos encarando una línea clave para hacerle frente a la demanda habitacional histórica de nuestro país, que es el acceso a lotes con servicios para los sectores más vulnerados.

Para poder avanzar con nuestros objetivos sin descuidar situaciones surgidas por la emergencia sanitaria, estamos impulsando un programa para fortalecer el tejido social con cuadrillas de promotores sanitarios, el acondicionamiento de espacios de cuidado y asistencia y la distribución de artículos de higiene y material didáctico.

2 - ¿Qué lugar ocupa en su tarea la articulación con gobiernos municipales y provinciales?

La pandemia dejó al descubierto la urgencia en la que vivimos más de 4 millones de personas en nuestro país y a la vez que cada barrio tiene distintas características y distintas demandas. En este sentido estoy convencida de que la única forma de poder saldar esta deuda histórica, que sin dudas se vio agravada en los últimos años, es aunando esfuerzos entre los diferentes niveles del estado, sin importar el color político y pensando en el corto, mediano y largo plazo.

Por eso me ocupo personalmente de estar en diálogo permanente con cada municipio donde estamos trabajando proyectos con organizaciones sociales y cooperativas, pero también poniendo la Secretaría y equipos técnicos a disposición para recibir proyectos que trabajen desde los gobiernos locales y provinciales.

Es inadmisible encarar este desafío de forma aislada o con recetas viejas que no han funcionado. Yo sé en carne propia lo que se siente que obras tan necesarias como son las que nos permiten abrir la canilla y tener agua potable o poder abrigarnos en invierno y no dormir con frío, sean mal ejecutadas, descoordinadas o no se sostengan en el tiempo. En este sentido la articulación y el involucramiento de los gobiernos locales cumple un rol central y yo me siento muy acompañada por las intendentas y los intendentes que reciben las políticas de trabajo en los barrios populares con mucha alegría y esperanza.

3 - ¿Cuál es el rol de las organizaciones sociales para cumplir los objetivos de la SISU?

Como decía antes, estamos resueltas a intervenir sobre esta problemática de una forma diferente para que las políticas públicas sean eficientes. En otros momentos las organizaciones que se encuentran en los territorios y tienen más llegada a los y las vecinas, no han sido tenidas en cuenta y nosotras estamos muy pendientes de esto.

En este sentido está estipulado por ley que las obras necesarias deberán ser ejecutadas al menos en un 25% por cooperativas y trabajadores de la economía popular, porque además de sumar infraestructura apostamos a generar trabajo, respetando el cupo de género para que no haya sólo trabajadores sino también trabajadoras. También mediante convenios con sindicatos prevemos capacitar a los trabajadores y trabajadoras para las tareas más complejas.

Nuestra orientación es que el saldo sea organizativo, porque ahí es donde se va a cuidar y valorar lo que se logre, además de dimensionar que las obras son derechos conquistados que desde el Estado tenemos la obligación de garantizar.

4- ¿Qué se siente ser la primera vecina de un barrio popular que está al frente de una Secretaría Nacional?

En primer lugar siento una enorme responsabilidad. Por mi historia de vida, que es la misma de tantos excluidos y excluidas de nuestro país del mercado formal y de la cultura política. Yo soy una más que tuvo que dejar la escuela para irme a trabajar y recién pude terminar el secundario de grande. Fue ahí donde pude replantearme muchas cosas y empezar a desnaturalizar la pobreza y las injusticias que vivimos, en mi caso de la mano de la organización social y la iglesia. En este sentido yo me siento privilegiada en mi realidad, porque pude ser consciente de mis derechos y hacer camino con otros desde mi lugar en el mundo que es mi barrio.

Por eso siento y asumo esta enorme responsabilidad con mucho orgullo y fe, porque sé que es la posibilidad de mejorarle la vida a muchísimas personas pero también la de demostrar con hechos concretos que la política es una herramienta de transformación y de servicio a quienes peor la están pasando.

Quienes venimos de los sectores populares y las organizaciones sociales sabemos que es el territorio el que nos mantiene en alerta para no errar en el camino de la gestión. Nos reconfirma la misión que nos fue encomendada por el sector por el cual llegamos a encabezar ciertos procesos y áreas dentro del Estado. Y también demuestra que somos parte de la solución a los problemas más profundos de nuestro país.