Presidencia de la Nación

Jorge Martorell, el arte como pasión


Jorge trabaja hace más de 30 años en el Ministerio, actualmente en la Dirección Nacional de Mediación. Es inspector y guarda una pasión conocida por todos: es artista y crea sus lienzos a partir de sus trazos con el vino.

Jorge nos cuenta que es “casi uno de los fundadores” de lo que es hoy la Dirección Nacional de Mediación y Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos. “Entré en la camada del ‘91, en noviembre. Al principio como jefe del área de Prensa y Comunicación, ya que, además de arquitecto, soy diseñador gráfico”, nos cuenta. Compartía su tarea con una compañera que llevaba adelante la estrategia de prensa y él se focalizaba fundamentalmente en imagen y eventos. Recuerda que en el inicio todo lo hacía a mano, no existían programas de diseño. Él dibujaba el logo del Ministerio a mano, y llevaba diversas aplicaciones. Durante su década de inicio en el Ministerio, la Dirección llevaba adelante una gran cantidad de congresos, talleres y eventos en general, así que estaba a cargo de esa producción y de la difusión de los encuentros.

En ese entonces, la directora era Haydeé Barletta, y la dirección, según cómo la describe Jorge, era una de las áreas encargadas de llevar adelante la propuesta de los “principales cambios e innovación en la justicia”. Hoy en día, gracias a su título como Arquitecto, Jorge ejerce como inspector. Está a cargo de recorrer los cerca de 5 mil domicilios en CABA que forman parte del registro de mediadores, mediadores de consumo y conciliadores. “Casi todos se concentran en la zona de Tribunales -no es casual que el edificio de la Dirección esté en esa zona, sobre Av. Córdoba”, relata. Pero también, nos cuenta, que muchos se encuentran en microcentro, en Barrio Norte, en Recoleta.

Sobre su pasión: arte con vino

Jorge Martorell empezó a pintar a sus 9 años en el taller de un artista consagrado en Tucumán. Su primer óleo fue a esa edad. “A veces me paro a ver esos cuadros y no puedo creer que los haya hecho con tan pocos años”, recuerda.

Hace un par de años estuvo en la Ciudad del Vaticano y visitó al Papa Francisco, a quien le obsequió una obra llamada “Sacré-Coeur”, creada con borra de vino malbec. Él tuvo oportunidad de contarle cortamente al Pontífice de qué se trataba y cuál era la técnica con la que lo había trabajado.

Martorell se destaca especialmente por utilizar al vino como insumo principal de sus obras, que expone en su galería de Pacheco de Melo y Callao, en Recoleta. El origen de este camino fue hace algunos años cuando estaba formándose y accidentalmente quedó una copa de vino marcada en el cuadro. El maestro de ese entonces lo alentó para que siguiera explorando con esta bebida. Usa todo tipo de vinos: en botella, vinos finos, vinos de mesa, en tetra brik, pero “lo que más me apasiona es usar las borras que quedan en los toneles después de la vendimia”, detalla.

En el edificio donde se encuentra la sede central de la Dirección Nacional de Mediación, en Av. Córdoba 1154, Jorge se puso al hombro el armado de una pequeña galería de arte abierta a todo público en la planta baja. En marzo expuso la artista Gabriela Tolomei y en simultáneo, lo hizo en la ciudad de Nueva York. También pasaron por allí Claudio Larrea, fotógrafo, los fileteadores porteños y diversos artistas, como Matías Kritz y Martha Miguez.

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