El Observatorio Pierre Auger publica datos sobre los rayos cósmicos para su uso en ciencia y educación

El Proyecto Pierre Auger -del que participa la CNEA- pone a disposición el 10% de los datos registrados por el mayor detector de rayos cósmicos del mundo. Los mismos podrán ser utilizados con fines educativos por profesionales y científicos.


Con el objetivo de aumentar la cantidad y diversidad de personas que acceden a los datos científicos y así apoyar el desarrollo del potencial científico común para el futuro, la Colaboración Pierre Auger liberó el 10% de los datos registrados por el mayor detector de rayos cósmicos del mundo que se ubica en Malargüe, provincia de Mendoza.

El Proyecto Pierre Auger es una iniciativa internacional que busca determinar el origen y la identidad de los rayos cósmicos para avanzar en la comprensión de nuestro universo.

La CNEA es uno de los principales participantes de este proyecto, del que toman parte 400 científicos de casi un centenar de instituciones de 18 países, quienes observan las lluvias de rayos cósmicos, efectuando mediciones de las cascadas de partículas que se producen cada vez que un rayo cósmico choca contra las moléculas de la atmósfera superior. Así se determina la energía, dirección de llegada y la naturaleza de los rayos cósmicos de las más altas energías observables.

Los datos del Observatorio Pierre Auger y la plataforma informática que los soporta tienen un enorme valor para la comunidad científica mundial, por lo que se espera que su publicación permita generar iniciativas educativas y de comunicación de la ciencia. El conjunto de datos liberados consiste en el 10% de todos los eventos registrados en el Observatorio, sometidos a los mismos procedimientos de selección y reconstrucción utilizados por la Colaboración Pierre Auger en publicaciones recientes.

El análisis de dichos datos permitió, por ejemplo, demostrar que las partículas de mayor energía tienen un origen extra galáctico, medir su espectro energético y descubrir indicios de la emisión de las astropartículas desde fuentes específicas cercanas, como también caracterizar el tipo de partículas que transportan estas notables energías.

Para clasificar estos datos, se los dividió en cuatro niveles de complejidad adaptados para la política de acceso abierto de la Colaboración Auger:

Nivel 1: Publicaciones científicas de acceso abierto, con datos numéricos adicionales para facilitar su reutilización.

Nivel 2: Publicación periódica de datos de rayos cósmicos en un formato simplificado para la educación y la divulgación. Se inició en 2007, cuando se publicó el 1% de los datos, y aumentó al 10% en 2019.

Nivel 3: Publicación de eventos de rayos cósmicos reconstruidos, seleccionados con el mejor conocimiento disponible del rendimiento y las condiciones del detector en el momento de la toma de datos. También se proporcionan ejemplos de códigos derivados de los utilizados por la Colaboración para los análisis publicados.

Nivel 4: Publicación de datos casi crudos de esos eventos. También se proporciona un explorador de eventos y códigos para leer estos datos.

Para más información y acceso a los datos puede visitarse el sitio web de la Colaboración Pierre Auger, que además incluye los datos de los dos instrumentos principales del Observatorio: el Detector de Superficie del Observatorio, que cubre 3000 km2, y el Detector de Fluorescencia.

Sobre el Observatorio Pierre Auger

Para resolver el enigma de los rayos cósmicos de energía ultra elevada, el Observatorio Pierre Auger estudia las cascadas de partículas que se producen cada vez que un rayo cósmico choca contra las moléculas de la atmósfera superior. Así se determina la energía, dirección de llegada y la naturaleza de las partículas sub-atómicas de las más altas energías observables.

El Observatorio está emplazado en los departamentos de Malargüe y San Rafael, provincia de Mendoza. Gestiona una red de 1660 detectores de superficie, distanciados 1,5 km entre sí, que cubren un total de 3000 km2. La red de detectores de superficie se complementa con un conjunto de 27 telescopios de alta sensibilidad que, en las noches despejadas sin luna, escudriñan la atmósfera para observar la tenue luz ultravioleta que producen las cascadas de las lluvias de partículas secundarias al atravesar el aire.