Innovación en la formación y el manejo de plantaciones de manzanos y perales: hacia una fruticultura más eficiente y sostenible
Los profesionales del INTA articulan con técnicos asesores de productores y empresas integradas para compartir adelantos tecnológicos. Los principales temas abordados incluyen el manejo del recurso genético, el control de adversidades climáticas, la reducción del impacto de plagas y enfermedades y la gestión eficiente del riego.
La Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle se ubica en el corazón de la fruticultura de pepita argentina, complejo agroexportador de relevancia para las provincias de Río Negro y Neuquén.
Los profesionales del INTA articulan con técnicos asesores de productores y empresas integradas para compartir adelantos tecnológicos. Los principales temas abordados incluyen el manejo del recurso genético, el control de adversidades climáticas, la reducción del impacto de plagas y enfermedades y la gestión eficiente del riego. El objetivo: lograr sistemas con bajo impacto ambiental y un uso eficiente de los recursos que favorezca la rentabilidad. “Producto de esta articulación surge la publicación Pautas tecnológicas de peras y manzanas, que ya cuenta con su tercera edición actualizada”, indicó la ingeniera agrónoma Patricia Villarreal, compiladora del libro. La edición, que corresponde a 2024, propone cambios relevantes en la plantación, tales como un sistema de conducción del árbol con el objetivo de lograr un muro frutal peatonal, de manera que los trabajos se realicen en el menor tiempo posible. E incluye la incorporación de mallas antigranizo para la protección del cultivo contra adversidades climáticas (granizo, daño por sol).

Propuesta tecnológica para nuevas plantaciones de manzanos
Las investigadoras Dolores Raffo, Mariela Curetti y Josefina Del Brío, del grupo de Fruticultura, evalúan desde 2016 nuevos sistemas de conducción en la parcela demostrativa que se encuentra en la EEA. La evaluación de la producción, calidad de los frutos y tiempos operativos para la poda y la cosecha durante ocho temporadas permitió proponer el sistema de conducción multieje en esta publicación.
El sistema constituye una novedad para la fruticultura regional en la que predomina el eje central. Este tipo de plantaciones estrechas permite una mejor distribución de la luz en la canopia, lo que se traduce en una serie de beneficios como asegurar la presencia de flores y frutos en la parte inferior de los árboles, una buena coloración de las manzanas y, al posibilitar menor distancia entre filas, la obtención de mayores rendimientos. Otro beneficio adicional es la mayor facilidad y eficiencia de la mano de obra en la poda y la cosecha.
Por otra parte, es esencial proteger estas plantaciones más intensivas de la incidencia del sol en el verano. El efecto que produce el sol sobre el fruto se denomina “asoleado” y constituye la principal causa de descarte de la producción (por cambios de color en la piel y manchas de quemado en los frutos). Para ello se requiere la instalación de mallas sobre los montes frutales. Los efectos de distintos tipos de mallas fueron evaluados a inicio de los 2000 “siendo las mallas claras las que dan mejor resultado en el desarrollo de la planta y la coloración del fruto”, señala la ingeniera Dolores Raffo.
Respecto de la irrigación, se propone incluir un riego presurizado por goteo con fertirriego. “La automatización del riego, el ajuste del volumen de agua requerido por la planta y la posibilidad de suministrar fácilmente los nutrientes son aspectos esenciales en plantaciones de alta densidad para que los árboles se desarrollen lo antes posible para cubrir el espacio asignado y así logren una mayor precocidad”, acuerdan los profesionales de Alto Valle: Lucía Mañueco, Vicente Buda y Mariela Curetti.
Rentabilidad de la inversión
“Este tipo de plantación implica una mayor inversión inicial, principalmente por la instalación de la malla y el sistema de fertirriego. Sin embargo, la mayor precocidad, el incremento del rendimiento y la mejora en la calidad de los frutos compensan el esfuerzo económico”, explicó Katherina Retamal, becaria del grupo Economía.
La inversión total, a lo largo de tres años, para una plantación de manzanos del cultivar Super chief (clon dardífero de Red Delicious), a una distancia de 3,5 metros entre filas y 1,5 metros entre plantas, conducida en sistema multieje, con riego por goteo, fertirriego e instalación de mallas antigranizo alcanza los USD 58.423 por hectárea.
La Tasa Interna de Retorno (TIR) de la plantación a 25 años es del 17 % y la inversión se recupera entre el noveno y décimo año. Se trata de una inversión sensible a los cambios en los ingresos, por lo que cualquier mejora en la cantidad y calidad de la producción se traduce en un aumento de la rentabilidad.
Desde el punto de vista económico, el ingeniero agrónomo Gabriel Podgornik afirma que “resulta ser una inversión rentable, con menor requerimiento de mano de obra y exposición a las inclemencias del clima, lo que redunda en una producción más estable entre temporadas”.
Los especialistas del INTA destacan la importancia del trabajo conjunto con los asesores privados, que representan un eslabón clave en la producción regional. Este intercambio ha permitido elaborar un documento de consulta y referencia para quienes buscan reconvertir montes obsoletos o iniciarse en la actividad: el nuevo libro Pautas tecnológicas: manzano y peral. Innovaciones y tendencias para nuevas plantaciones.
Si necesitas más información comunicate al mail de la Dra. Ing. Agr. Patricia Villareal (INTA - EEA Alto Valle, Río Negro) [email protected]