Vacuna Oral Contra El Protozoo Intestinal Giardia Lamblia


Descubrimiento de altísimo impacto en la calidad de vida y salud de las poblaciones. Representa un avance para evitar la transmisión de la enfermedad, y una ventaja a nivel económico, ya que evitarían los costos de tratamientos innecesarios.

Hugo Luján es bioquímico y se desempeña como investigador en el CONICET y como profesor en la Universidad Católica de Córdoba. Hace casi dos décadas que estudia el parásito Giardia lamblia y, gracias a ello, descubrió el mecanismo que utiliza este microorganismo para evadir el sistema inmunológico a través de un sistema de ‘disfraces’ de proteínas llamado: “Protozoo modificado que expresa al menos dos proteínas variables de superficie (VSP), vacuna que lo comprende, procedimientos, usos y métodos”.

Para entender mejor la imperiosidad de estudiar este parásito, vale aclarar que la Giardiasis produce cientos de millones de casos de diarrea por año. Es una parasitosis muy común, que se propaga fácilmente a través del agua y alimentos contaminados. Tiene gran incidencia en regiones donde las condiciones sanitarias son deficientes y el agua no es potable. “Por ello, esta tecnología representa un descubrimiento de altísimo impacto en la calidad de vida y salud de las poblaciones. Una vacuna que proteja contra este protozoo representa un avance para evitar la transmisión de la enfermedad, y una ventaja a nivel económico ya que evitarían los costos de tratamientos innecesarios ", nos explica el investigador Luján.

Este microorganismo es el único conocido capaz de sobrevivir en las porciones superiores del intestino delgado donde el entorno es altamente hostil, ya que en esa zona el pH es muy bajo, y además debe enfrentarse a la acción de numerosas proteasas intestinales. El parásito logra sortear estas adversas condiciones gracias a que está recubierto en toda su superficie de unas proteínas muy particulares que no solo lo protegen de estas condiciones, sino que además le permiten evadir la respuesta inmune del huésped.

Hugo afirma que “esta posibilidad de sobrevivir en el intestino y de escapar del sistema inmune está dada por la capacidad del parásito de cambiar continuamente las proteínas que revisten su superficie, fenómeno llamado ‘variación antigénica’. Solo una proteína variable de superficie (VSP) dentro de un amplio repertorio de genes presentes en el genoma del parasito, se expresa en la superficie de Giardia, este recambio permanente de sus VSPs, es lo que le permite evadir la respuesta inmune causando infecciones crónicas y/o recurrentes”.

En este sentido, agregó: “Poco se supo durante años de los mecanismos moleculares que controlaban este proceso, hasta que mi equipo logró dilucidarlo, logrando la expresión simultánea en la superficie de Giardia de varias o todas las VSPs codificadas en el genoma del parasito en lugar de solo una. Estas células que expresan el repertorio completo de VSP se utilizaron posteriormente para infectar animales, demostrando que podían reproducir los signos de infección de la enfermedad con un perfil similar a los parásitos en su estado natural. Sorprendentemente, los animales infectados con parásitos que expresan el repertorio completo de VSP permanecieron protegidos contra infecciones posteriores, pero no los animales infectados con poblaciones que expresaron solo una VSP. Dado que las células transgénicas no pueden usarse como vacunas sin causar la patología típica de la giardiasis, purificamos el repertorio completo de VSP de estas células y una vez obtenido se verificó si estas proteínas eran resistentes a los cambios en el pH y a la acción de las proteasas intestinales. Los resultados mostraron que estas VSPs pueden administrarse por vía oral sin pérdida de su estructura y antigenicidad”.

“Por lo tanto, -continuó- se inmunizaron grupos de animales de laboratorio con el repertorio completo de VSP demostrando que protegía a los animales de infecciones posteriores con poblaciones de parásitos que expresaban ciertas VSPs o infecciones producidas con quistes obtenidos de pacientes infectados. Esto concluyó en la primera vacuna efectiva generada contra un protozoo y la primera vacuna oral compuesta solo de proteínas solubles, esperando que este desarrollo sea un enfoque valioso que no solo ayude a romper la transmisión fecal-oral transmitida por el agua al reducir la contaminación ambiental, sino que también controle la infección en poblaciones de alto riesgo. Con la obtención de estos importantes resultados se decidió patentar este descubrimiento y producto de estos años de arduo trabajo resultaron varias publicaciones en revistas de prestigio como Nature, Nature Medicine y npgVaccines”.

La propiedad industrial en las investigaciones juega un rol fundamental, no solo para seguir con los avances y nuevos descubrimientos, sino también para conseguir inversiones. En este caso, la patente obtenida por el CONICET sirvió para seguir trabajando arduamente, profundizando estos conocimientos y analizar la potencialidad de la misma, y así descubrieron que este fue solo el impulso inicial para el desarrollo posterior de dos importantísimas tecnologías. Asimismo, ésta fue licenciada hace algunos años por CONICET a la empresa Zoetis para uso en sanidad animal, por lo cual ellos tienen la potestad sobre su utilización.

Esta patente fue seleccionada junto a otras dos para participar, representando a la Argentina, del II Concurso de Inventos PROSUR. Además, en el año 2010 y 2011 participaron del concurso nacional de innovaciones (INNOVAR) y resultaron ganadores en el 2010 en la categoría de Investigación aplicada con el proyecto “Desarrollo de una vacuna para Giardia”, resultado de la aplicación directa de los conocimientos generados en esta patente.