María Fernanda Silva, la nueva embajadora argentina en el Vaticano visitó el INADI

Es la primera mujer en ocupar este cargo ante la Santa Sede y primera diplomática afrodescendiente del Servicio Exterior de la Nación.


Esta tarde, María Fernanda Silva se reunió con la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Victoria Donda.

Silva se licenció en Ciencias Políticas, con especialización en Relaciones Internacionales en la Universidad Católica Argentina (UCA). Con una extensa carrera, integra el Servicio Permanente Activo de Cancillería desde 1993. Se desempeño, entre otros puestos, en la Dirección de América del Sur, en la Dirección de Europa Occidental, en la Secretaría de la embajada argentina en Santiago de Chile, en la Oficina del Arbitraje Internacional Argentina-Chile Laguna del Desierto; como representante de la Argentina en la Secretaria General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), en la Subsecretaría de Política Latinoamericana y como consejera y asesora de diferentes cancilleres.

En el 2014, fue trasladada a la embajada en el Vaticano y en el 2015, se incorporó a la delegación diplomática ante la Santa Sede, logrando así ser la primera mujer jefa de Cancillería en esa misión.

Luego, en el 2016, ocupó funciones en la representación argentina ante la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), tres organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma, Italia.

A principios de febrero de este año, el Vaticano aceptó la propuesta del presidente Alberto Fernández de designar a Silva como embajadora de la Argentina por su defensa y compromiso por los derechos humanos y la inclusión de la comunidad afro.

En diversas notas periodísticas, la embajadora expresó: “Los africanos y afrodescendientes ya estamos aquí antes de que la Argentina se llame así. Hay que recordar la esclavización, la trata trasatlántica de personas en condición de esclavizados, y que muchos de nuestros ancestros llegaron al puerto de Buenos Aires en esa condición, en barcos que hacían la trata trasatlántica de modo legal y también de modo de contrabando. Es decir, después de nuestros hermanos indígenas y pueblos originarios, la colonización y la conquista ya es esclavista y ya trae a personas bajo la condición de esclavización desde el primer momento”.