Senasealo #10


¡Hola! Nos / Te damos la bienvenida a los dos dígitos de edición de Senasealo [el buscador de curiosidades del Senasa] (fue casualidad y no pensamos el homenaje, nos emociona que justo es el número #10).
Hoy vamos a abordar dos temas: nos preguntamos si las frutas siguen madurando o no después de cosechadas; y el dulce de leche, el preferido de todas y todos.
Sumamos también algunas "pastillas" que esperamos que te gusten: queremos saber tu opinión sobre otro emblema argentino: el asado y un dato curioso sobre nuestra dulce estrella de hoy.
Ahora sí, empecemos :)


Senasa: Frutas climatéricas y no climatéricas

Frutas climatéricas o no climatéricas, esa es la cuestión

La primavera y el verano son las mejores estaciones del año para disfrutar de las exquisitas, abundantes y variadas frutas producidas en Argentina, pero a su vez, las altas temperaturas y la humedad no resultan aliadas a la hora de conservarlas. Para desacelerar su maduración y/o descomposición y evitar su desperdicio, te brindamos una serie de recomendaciones.

¿A que no…
… sabías que hay frutas que pueden seguir madurando una vez que fueron cosechadas y otras que no? A las primeras se las denomina frutas climatéricas y se caracterizan por aumentar la producción de etileno, una hormona natural de las plantas que interviene en el proceso de maduración aun cuando hayan sido apartadas de la planta. Mientras que las frutas no climatéricas, una vez cosechadas dejan de madurar y, por lo tanto, sus características de sabor, aroma y color no varían.

De esta manera, si queremos acelerar la maduración de una fruta climatérica sólo debemos ponerla cerca de otra climatérica que esté madura. Por el contrario, si deseamos conservar por más tiempo los frutos susceptibles a la presencia de etileno, no debemos guardarlos junto a otros frutos climatéricos.

El kiwi, por ejemplo, es extremadamente susceptible al etileno y puede ablandarse hasta la sobremaduración si se guarda junto a otros frutos climatéricos como las manzanas.

Son frutos climatéricos
La manzana, la pera, la banana, el mango, el kiwi, el melón, la sandía, la ciruela, el higo y la guayaba. Estas frutas conviene colocarlas dentro de la heladera porque las altas temperaturas aceleran el proceso de maduración.

Son frutas no climatéricas
La naranja, el limón, la mandarina, el pomelo, las uvas, el ananá, la frutilla, la frambuesa, la cereza, las moras y los arándanos. A diferencia de los frutos climatéricos, estos pueden conservarse juntos en una frutera sin temor a que se estropeen.

Además, como estos frutos no van a continuar madurando debemos seleccionar en las verdulerías los que mejor aspecto tengan y consumirlos de manera rápida en nuestros hogares.

Vamos con otros tips

  • Evitar conservar bananas u otras frutas climatéricas muy maduras con otras que no lo estén porque esto acelera el proceso de maduración.

  • Conservar las frutas en lugar fresco y seco (ya que son sensibles a la humedad y temperatura). En caso de no estar en la heladera, el lugar debe poseer buena ventilación.

  • Si bien las frutillas y los arándanos son frutos no climatéricos se recomienda su conservación en heladera, pero regulando siempre la humedad; para ello, se los puede guardar en un recipiente plástico o bolsa que contenga una servilleta de papel.

  • Programar la compra de frutas según el consumo del grupo familiar para evitar desperdicios.

Un dato sobre los cítricos
Si notás que alguna mandarina, naranja, limón o pomelo presenta alteraciones que ablandan al tejido del fruto y se forma una estructura blanca y verde, apartala del resto porque son hongos conocidos como “moho verde” que tienen una gran capacidad para reproducirse y contagian a otros frutos con lesiones. No las comas porque pueden causar problemas a salud e incluso intoxicaciones.

