Abejas


La Argentina ocupa un lugar importante a nivel mundial en producción y exportación de miel. Destina más del 95% de la producción al mercado externo.
Según la estadística de la última década, ocupa el segundo lugar en producción mundial y en volumen de exportación,y el primer lugar en ingreso de divisas por exportaciones de miel.

La miel argentina es muy valorada en el contexto internacional por su reconocida calidad.

La biodiversidad y la baja densidad de población han permitido gozar de condiciones óptimas para la producción de mieles libres de contaminantes y con características diferenciales y variantes relacionadas con los ambientes o regiones donde se ubican los colmenares.

En la cadena animal, la sección correspondiente a la producción apícola es distinta a las demás, ya que se obtiene la materia prima a partir de los cuadros apiarios, en algunos meses del año, teniendo en cuenta la naturaleza. Es importante conocer el comportamiento de las abejas, y respetarlo, ya que son ellas las productoras.

En mayor medida obtenemos, como producto, la miel, directamente del panal, siendo muy pocos los procesos aplicados, por lo que llega al consumidor casi sin modificación con respecto a la que fuera elaborada por las abejas melíferas (Apis mellifera).

Por otro lado, se obtienen otros productos como: cera, propóleos, jalea real y polen. Algunos de ellos son consumidos como complementos nutricionales o por sus propiedades medicinales.
Las abejas y la miel han acompañado al hombre a lo largo de la historia. Se ha establecido que su aparición en la tierra data del período terciario, hace aproximadamente sesenta millones de años. La utilizaban los egipcios, los griegos, hasta en la América Precolombina se la consideraba como el “alimento del fuego”, ya que daba calor y energía.