Convenio entre la CNEA y el Departamento General de Irrigación de Mendoza

Permitirá brindar asistencia técnica y operativa para implementar los planes de cegado del DGI y en la ejecución de estudios isotópicos en las distintas cuencas de la provincia.


El Presidente de la CNEA Osvaldo Calzetta y el Superintendente de la Departamento General de Irrigación (DGI) de la Provincia de Mendoza Sergio Marinelli firmaron el 20 de noviembre pasado un convenio de cooperación con el objetivo de que el organismo nacional brinde asistencia técnica y operativa para implementar los planes de cegado del DGI y apoye la ejecución de estudios isotópicos en las distintas cuencas de la Provincia.

La CNEA, a través de su Regional Cuyo, cuenta con equipamiento y personal capacitado para realizar un trabajo en conjunto con el DGI, y de esta manera agilizar los procesos de implementación de los planes de cegado en toda la provincia, reduciendo los costos y tiempos necesarios para su ejecución.
El segundo eje del convenio consiste en fomentar el uso de técnicas de hidrología isotópica en la gestión del agua subterránea que lleva a cabo el DGI. Esto permitirá emplear los isótopos presentes en el agua para caracterización del origen de las aguas de una cuenca y su destino y edad o tiempo de tránsito por la misma. Así se contribuye a evaluar la disponibilidad, calidad y vulnerabilidad del recurso, entre otros aspectos.

Los trazadores isotópicos son poderosas herramientas para la caracterización de los sistemas de agua superficial y subterránea en una cuenca. En particular, son utilizados para estudiar tres grandes áreas de interés hidrogeológico: el área de recarga, las interacciones de agua superficial y subterránea y su dinámica.

Estas técnicas contribuirán a la revisión de información hidrogeológica de las cuencas provinciales altamente conocidas y con gran cantidad de datos disponibles (históricos y actuales), a la vez que para la realización de líneas de base hidroquímica e isotópicas en áreas poco conocidas y explotadas.

Sobre el Plan de Cegado en la Provincia de Mendoza

El Plan de Cegado se enfoca en la protección de las aguas subterráneas a partir de perforaciones que se han declarado caducas por falta de uso. Desde el punto de vista ambiental las perforaciones abandonadas son potenciales fuentes de contaminación para los acuíferos subterráneos, debido a la intrusión salina del nivel freático de mayor conductividad, hacia los niveles inferiores de menor conductividad. Existe una gran cantidad de perforaciones en la provincia fuera de uso desde hace muchos años y que estarían en condiciones de ser cegadas. Muchas de ellas se encuentran en propiedades que están abandonadas.

Se estima, en líneas generales, que hay más de 9.000 perforaciones que figuran de “alta registral” en el registro del DGI y que no están en funcionamiento, esto es aproximadamente el 50% del padrón.

CNEA en Mendoza

Los logros de la institución en Mendoza han sido numerosos en estos casi 70 años de la CNEA. La Regional Cuyo, ubicada en la provincia, abrió sus puertas en el municipio de Godoy Cruz a inicios de la década del 70. Cuenta con equipos de geólogos, ingenieros y técnicos altamente calificados y equipamiento de gran envergadura, tales como una perforadora Sandvik 810 y 710, un equipo Igarreta rotary, un taller de metalmecánica, equipamiento de prospección y exploración, entre otros. Asimismo, la Regional tiene un Laboratorio de Geoquímica –de gran prestigio a nivel nacional– y un Departamento de Geología con personal altamente capacitado para el análisis e interpretación geológica.

La CNEA también desarrolla una intensa actividad científica en Mendoza a través del Observatorio Pierre Auger, de reconocimiento internacional en cuestiones de astrofísica; desde lo académico, sostiene con la Universidad Nacional de Cuyo un convenio para la administración del Instituto Balseiro; en el campo de la salud realiza aplicaciones médicas a través de la FUESMEN, para diagnóstico y tratamiento del cáncer, y desde el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) con el control de la plaga de la mosca del mediterráneo, entre otras aplicaciones industriales y agropecuarias de la energía nuclear.

Además, en Mendoza se comenzó con la gestión de los pasivos ambientales en el Complejo Minero Fabril San Rafael (CMFSR) en Sierra Pintada, destacándose en la responsabilidad y compromisos con la sociedad y el ambiente, como ya se hizo en el ex Complejo Fabril Malargüe, a través del Programa de Remediación de la Minería del Uranio (PRAMU), con el encapsulamiento y monitoreo de las colas de mineral, convirtiéndose en la primera obra de remediación de un sitio de minería de uranio en la Argentina y en Latinoamérica.