Desarrollo saludable


Entre los 2 y los 3 años, tu hijo cada vez puede hacer más cosas solito.

Empieza a sentirse más seguro en sus movimientos y a hacer más cosas por sí mismo:

  • Come y puede beber solo de un vaso sin tapa.
  • Se lava y seca las manos y la cara.
  • Camina seguro y rápidamente.
  • Corre y se trepa.
  • Arrastra y empuja cosas.
  • Sube y baja escaleras.
  • Puede lanzar una pelota.
  • Recorta papeles con los dedos, enhebra objetos que tengan agujeros grandes y puede dar vuelta, de a una, las hojas de un libro.
  • Colabora cuando le cambian de ropa.

Además, es muy curioso. Le encanta explorar el mundo que lo rodea y probar los fenómenos que ocurren a su alrededor. Por ejemplo, el ruido que hacen las cosas al caer o ver qué pasa si se pone un juguete en el agua.

Tené presente que el castigo físico no debe ser aplicado por ninguna razón, ni siquiera para ponerle límites.

Nunca uses la comida para poner límites o premiar conductas. Hacerlo favorece el desarrollo de alteraciones del peso (sobrepeso y obesidad) y desórdenes alimentarios (bulimia, anorexia).

Vos y tu pareja deben permitir el despliegue del juego del niño: es fundamental para la diversión, el aprendizaje y la socialización.

Es muy bueno que alguien de la familia le cuente o le lea cuentos en forma regular; por ejemplo, antes de acostarse. El niño puede participar en los relatos y elegir los libros.

El tiempo de la televisión y otras pantallas debe ser regulado por vos y tu pareja. Te recomendamos mantenerla apagada durante los horarios de comida.

Es normal la curiosidad acerca de sus genitales y comienzan a llamarle la atención las diferencias entre los varones y mujeres. Probablemente pregunten sobre esto; tratá de responderle siempre, con pocas palabras sencillas y diciéndole la verdad.

El lenguaje, nuevos juegos y miedos nuevos

A esta edad, tu hijo empieza a:

Armar frases completas

Las usa para pedir cosas, para preguntar y para relatar algo que vio o que le pasó. Además, es probable que ya pida ayuda cuando quiere ir al baño.

Jugar y compartir el espacio, pero no los juguetes

Puede “teatralizar” situaciones asumiendo roles que le son familiares, como por ejemplo darle de comer a un muñeco o hacerlo dormir.

Le encanta disfrazarse, pasar agua de un envase a otro, apilar bloques para formar torres, armar piezas con encastres simples, enhebrar fideos o botones (siempre en compañía de un adulto, para evitar que los trague o aspire), mirar libros, cantar, bailar, pintar.

Es capaz de jugar al lado de otros niños, compartiendo el espacio aunque no todavía el juego o los juguetes. Está aprendiendo a ser sociable, pero todavía le resulta muy difícil interactuar y compartir con otros niños.

Algunos juegos para acompañar este proceso:

  • Jugar con agua, arena, tierra.
  • Esconderse (aparecer y desaparecer).
  • Pasar agua de un vaso a otro.
  • Meter y sacar objetos de cajas o envases.
Enojarse, pegar o morder

A esta edad es muy común que muerda, pegue o se muestre agresivo con los adultos o con otros niños. Esta es una forma de expresar su enojo, su impaciencia, o de pedir algo, sobre todo cuando todavía habla poco.

Tenés que explicarle que esa no es una manera adecuada para comunicarse, incentivándolo a hablar y diciendo por él lo que todavía no sabe expresar; es decir, poniendo palabras a sus acciones y sentimientos.

Sentir algunos miedos

A esta edad puede tener nuevos miedos: a los monstruos, a la oscuridad, entre otros. Acompañalo y calmá su angustia.

Por eso es importante no usar nunca las amenazas para poner límites o lograr conductas. Por ejemplo, no le digas nunca “Si no comés, el doctor te va a poner una inyección.”.