Recursos Forestales y Recursos Naturales, un equilibrio necesario

Hoy, 16 de agosto, celebramos el día de la ingeniería forestal y saludamos afectuosamente a todas y todos los profesionales que dedican su tiempo a trabajar en formas sustentables de aprovechar los recursos naturales con una visión integral, que proteja la biodiversidad, los bosques nativos y que proporcione soluciones ajustadas a las necesidades productivas de cada región del país.


En INASE, como organismo rector de la Ley de Semillas y creaciones fitogenéticas, trabajamos con las simientes que posibilitan la convivencia armoniosa de los bosques nativos y los bosques implantados, ambos necesarios para el desarrollo de la industria maderera y la conservación del ecosistema.

En el área de viveros y semillas de especies forestales, trabajamos en la aplicación de la normativa sobre especies forestales, sobre todo en certificación de material de propagación forestal y, también, en el control de la producción, siempre con el objetivo de aportar calidad y trazabilidad a las y los usuarios.

Para conocer más sobre esta profesión conversamos con tres profesionales de esa especialidad que desempeñan sus funciones en INASE. Ellos son Jorgelina Claverie, Julia Moretti y Marcelo De La Vega. Los tres son egresados de la Universidad Nacional de La Plata y, actualmente, Marcelo se desempeña en Misiones y cubre el norte del país; Julia tiene su base en las oficina Central de INASE, cubre el centro del país y lleva adelante, por ejemplo, el trabajo sobre prosopis; y Jorgelina desde la Oficina de Bahía Blanca cubre la zona sur. Queremos compartirles su formación, su trabajo y su visión.

Un INASE Forestal que se adapta a los cambios productivos

Jorgelina Claverie nos cuenta sobre su día a día: “trabajamos en la aplicación de la Ley de Semillas y, específicamente, en la Resolución N° 256 que regula la actividad de la producción de semilla forestal y, en ese marco, nuestra principal función es verificar los procesos de obtención de material de propagación y llevar adelante la gestión del sistema de certificación, que es un sistema optativo. Entonces, parte de nuestro trabajo tiene que ver con la extensión, con acercarle a las y los productores información sobre los beneficios y utilidad de la certificación y con acompañarles si deciden iniciar el trámite.”

“En cada región nos encontramos con distintas realidades, productores pequeños y grandes empresas grandes. Eso nos exige ser flexibles y creativos en la manera de comunicar y de acompañar cada proceso. Esto nos hace abordar la tarea de diferentes formas, siempre con la voluntad de ayudar y acompañar de la mejor manera para obtener mejores resultados. Ya comprobamos que cuando somos más empáticos con la situación de cada productor la respuesta es mejor. A partir de esa relación que establecemos podemos dejar en claro cuáles son las responsabilidades nuestras y de los productores en trabajar sobre todas las pautas que plantea la ley.”

Actividad de la producción de semilla forestal

Julia Moretti agrega que “el sistema de certificación tiene un público asociado a las promociones forestales que brinda el Ministerio de Agricultura de la Nación, parte de los productores suelen acercarse buscando asesoramiento y solicitando certificar sus materiales. En ese intercambio muchas veces encontramos que hay que adaptar la normativa a las nuevas realidades productivas o, incluso, a la introducción de nuevas tecnologías de producción. Por ejemplo, cuando tomó relevancia la producción clonal tuvimos que adaptar el tipo de información a lo que requería la normativa de certificación. Para esto es vital trabajar en coordinación con el sector para conservar el espíritu de cada norma y adaptarla a una nueva realidad”.

“Siempre hay que recordar que esta es una actividad de largo plazo, que las y los productores tienen mucha sabiduría. Como no hablamos de cultivos anuales sino de plantaciones de muchos años la experiencia es oro y el conocimiento desarrollado por el sector en todas estas décadas es vital; por eso hacemos hincapié en que nuestra misión es la de respetar ese conocimiento, en colaborar en su sistematización y en generar normativa que lo contenga y lo aproveche.”

