Volver


Muestra fotográfica de Gonzalo Mainoldi

La posguerra es para los soldados excombatientes de Malvinas una dura pelea, tal vez la más importante. Barajar y dar de nuevo es casi imposible, los recuerdos son imborrables, las heridas siguen presentes y las miradas de aquellos amigos que no volvieron quedarán grabadas por siempre.

Pasaron veinticinco años y aquellos chicos de Malvinas sienten que tanto en la guerra como en la vuelta los abandonaron, los dejaron solos.

Fue muy duro rehacer sus vidas. Las puertas se cerraban, la indiferencia, la culpa y la vergüenza de quienes apoyaron la guerra era notoria. Nadie preguntaba nada. Los excombatientes solo tenían charlas entre ellos, a modo de desahogo. La necesidad de hablar era mucha, había que sacar cosas que estaban muy adentro.

En su mayoría salieron adelante. Fueron fundamentales los familiares, esposas, hijos, novias y amigos, como también los centros de excombatientes.

Las historias de aquellos soldados son todas distintas, pero coinciden en que el regreso fue tan duro como la guerra misma. Los suicidios de tantos compañeros afirman que la guerra no tiene punto final, que la guerra de Malvinas sigue dañando.
Muestra Volver
Fotos y textos.
Impresión montada en fibrofácil.
15 copias de 50 cm x 70 cm.