La capacitación, clave en el crecimiento

Enrique Deibe, Secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación. La reducción del desempleo en todos los segmentos de la población de forma homogénea es el resultado de haber puesto el empleo en el centro de las políticas públicas. Se puede decir que el crecimiento económico y la generación de empleo van de la mano. A diferencia de lo que ocurría en los “90 que no solo se destruía empleo sino que además lo poco que se creaba era precario, informal y además focalizado sólo a los servicios.


Enrique Deibe

Secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación

La reducción del desempleo en todos los segmentos de la población de forma homogénea es el resultado de haber puesto el empleo en el centro de las políticas públicas. Se puede decir que el crecimiento económico y la generación de empleo van de la mano. A diferencia de lo que ocurría en los “90 que no solo se destruía empleo sino que además lo poco que se creaba era precario, informal y además focalizado sólo a los servicios. Hoy, por el contrario las incorporaciones al trabajo se están dando en todas las categorías ocupacionales. La fórmula no ha sido mágica, simplemente, no se dejó en manos del mercado la tarea de formar e incorporar personal. Así, desde el Estado y sumando a todos los actores del mercado laboral, se pusieron en marcha políticas y acciones de capacitación y promoción del empleo a partir del consenso sobre que la inserción laboral es la solución de fondo para la integración social. La destrucción de empresas, la desocupación, el trabajo no declarado lastimó, durante muchos años, en el lugar en donde más duele. Desvalorizó los saberes de los trabajadores, impidió que estas competencias se utilizaran, e interrumpió la cadena de transmisión de conocimientos de generación en generación. Los desconoció. Y lo que es más grave rompió una de las bases de nuestra propia estima, la que se adquiere a través del trabajo competente, responsable, bien hecho. Hoy se puede decir que hemos logrado revertir esa devastadora tendencia. Demostramos que ya no existe en el país lo que algunos analistas trasnochados llaman desempleo estructural o más despectivamente el núcleo duro de baja calificación. Porque decir eso es faltarle el respeto a quienes buscan trabajo. Es no confiar en sus ganas de trabajar. En su potencial de formación. En su espíritu y necesidad de superación. Porque afortunadamente en la Argentina de hoy ya nadie está condenado al desempleo de por vida como vaticinaban algunos hasta hace poco tiempo.

Desde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social se implementaron programas para que los desempleados accedieran a la capacitación y se les brindó asesoramiento para facilitar su empleabilidad. Sino hubiera sido imposible reducir el desempleo a un dígito en menos de cuatro años de gestión y lo que es aún mas importante marcar una tendencia firme de crecimiento del empleo.

El crecimiento económico que experimenta el país tiene características que lo destacan positivamente. Una de ellas es que generó un nuevo mercado laboral. Un mercado en el que los trabajadores recuperaron la esperanza. Porque perciben claramente que tienen posibilidades de crecer. Y no se equivocan.

Una prueba de ello es que cada vez hay más argentinos que buscan empleo y sin duda no lo harían si creyeran que no tienen posibilidades de sumarse al crecimiento. Los hemos acompañado en esta búsqueda. Más de 200.000 personas ya se han capacitado en los centros de formación profesional de todo el país. Y alrededor de 100.000 personas que no habían concluido la educación formal se han reincorporado al sistema educativo para finalizar sus estudios en el marco del Programa de Terminalidad Educativa.

También desde el área laboral del Gobierno y con espíritu innovador se motorizó algo inédito en la Argentina: una red nacional de Oficinas de Empleo municipales. Esta cuenta ya con 150 sedes, y apunta a alcanzar 250 centros de atención, que cubrirán el 90% de la población económicamente activa. El objetivo de estas agencias es construir un puente para unir la oferta a la demanda laboral. Facilitar que cada uno encuentre el buen trabajo al que aspira.

De esta manera se apunta a que tal como una persona va un hospital cuando tiene un problema de salud, recurra a la Oficina de Empleo cuando tiene dificultades para lograr su inserción laboral. Porque quienes se acercan allí reciben información, orientación y capacitación para la búsqueda de empleo y asistencia técnica para proyectos de autoempleo. Funcionan también como referencia para las empresas que apuestan al crecimiento y están en busca de sumar mano de obra capacitada. En cada oficina se desarrollan búsquedas y programas de capacitación a medida de las necesidades de las empresas de la zona. Todos estos servicios se brindan sin costo, tanto para las empresas como para los trabajadores, en el convencimiento que el Estado debe respaldar a quienes buscan mejorar su situación de empleo.

A partir del crecimiento económico logrado se avanzó en la transformación de algunos programas asistenciales en políticas activas de inserción laboral y productiva para la población aún desocupada. Más de 700.000 beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar ya se incorporaron al trabajo registrado. A través del Seguro de Capacitación y Empleo, los trabajadores desocupados tienen la posibilidad de acceder a un programa integral para la inserción laboral que les brinda apoyo en la búsqueda de un empleo adecuado. Y además actualización de las competencias laborales e incentivos a los empleadores que los incorporen al trabajo formal.

El objetivo es el pleno empleo Tenemos la convicción de que sólo se logrará alcanzar el pleno empleo con políticas firmes y sostenidas que sumen los esfuerzos públicos y privados para la formación de los trabajadores. Los recursos públicos para la formación permanente de los trabajadores están disponibles y siguen incrementándose año a año. El ministerio de Educación ha destinado para 2007, 260 millones de pesos a la educación técnica. El ministerio de Trabajo lleva ya invertidos más de 70 millones de pesos en capacitación laboral.

Sin duda, como siempre enfatiza el ministro de Trabajo, “mientras queden víctimas de las políticas expulsivas de los “90, falta por hacer”. Y mucho ya que se trata del trabajo, de una de las realizaciones centrales del ser humano. Pero esta significativa reducción del desempleo es la muestra cabal, de que si no se bajan los brazos y si se suman al esfuerzo de los trabajadores los recursos del Estado y de los empresarios se podrá profundizar el objetivo de modificar contundentemente la realidad. Y así abandonar definitivamente el fantasma de los augurios más oscuros del pasado reciente, para acercarnos al ansiado deseo de lograr el pleno empleo.