Trabajo territorial e interinstitucional para prevenir el síndrome urémico hemolítico

En vísperas del Día Nacional de la Lucha contra el SUH se recuerda el trabajo hecho en La Pampa para cuidar la salud y prevenir esta enfermedad.


SANTA ROSA (La Pampa) – El 19 de agosto se conmemora el Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad endémica y grave que se transmite por alimentos contaminados por una cepa de la bacteria Escherichia coli, productora de una toxina que suele estar presente en la materia fecal de animales y personas.

“Más vale prevenir que curar” reza el dicho y en La Pampa lo entienden de manera literal: la Mesa de Zoonosis Pampeana –de la cual participa el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa)– trabaja incansablemente y de forma sistemática con el objetivo de generar conciencia sobre el síndrome urémico hemolítico (SUH).

En la República Argentina, el síndrome urémico hemolítico (SUH) constituye la principal causa pediátrica de insuficiencia renal aguda y la segunda de insuficiencia renal crónica. Según información de la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación, esta enfermedad es responsable del 20% de los transplantes de riñón en niños y adolescentes.

En nuestro país la distribución de los casos no se registra en forma homogénea. Existen algunas zonas donde, debido a las altas tasas de casos ocurridos, resulta necesario reforzar las medidas de comunicación y difusión de las medidas de prevención.

Características regionales
En La Pampa diversos factores favorecerían la alta incidencia de esta patología, entre ellos la elaboración de alimentos que responden a pautas culturales, la realización de actividades en el ámbito rural, la exposición al ganado, al ambiente y las aguas recreacionales.

Según los datos de la Dirección de Epidemiología Provincial del Ministerio de Salud, en La Pampa el 40% de los casos tiene familiares con actividades de riesgo relacionadas con tareas rurales. Este dato, nos debe alertar sobre las medidas de prevención al llegar al hogar.

En esta provincia, la enfermedad tiene una altísima incidencia en menores de 5 años de edad. De los 96 casos registrados entre el 2005 y el año 2018, el 77% es menor de 5 años y la mayor frecuencia se registra en los menores de 2 años.

¿A quiénes afecta?
Es importante tener en cuenta que el SUH afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que –por padecer otras enfermedades– tienen su sistema inmunológico deprimido. Por eso, en algunos casos puede llegar a provocar la muerte.

Los alimentos con mayor riesgo de portar esta bacteria son la carne, los vegetales frescos (hortalizas) y los lácteos. Para evitar la contaminación se debe cocinar bien la carne hasta la desaparición de jugos rosados, lavar con agua segura los vegetales que se consumen crudos –como la lechuga y el repollo– y se debe evitar el consumo de leche sin pasteurización o productos elaborados con leche sin pasteurizar.

La bacteria es parte de la flora normal del tracto digestivo del ganado, lo que representa un riesgo en las faenas realizadas en condiciones de higiene deficientes. Además, al sobrevivir en la materia fecal puede contaminar los productos de huerta cuando se utilizan aguas contaminadas para el riego y fertilización; y la vestimenta y calzado de quienes realizan tareas rurales o visitas a los campos.

Manifestaciones de la enfermedad
El SUH puede presentarse a través de los siguientes síntomas en las personas: fiebre, vómitos y diarrea, sangre en las heces, irritabilidad, debilidad y somnolencia, falta de producción de orina, palidez, hematomas, hemorragias subcutáneas en forma de pequeños puntos rojos (petequias) y coloración amarillenta de la piel (ictericia).

Ante la presencia de alguno de estos síntomas en menores de 5 años –pueden estar acompañados de fiebre– se recomienda llevarlos inmediatamente a la consulta médica.

Una vez diagnosticado el SUH, un especialista propiciará lo que se denomina “tratamiento de soporte” a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

Prevenir: Un trabajo de todos
En el 2007, se originó una mesa de trabajo interinstitucional como consecuencia de la aparición de un brote de triquinosis en la localidad de General Acha. Desde ese momento se comenzó ininterrumpidamente a coordinar acciones de manera interinstitucional, tanto para esta enfermedad como para otras, a partir de lo cual se alcanzaron logros significativos en relación a la prevención y control.

