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Discriminación en el fútbol: ¿Qué hacemos con las hinchadas?

Compartimos un resumen del artículo del Lic. Julián Martínez, integrante del Observatorio de Discriminación en el deporte, en la revista INCLUSIVE 4, en el cual elaboró una nota de opinión sobre el comportamiento del público en los estadios del fútbol argentino. Podés descargarlo completo al final de la página.


El fútbol argentino es un fenómeno complejo difícil de abarcar, definir o caracterizar. Tiene múltiples aristas que van desde la mera práctica de un juego hasta el negocio millonario de algunos, pasando por un entretenimiento televisivo de masas, el medio de vida de miles de personas (no pensemos solo en jugadores) y, finalmente –y aquí radica seguramente su mayor complejidad–, un fenómeno social y cultural que ha ido evolucionando al compás de la historia argentina, a lo largo de más de 100 años desde su llegada.

Si bien en muchísimos países el fútbol es el deporte más popular y difundido, en la gran mayoría de ellos, los espectadores juegan un papel distinto al que han adquirido en el nuestro y en otros, sobre todo sudamericanos. No perdamos de vista, sin embargo, que en todos o casi todos los países, el público juega su rol, acompaña a su equipo a múltiples destinos, inventa canciones y consignas, manifiesta su aprobación o reprobación de manera contundente, etc. Aunque es verdad que todo aquello suele darse en un marco mucho menos pasional y confrontativo.

Las hinchadas del fútbol argentino, entonces, merecen un tratamiento especial, lo más desprejuiciado posible, que busque entender antes que explicar. Que no se conforme con conclusiones simplistas del tipo “son 3 o 4 inadaptados”, ni aborde el tema desde un punto de vista de extrema indignación moral. Esos abordajes pueden ser efectivos para ciertas columnas televisivas, pero difícilmente arrojen luz sobre un actor social tan complejo, cuya magnitud lo ha hecho famoso en el mundo y que, por momentos, se constituye en coprotagonista del espectáculo deportivo, mostrando algunas facetas que, de nuevo, no se presentan en todos los países futboleros.

Los cánticos discriminatorios se presentan en todos o casi todos los partidos y en todas las canchas, con niveles variables y con repercusiones también dispares. Así, se registran discursos homofóbicos, antisemitas, xenófobos, racistas, clasistas y un sinfín de ofensas e insultos que, si bien muchas veces no traspasan los límites de la confrontación dialéctica, en ocasiones derivan en hechos de violencia física, enfrentamientos armados y, como ya se dijo, asesinatos"

Me vengo preguntando hace años ¿son las hinchadas del fútbol argentino eminentemente xenófobas, antisemitas y/o racistas? Me atrevo a decir que no. Que, por supuesto, tienen componentes de ese tipo, como también los tiene la sociedad de la que emergen. Pero que el origen de los cánticos y banderas discriminatorias, así como del discurso de odio hacia los hinchas rivales –a quienes a veces se desea y promete la muerte– no proviene de un carácter intrínseco de los/as hinchas. De nuevo, no niego que sus acciones sean muchas veces discriminatorias y vergonzosas; las he presenciado en más de una ocasión como hincha que va a la cancha. Pero creo que todos estos comportamientos derivan de una matriz más general.

Al interior de las hinchadas de fútbol impera una lógica denominada “cultura del aguante”. Esta consiste, sintéticamente, en un acompañamiento incondicional al equipo propio que no se limita, como en muchos otros países, a la presencia y el aliento en el estadio, sino que implica además una confrontación (generalmente verbal, pero en ocasiones también física) con el rival, como mecanismo para reforzar una identidad que se constituye y se consolida necesariamente por oposición a ese otro (Alabarces, 2005). Los autores agregan que tener “aguante” está vinculado, en el universo simbólico de las hinchadas, a la resistencia, la virilidad y la capacidad de ejercer y soportar violencia y dolor, configurándose un entramado de características legitimadas y deseables que aportan honor a quienes las detentan, a la vez que los habilitan a “pertenecer”.

Esos rasgos, entonces, remiten a una suerte de “hombría” que es requisito indispensable para entrar en la consideración de los pares, lo cual nos lleva inevitablemente a introducir la discusión sobre la masculinidad y las formas tradicionales que ésta ha adquirido históricamente". Resulta evidente la relación entre las características que exigen las hinchadas a sus miembros y lo que la masculinidad hegemónica impone a los varones"

Los mensajes agresivos y estigmatizantes no tienen como único destinatario a la parcialidad contraria, sino que también apuntan a los jugadores rivales con el objetivo de incidir negativamente en su rendimiento, y a la terna arbitral buscando intimidarla para condicionar sus fallos.

Las campañas de concientización que apunten a combatir la discriminación y la violencia en este deporte no deben perder de vista ese núcleo del cual todas las consignas discriminatorias y ofensivas se desprenden, y no es otro que el de la masculinidad hegemónica y las formas concretas que asume en el contexto del fútbol. Erradicar, o al menos reducir, las manifestaciones violentas (verbales y físicas) irá indefectiblemente de la mano del cuestionamiento de esos comportamientos que la sociedad les ha presentado a los varones como deseables y esperables.

En el apartado de "Descargas" se encuentra disponible el articulo completo de la revista del INADI, "INCLUSIVE 4".


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Nota: ¿Qué hacemos con las hinchadas? (0.87 MB)

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