¿Con o sin cáscara?
A veces pelamos las frutas para reducir las  posibilidades de ingerir algo que pueda dañar nuestra salud o porque creemos que son innecesarias pero es importante saber que existen frutas cuyas cáscaras contienen propiedades muy beneficiosas para la salud.

  • La cáscara del ananá tiene acción diurética y ayuda a mantener limpio el intestino y la sangre. Podés hervirla, colarla y tomar el agua a temperatura ambiente. O dejarla enfriar con hielo y utilizarla para el tereré. ¡Esa no la tenías, eh!

  • La cáscara de mandarina tiene altas dosis de fibra y antioxidantes. Podés utilizarla en infusiones o en el mate. Además, existen unas recetas de tortas o mermeladas que salen increíbles.

  • La cáscara de manzana posee funciones antidiabéticas y  antioxidantes, así que podés comerla sin apartarla de la fruta.

El Senasa juega un rol muy importante en la sanidad de las frutas argentinas. Entre otras acciones, controla que sean producidas implementando las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA); que su acondicionamiento se realice en salas de empaque habilitadas y que sean transportadas con la documentación respaldatoria.

¡Y no te olvides!
Antes de consumir frutas y verduras, lavalas bien, sumergiéndolas durante 5 minutos en agua que contenga 3 gotitas de lavandina por litro de agua. Después volvé a enjuagarlas con abundante agua. De esta manera minimizás el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por los alimentos. ¡Ahora sí, a comerlas!


ENCUESTA: CURIOSIDADES DEL ASADO

El asado es una marca indiscutida de nuestra identidad nacional. Es algo que nos reúne, que disfrutamos juntos y que, cuando está presente, hay un buen momento asegurado. Algo parecido sentimos que nos pasa con nuestros ídolos. Hace poco perdimos al irrepetible Diego y en Senasealo se nos ocurrió conocer más sobre el sentir popular. Por eso queremos conocer tu opinión sobre el asado, otro gran emblema argentino.


El Senasa y el dulce de leche

Un camino de ida

Si bien existen varios relatos sobre su origen, no tenemos dudas que el dulce de leche es un verdadero deleite para grandes y chicos. Vamos a curiosear sobre su leyenda muy de la mano de la historia argentina; exploraremos datos dulces y nuestra labor como organismo sanitario a la hora de realizar diferentes controles a este producto: desde el campo hasta la mesa de argentinos y argentinas y también consumido en muchos lugares del mundo.

Distracción con final tentador
Según cuenta la tradición el dulce de leche es un alimento creado azarosamente el 24 de junio de 1829 en la localidad de Cañuelas, provincia de Buenos Aires.

Ese mismo día, Juan Lavalle llegó sorpresivamente a la estancia del gobernador Juan Manuel de Rosas. En el apuro por alertar a su patrón, la cocinera empastó la lechada (leche de vaca con azúcar) que tenía al fuego para preparar unos mates. Después del aviso volvió a la cocina encontrando una sustancia espesa y dulce, hecha de leche caramelizada y azúcar. Sí, como resultado de esa distracción nació lo que hoy los argentinos y argentinas llamamos dulce de leche.

Además del hallazgo gastronómico, ese día comenzaron a vislumbrarse las bases del Pacto de Cañuelas, un acuerdo firmado entre Rosas y Lavalle con el objetivo de detener la guerra civil que asolaba la provincia de Buenos Aires desde la revolución de diciembre de 1828.

Pero el dulce de leche no sólo es tentador a la hora de consumirlo. También a la hora de atribuirse su invención. Existen distintos relatos que afirman que este producto deviene de diferentes latitudes y recibe numerosos nombres según el lugar en el que se consume. Incluso presenta algunas variedades regionales.

También, una de sus características más destacables es que se trata de un alimento natural, con alto valor nutritivo y saludable gracias a la cantidad de calcio que aporta al organismo.

De todo lo dicho podemos deducir que sea cual sea su origen, su denominación y su variedad el dulce de leche es un verdadero deleite para grandes y chicos.