Buscamos el equilibrio entre Recursos Naturales y Recursos Forestales

Les preguntamos a nuestros profesionales sobre la compatibilidad de los sistemas productivos con el cuidado del medio ambiente y Marcelo De La Vega nos responde: “Las forestaciones ordenadas permiten obtener el recurso maderero requerido para las actividades humanas sin necesidad de extraerlo de los bosques nativos. Igualmente, un bosque nativo que tiene ordenamiento forestal puede ser aprovechado con mínimos impactos para resguardar su sostenibilidad en el tiempo. Nuestro rol es el de eficientizar esos sistemas y actuar rápidamente ante la detección de errores en el manejo o de situaciones de desequilibrio que puedan afectar a esos recursos naturales.”

Julia Moretti complementa: “Por otra parte, los sistemas de producción de alimentos dependen de los bosques y de su biodiversidad. Los bosques, los montes, brindan servicios ecosistémicos, incluido el abastecimiento de agua para consumo humano y actividades agrícolas, la reposición de las aguas subterráneas y la protección contra inundaciones. Estos ecosistemas también actúan como importantes sumideros de carbono, lo que contribuye a sostener el equilibrio y a mitigar el cambio climático. Desde ese punto de vista es muy importante asumir la tarea con una visión de futuro y el entendimiento de que hablamos de recursos que pertenecen a toda la comunidad.”

“Para redondear la idea -nos comenta Jorgelina Claverie- quisiera poner un ejemplo práctico: nosotros estamos formados para hacer sostenible un recurso natural renovable, esto significa que en una determinada situación productiva podamos manejarnos para hacer extracción productiva sin afectar al recurso y su continuidad. Es muy importante para nosotros que podamos identificar el equilibrio necesario entre el aprovechamiento, el uso, la extracción o la cosecha, con el sostenimiento del recurso.”

Árboles Nativos

Para cerrar, y como uno de los objetivos de esta gestión de INASE es trabajar para fomentar la conservación de germoplasma de especies nativas, le preguntamos a nuestros profesionales por el árbol nativo más importante de sus regiones.

Marcelo De La Vega toma la palabra: “Mi zona de trabajo, Misiones, tiene el 50% de la biodiversidad del país, así de variada es la flora y la fauna de este lugar. Si tuviera que destacar un árbol por su valor cultural y económico sería la Araucaria angustifolia, conocida como Pino Paraná, que es pariente del Pehuén, la Araucaria Araucana, originaria del Sur. Hay investigaciones que reconstruyen la forma en que esta especie aparece en nuestro territorio y señalan al pueblo guaraní como responsable de su diseminación, así que en la zona le atribuímos ese origen ancestral.
Araucaria angustifolia, conocida como Pino Paraná

Hoy por hoy la Araucaria es un monumento natural y está prohibido cortar las plantas nativas, pero de esta misma especie se hacen forestaciones y tiene un valor muy importante dentro de la economía forestal. Otras dos especies que podría nombrar son el Palo Rosa (Aspidosperma polyneuron), protegida como monumento natural, que por su madera preciosa de color rojizo se encuentra amenazada; y dentro de la familia del Lapacho, en nuestra zona el Handroanthus heptaphyllus, que si bien es menos vistoso que el Lapacho salteño es importante en la región.”

Julia Moretti nos cuenta que “en la región pampeana los árboles nativos predominantes son el Caldén (Prosopis caldenia), acompañado del Algarrobo (Prosopis alba) y el Chañar (Geoffroea decorticans), que, además de producir bienes, aportan nutrientes, protegen el suelo y controlan la erosión eólica e hídrica.”

Jorgelina Claverie señala que “los árboles nativos son un recurso específico de una región y su importancia radica en la interacción con otras especies, en la biodiversidad de la flora y la fauna en general. Además son especies ligadas a la cultura de una región, con muchos años de adaptación biológica a climas extremos o en situaciones específicas. Entonces, tenemos el Caldén que menciona Julia cuya importancia en esta región está vinculada al uso que se le da en los sistemas integrados de ganadería. Se usa para sombra, es comestible para los animales y se adapta a condiciones de poca lluvia. Para nosotros es un ejemplo claro de equilibrio integrado entre una especie nativa, su conservación y su utilidad para los sistemas productivos de la zona”.