Publicaciones históricas del Ministerio de Trabajo



A principios del siglo XX, la Argentina del orden conservador experimentaba distintas facetas en su noción de progreso. Por un lado, el Estado se mostraba reticente al reclamo y la protesta de la clase obrera, organizada cada vez más activamente en asociaciones sindicales de formación anarquista y socialista. El creciente problema obrero se expresaba en forma de huelga y la respuesta permanente del Estado era la represión policial.

Pero, por otra parte, a instancias de lo que ocurría en Europa, comenzaba a debatirse seriamente que la carencia de legislación laboral era el factor fundamental que impedía una eficaz intervención del Estado en este nuevo escenario.

Así se crea en 1907 el Departamento Nacional del Trabajo (DNT), organismo que nace como intérprete especializado en la materia, con capacidad para preparar proyectos de ley y elaborar informes técnicos. Surgen entonces las primeras leyes laborales, que consideraron el descanso dominical, brindaron protección a la actividad de mujeres y menores, regulando a la vez los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, entre otras iniciativas para la época muy de avanzada en Latinoamérica.

El artículo 6° de la Ley Orgánica del DNT establece entre las funciones de su presidente la de editar un boletín de distribución gratuita entre las asociaciones patronales y obreras. La publicación lanzada en 1907, denominada Boletín del Departamento Nacional del Trabajo, tenía una periodicidad trimestral y recopilaba las primeras normas de organización interna, presentando también proyectos de leyes obreras, además de publicar cuestiones informativas –tales como estadísticas de huelgas, inspecciones y accidentes de trabajo, y otras– capaces de diagnosticar la situación de las clases trabajadoras en el país y preparar legislación obrera acorde a la realidad argentina.

El Dr. José Nicolás Matienzo fue el primer presidente del nuevo organismo y a su vez el encargado de dirigir la publicación. Funcionarios competentes fueron quienes dieron forma a la institución, mientras importantes trabajos de investigación se llevaron a cabo en todo ese período. Marco Avellaneda, Julio Lezana, Alejandro Bunge, Alejandro Unsain y José Elías Niklison fueron sus más destacados funcionarios. Si bien eran de formación liberal, en su mayoría miembros del PAN, coincidían en la necesidad de la intervención del Estado en los asuntos laborales, considerando que las naciones más avanzadas desarrollaban su propia legislación obrera en medio de una fuerte conflictividad social, lógica consecuencia del proceso de modernización de las formas de trabajo.

El Boletín del Departamento Nacional del Trabajo se editó hasta el año 1920. Paralelamente, en 1918, comenzó a publicarse la Crónica Mensual del Departamento Nacional del Trabajo, que tuvo en sus inicios la función de transmitir noticias breves y resúmenes, reservándose la publicación original, para ese momento de periodicidad variada –semestral o anual–, la emisión de estudios más elaborados en materia laboral. Durante toda la década del ’20 se editó mensualmente la Crónica sin cambios en su formato sintético.

Con el golpe militar del ’30 cambian las autoridades del DNT y la publicación institucional se interrumpe hasta 1932, cuando reaparece con la denominación Boletín Mensual del Departamento Nacional del Trabajo. Luego de dos años fue renombrada, pasando a llamarse Boletín Informativo del Departamento Nacional del Trabajo y siguiendo un esquema muy similar. Continuó la numeración de la crónica precedente y pasó a ser no tan sintética, sino algo más extensa y explicativa en su contenido, publicando legislación, mensajes, comunicados y material estadístico.

Para el año 1943, con la revolución de junio y la designación del entonces coronel Juan Domingo Perón al frente del DNT, se reestructuró el organismo, que pasó a llamarse Secretaría de Trabajo y Previsión. La flamante cartera, inyectada de un extenso respaldo legal que en el pasado no poseía, pasaría a tomar amplias y complejas atribuciones tales como el otorgamiento de personerías gremiales, el arbitraje en la negociación colectiva y la función de policía del trabajo en todo el territorio de la República, entre las más destacadas: es el florecimiento de la actividad sindical y el apogeo de la intervención del Estado en nuestro país. La nueva institución lanzaría en el año 1944 la Revista de Trabajo y Previsión, incluyendo las palabras de Perón, en un llamado a la conciliación entre capital y trabajo, y a la enérgica intervención del estado en las relaciones laborales. Esta publicación fue primero trimestral, luego semestral y finalmente anual, dedicándose plenamente a la recopilación de normativa laboral. Durante los años ’51 y ’52 se llamó Anuario de Legislación Social Argentina, manteniendo las mismas características y secciones, hasta que en el año 1953 retorna la denominación Revista de Trabajo y Previsión que tuviera a inicios del peronismo, pero presenta una estructura completamente distinta y un contenido que suma variedad, pues incluye legislación, doctrina, jurisprudencia, entre otros temas, y su salida es mensual.

La Revolución Libertadora, muy sensible a los cambios implementados en la última década, pero sobre todo con un intenso y no poco expreso resentimiento a la figura de Perón, intenta desarticular al movimiento obrero y sus raíces peronistas. En la órbita del ahora Ministerio de Trabajo y Previsión se intervino la CGT, se controló el accionar de los gremios y se congeló la negociación salarial. Desde que toma el poder, en septiembre del ’55, suspende la publicación, que luego, en el ‘57 comienza nuevamente a editar, pero llamada Revista del Ministerio de Trabajo y Previsión, de periodicidad mensual. Las palabras preliminares del ministro Tristán Guevara publicadas en el primer número de la nueva etapa remarcaban con insistencia la necesidad de recuperar el nivel adquisitivo de la clase trabajadora.

Finalmente, en el ’58 se llamará Revista del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social por la nueva designación que lleva el organismo con la llegada de Arturo Frondizi a la Presidencia de la Nación.