Es, sin dudas, nuestro preferido a la hora de pensar en algo dulce, utilizado en tortas y postres, en el desayuno, la merienda y hasta en ese bocado antes de ir a la cama. Si el dulce de leche no es nuestro por nacimiento, lo es por adopción. Como suele decirse, “cuando lo probás, es un camino de ida”.

Dato dulce
El dulce de leche está tan arraigado a nuestras costumbres que fue reconocido como Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de la Argentina.

Además, ¿sabías que todos los 11 de octubre se celebra el Día Internacional del Dulce de Leche?

El dulce de leche y nuestros controles
Desde el Senasa nos encargamos de realizar diferentes controles a este producto predilecto de argentinos y argentinas y también consumido en muchos lugares del mundo.

Se realizan a lo largo de todo el proceso; es decir desde el campo a la certificación final del producto. Es así como controlamos:

  • La sanidad de las vacas lecheras, controlando la ausencia de brucelosis y tuberculosis a través de monitoreos.
    Además, de que posean la vacuna contra la fiebre aftosa en las dos dosis contempladas por el Programa Nacional allí donde sea necesario (recordemos que el sur del país está declarado libre de aftosa sin vacunación).

  • El libro de tratamientos, que permite asegurar que la leche que se envía a las usinas lácteas va libre de antibióticos. El establecimiento registra los tratamientos antibióticos realizados a los animales y los períodos de retirada de cada producto, es decir, el tiempo que transcurre entre que se aplica el producto a la vaca y su leche puede ser entregada a la industria para ser procesada, industrializada y consumida.

  • Habilitamos el transporte donde se traslada la materia prima. Luego de obtenida, la leche se carga en un camión cisterna y es llevada al establecimiento procesador.

Ahora vamos al siguiente paso. Martín González Trejo, veterinario supervisor lácteo de Córdoba, nos cuenta qué pasa con la materia prima al llegar a la usina láctea o planta elaboradora (que por supuesto también es habilitada por el Senasa para ese fin):

“Se verifica que la leche se encuentre a la temperatura adecuada y, a través de un test diagnóstico, se determina la ausencia de antibióticos. Concretada esta etapa, el producto se descarga en silos refrigerados”. ¿Y después? Sigue Martín: “Posteriormente, esta leche atraviesa un proceso de pretratamiento donde se homogeneiza y se pasteuriza a alta temperatura. En el sector de elaboración se mezcla la leche, el azúcar o edulcorante, la glucosa y otros aditivos para comenzar a cocinarse. Cuando la cocción termina, respetando el tiempo de enfriado, se procede al envasado del producto final”. ¡Capo!

Los agentes del Senasa como Martín verifican que este proceso se cumpla a lo largo de todas y cada una de las diferentes etapas, para asegurar que el dulce de leche que sale de la planta y llega a tu ¿torta? ¿tostada? ¿alfajor? cumpla con los estándares de calidad e inocuidad más exigentes.


DATO CURIOSO

Gabriel Palomar, de la Oficina Metropolitana de Certificación de Productos Lácteos y Apícolas nos comenta que desde enero a octubre de 2020 el Senasa certificó 2.164 toneladas de dulce de leche. Sus principales destinos fueron Bahréin, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Israel, Japón, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú, República Dominicana, Senegal y Uruguay.

Sí, leíste bien. Más de 17 mil toneladas de nuestro dulce de leche, este año deleitará al mundo.


Con esto nos despedimos hasta la próxima edición. Si tenés alguna sugerencia o comentario, podés escribirnos al correo!
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Antes de terminar, recibimos una consulta sobre los mapas actualizados de langostas, tema que tratamos en la edición pasada. El mapa de situación de langostas se puede ver acá: el sistema muestra la ubicación exacta de las mangas activas y los niveles de riesgo por provincia de acuerdo a un código de color.
Te deseamos un buen fin de semana #EnCasa! Si vas a dar una vuelta para airearte, no te olvides de lo importante ;)
Hasta la próxima edición ❤️

Equipo de Senasealo


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