Un poco de historia


El edificio de la SIGEN está ubicado en el corazón del barrio San Nicolás en una de las avenidas más representativas de la Ciudad de Buenos Aires: la Avenida Corrientes. A principios de los años 40, en la esquina que forma la intersección entre Corrientes y Reconquista comenzó a edificarse un nuevo edificio por iniciativa del empresario naviero Alberto Dodero para localizar las oficinas administrativas, directivas y venta de pasajes de su Compañía Argentina de Navegación Dodero S.A.
La obra estuvo a cargo de la Compañía de Construcciones Civiles S.A. y duró dos años.

El proyecto fue llevado a cabo por el estudio de arquitectos de Santiago Sánchez Elía, Federico Peralta Ramos y Alfredo Agostini (SEPRA) y se basó en la corriente racionalista.

Se inauguró en 1944.

El edificio Yatahí fue muy innovador para la época, era una imagen desconocida en Buenos Aires. Ilustraba las influencias de ese tiempo, fuertemente ligadas aún a la arquitectura del periodo inmediato anterior a la Segunda Guerra Mundial en Alemania e Italia (Paul Bonatz con su edificio Graff Zeppelín; Giuseppe Vaccaro y su Escuela de Ingeniería de Bologna).

El edificio tiene una estructura de hormigón armado, muros de mampostería de ladrillo común. La fachada está revestida en piedra blanca de Lobería (provincia de Buenos Aires), cortada a contraveta que acentúa las líneas del pórtico de entrada. El frente principal tiene, en el relleno entre las ventanas, planchas de hierro. Los pisos de algunas oficinas, sobre todo las del tercer piso ocupadas por el directorio de la Compañía (actualmente ocupadas por las autoridades de la Sindicatura General de la Nación), son de madera de algarrobo blanco y otros de material de fibra prensada “Kentile”. La comunicación vertical se hace mediante una escalera principal revestida en mármol gris del Uruguay con barandas de hierro y pasamanos de bronce que arranca en un hall contiguo a la entrada. Al hall principal se accede por tres puertas giratorias. Hay un planteo simétrico que utiliza como eje el centro del ingreso principal, un claro énfasis en el gran recinto de atención al público.

El cielorraso está hecho en forma de bóveda en pino spruce, terminando en forma de casetonado. También en el hall central se conservan cuatro arañas que fueron especialmente fabricadas para el nuevo edificio en construcción. Están hechas en cobre y bronce. En el interior se usaron materiales nobles con los muros revestidos en mármol blanco de Oláen (departamento de La Punilla, en Córdoba) y el piso de granito rojo de San Luis.

El edificio se caracteriza por alojar destacadas obras de arte, especialmente de Quinquela Martín, Fioravanti y de la Cárcova.

Cabe destacar que en 1947 su frente obtuvo el primer premio municipal de arquitectura en la categoría Fachadas, que incluía edificios para bancos, oficinas, hoteles, mercados y fábricas.

El magnífico edificio Yatahí pasó a ser propiedad del Estado a partir de 1949. A partir de ese momento la flota comenzó a llamarse "Dirección Nacional de la Flota Dodero" y más adelante "Flota Argentina de Navegación de Ultramar". Todos los bienes de la empresa pasaron a depender del Estado, incluso el edificio Yatahí.

Unos años después, en 1960 se creó la Empresa Líneas Marítimas Argentinas S.A. (ELMA), compuesta por los buques de la Flota Mercante del Estado (que había sido creada en 1941 bajo dependencia del Ministerio de Marina) y de la Flota Argentina de Navegación de Ultramar.

En 1989, en el marco de la Reforma del Estado, se declaró a ELMA sujeta a privatización total o parcial.

En 1991 se realizó el primer intento de privatización total, que se consigue recién a finales de 1996.

Previo a la liquidación, en 1993, se firmó un contrato de compraventa entre ELMA y la Sindicatura General de la Nación. En esta operación la SIGEN adquirió el edificio Yatahí y el mobiliario existente, tal cual se conservaba.

De esa forma, mediante el decreto N° 1566/93 quedó aprobada la compra y se llevó a cabo la entrega definitiva del edificio Yatahí a la SIGEN.

Al poco tiempo comenzaron las tareas de refacción que duraron aproximadamente un año. Lo primero que se hizo fue la limpieza general de las paredes. A eso le siguió una renovación general del sistema de cañerías, reparación integral de las redes de iluminación, separación de oficinas mediante mamparas de material y vidrio, construcción de cielorrasos, tabiques y revestimientos con placas de yeso, colocación de alfombras en todos los pisos, provisión de materiales y mano de obra necesarios para ejecutar la readaptación de la instalación sanitaria, de las cloacas y los desagües pluviales en caños, la provisión de ascensores e, incluso, la colocación de nuevas antenas en la terraza del edificio.

Un dato interesante es que por los años 90 la Asociación de Amigos de la calle Corrientes decidió homenajear en vida a las ilustres figuras del tango que supieron animar y engalanar la Avenida y colocó, en 40 de sus esquinas, placas recordatorias con sus nombres. Es por eso que la esquina del edificio de la Sindicatura General de la Nación se llama “Jovita Luna”, tal vez por casualidad o quizás por su cercanía con “Corrientes 348”, ya que simplemente cruzando la Avenida nos encontramos con la dirección que ilustra la estrofa más recordada de “A media Luz”. El 15 de diciembre de 1995, en homenaje a la cantante de tango, se inmortalizó su nombre con una placa colocada justo en esa esquina.

El edificio de la SIGEN posee un reloj ubicado a 45 metros de altura, es el tercero más alto de la ciudad. El primero es el reloj de la torre de la Legislatura y el segundo es el de la Torre Monumental (Torre de los Ingleses). Es de origen alemán y comenzó a funcionar en 1944 hasta que, a mediados de década del 80, una tormenta voló sus agujas y hubo que quitarlo del edificio por seguridad. En 2007 y luego de estar 20 años guardado en un depósito, volvió a funcionar. Puede verse desde Plaza de Mayo.