Cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón se produce cuando células anormales del pulmón crecen de manera descontrolada y pueden formar un tumor. Es uno de los cánceres más frecuentes y una de las principales causas de muerte por cáncer.
El tabaquismo es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón. Sin embargo, la enfermedad también puede presentarse en personas que nunca fumaron.
No fumar, dejar de fumar y mantener los ambientes cerrados 100% libres de humo de tabaco son las medidas más importantes para reducir el riesgo de cáncer de pulmón y de otras enfermedades relacionadas.
¿Qué es?
El cáncer de pulmón puede originarse en distintas partes del pulmón. Existen diferentes tipos, con características, evolución y tratamientos diversos. Los dos grupos principales son el cáncer de pulmón de células no pequeñas, que es el más frecuente, y el cáncer de pulmón de células pequeñas.
En etapas iniciales, el cáncer de pulmón puede no producir síntomas. Por eso, muchas veces se diagnostica cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada.
Cuando aparecen síntomas, pueden incluir:
- Tos persistente o cambios en una tos habitual
- Falta de aire
- Dolor en el pecho
- Expectoración con sangre
- Ronquera persistente
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Cansancio
- Infecciones respiratorias repetidas
- Hinchazón en el cuello o en la cara
Estos síntomas también pueden deberse a otras enfermedades. Sin embargo, si persisten, empeoran o aparecen sin una causa clara, es importante consultar con un profesional de la salud.
Factores de riesgo
El principal factor de riesgo para el cáncer de pulmón es el consumo de tabaco. El riesgo aumenta según la cantidad de cigarrillos consumidos, los años de consumo y la edad de inicio. Dejar de fumar disminuye el riesgo, aunque el antecedente de tabaquismo puede seguir siendo relevante durante años.
Otros factores que pueden aumentar el riesgo son:
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Exposición al humo de tabaco ajeno
Respirar humo de tabaco en el ambiente también aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. No existe un nivel seguro de exposición al humo de tabaco. -
Radón
El radón es un gas radioactivo natural que puede acumularse en algunos ambientes cerrados y aumentar el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente en personas que fuman o que fumaron. -
Exposición laboral a sustancias cancerígenas
Algunas actividades laborales pueden exponer a sustancias asociadas con mayor riesgo de cáncer de pulmón, como asbesto o amianto, arsénico, sílice, cromo, níquel, gases de combustión diésel u otros agentes cancerígenos. -
Contaminación del aire
La contaminación del aire exterior e interior puede contribuir al riesgo de cáncer de pulmón, en especial cuando se combina con otros factores de riesgo. -
Antecedentes personales o familiares
Haber tenido cáncer de pulmón aumenta el riesgo de desarrollar un segundo tumor pulmonar. También puede existir mayor riesgo en personas con familiares cercanos que hayan tenido la enfermedad. -
Enfermedades pulmonares crónicas
Algunas enfermedades pulmonares crónicas pueden asociarse con mayor riesgo de cáncer de pulmón. -
Edad
El riesgo de cáncer de pulmón aumenta con la edad y es más frecuente en personas adultas mayores.
Prevención
La medida más importante para prevenir el cáncer de pulmón es no fumar. En personas que fuman, dejar de fumar reduce el riesgo de cáncer de pulmón y de otras enfermedades, como enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otros tipos de cáncer.
También se recomienda:
- Mantener los ambientes cerrados 100% libres de humo de tabaco
- Evitar la exposición al humo ajeno
- Consultar para recibir acompañamiento si se desea dejar de fumar
- Cumplir las medidas de protección laboral cuando exista exposición a sustancias cancerígenas
- Consultar si existen antecedentes importantes de exposición laboral o ambiental
- Reducir la exposición a contaminantes del aire cuando sea posible
La cesación tabáquica es una intervención fundamental en cualquier momento de la vida. Dejar de fumar mejora la salud, reduce el riesgo de enfermedad y aporta beneficios incluso en personas que fumaron durante muchos años.
Detección temprana
El diagnóstico temprano mejora las posibilidades de tratamiento. Sin embargo, el tamizaje de cáncer de pulmón no está indicado para toda la población.
En personas con alto riesgo, la detección temprana puede considerarse mediante tomografía computada de baja dosis. Este estudio permite detectar algunos tumores en etapas iniciales, antes de que produzcan síntomas.
La indicación debe ser individualizada y evaluada por un equipo de salud. En general, puede considerarse en personas adultas con antecedentes importantes de tabaquismo, especialmente si fuman actualmente o dejaron de fumar en los últimos años, y si se encuentran en condiciones de realizar seguimiento y recibir tratamiento en caso de detectarse una lesión sospechosa.
El tamizaje debe realizarse en un circuito de atención que pueda garantizar la evaluación de los hallazgos, el seguimiento adecuado y la información sobre beneficios y posibles riesgos, como falsos positivos, estudios adicionales innecesarios, sobrediagnóstico y exposición repetida a radiación.
La radiografía de tórax no se recomienda como método de tamizaje para cáncer de pulmón.
La detección temprana debe acompañarse siempre de estrategias de cesación tabáquica. Dejar de fumar sigue siendo la intervención más importante para reducir el riesgo de cáncer de pulmón.
Las personas con síntomas no deben esperar a realizar un estudio de tamizaje: deben consultar con un equipo de salud para una evaluación diagnóstica.
Diagnóstico
Cuando existe sospecha de cáncer de pulmón, el equipo de salud puede indicar diferentes estudios según cada situación clínica. Estos pueden incluir estudios por imágenes, como tomografía computada, y procedimientos para obtener una muestra de tejido.
El diagnóstico definitivo se confirma mediante el estudio de una muestra del tumor. Para obtenerla pueden utilizarse distintos procedimientos, como broncoscopía, punción biopsia u otros métodos, según la localización de la lesión y el estado clínico de la persona.
Además, pueden realizarse estudios complementarios para conocer la extensión de la enfermedad y definir el tratamiento más adecuado. En algunos casos, también se estudian características moleculares del tumor o biomarcadores, que pueden ayudar a seleccionar tratamientos específicos.
Tratamiento
El tratamiento del cáncer de pulmón depende de varios factores, entre ellos:
- El tipo de cáncer de pulmón
- La extensión de la enfermedad
- Las características del tumor
- El estado general de salud
- La presencia de otras enfermedades
- Las preferencias de la persona
Las opciones de tratamiento pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas, cuidados de soporte u otras estrategias, solas o combinadas.
Cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas, puede existir posibilidad de tratamiento con intención curativa. En etapas avanzadas, los tratamientos pueden ayudar a controlar la enfermedad, aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida.
La elección del tratamiento debe realizarse junto con el equipo de salud, considerando los beneficios esperados, los posibles efectos adversos y el impacto sobre la calidad de vida.