Conforman esta mesa de trabajo la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Provincial junto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa); el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); el Colegio Médico Veterinario de La Pampa y la Subsecretaría de Asuntos Agrarios; a través de sus direcciones de Agricultura y Ganadería y Extensión Agropecuaria. También se ha sumado el Municipio y otras entidades conforme a cada actividad.

Hoy la Mesa de Zoonosis Provincial sigue trabajando con el fin de darle continuidad a las actividades que se realizan para fortalecer la salud pública pampeana así como también planificar acciones en conjunto, que contribuyan a concretar los objetivos que compartimos desde cada uno de nuestros lugares de trabajo e Instituciones que representamos. Cada institución contribuye desde su lugar a planificar actividades de prevención y a diseñar estrategias para generar conciencia.
Por su parte desde el Ministerio de Salud, además de la prevención se trabaja en la atención de casos en sus establecimientos. En la Provincia el 95% de los casos (85) comenzó con diarrea, y el 74 % fue diarrea con sangre. Y es por este motivo que Patricia Estrella, médica referente del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, ante una diarrea recomienda consultar a un Centro de Salud para un diagnóstico oportuno.

Acciones del Senasa
El Senasa fiscaliza y certifica la calidad, sanidad e inocuidad de los agroalimentos. De esta forma, controla la cadena de productos y subproductos de origen animal y vegetal, destinados al consumo humano y animal.

Entre esas tareas se incluye el control y prevención sobre la sanidad de los animales vivos y su transporte, el bienestar animal, la habilitación de los camiones, la faena y la inspección de los alimentos, su empaque y comercialización (en lo que respecta al tránsito federal y para exportación).

A su vez, “en los frigoríficos, el personal del Servicio realiza una serie de estrictos procedimientos de verificación de los diferentes procesos de elaboración que se realizan en los establecimientos habilitados por Senasa –que son auditados permanentemente– para evitar y/o prevenir la contaminación, y mitigar el riesgo en pos de la protección de la salud pública”, explica Hernán Isequilla, coordinador del área de Inocuidad del Centro Regional Pampeano del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

Asimismo, el Organismo lleva adelante campañas destinadas a la prevención de enfermedades con el fin de cuidar la salud pública. Recientemente, ha lanzado la campaña “No comprometas tu salud”, destinada específicamente a la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).

Medidas de prevención
Esta enfermedad es grave pero prevenible, por eso es importante que la comunidad incorpore en los hogares las medidas necesarias para cuidar la salud de los consumidores. En tal sentido, la mesa de zoonosis recomienda:
- Adquirir productos de origen animal y vegetal en establecimientos que reúnan las condiciones de higiene y habilitación necesarias.
- Lavarse las manos muy bien con agua y jabón siempre: después de ir al baño, de cambiar pañales, de manipular alimentos crudos (carnes y verduras), de trabajar la tierra, de volver de la calle; y antes de cocinar y comer.
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras con agua segura.
- Cocinar muy bien las carnes (especialmente la carne picada hasta la desaparición de jugos rosados).
- Utilizar distintos utensilios de cocina para la carne cruda y para la cocida, y evitar el contacto entre estas.
- Consumir leche, derivados lácteos y jugos de frutas pasteurizados.
- Consumir agua potable. Ante dudas sobre la calidad del agua, se recomienda hervirla o agregarle dos gotas de lavandina por litro de agua, agitar y dejar reposar 30 minutos antes de ingerirla.
- Conservar la cadena de frío de los alimentos que lo requieren.
- Conservar los alimentos frescos y cocidos en la heladera.
- En caso de trabajar en el campo, extremar las medidas de control sobre la vestimenta e higiene personal para prevenir la contaminación del ámbito familiar.
- Evitar que los niños menores de 5 años consuman chacinados y carnes de faenas caseras.