El compromiso de cuidar nuestro patrimonio

El Acervo Cultural que posee los Organismos Públicos en Argentina es de una dimensión tanto artística como económicamente tan grande y amplia, que habla de la rica historia de la génesis de nuestro país hasta estos días. Más de 200 años son el espectro de Bienes Culturales que conforman el ADN de Argentina.


Obra fundacional del Palacio de Hacienda,“Economía Nacional” de Quirós

Gestión Cultural en el Estado Nacional

Es más que evidente que observando a ellos vemos como se fue desarrollando nuestro país en las distintas aristas (política, social y económicamente).

Pero como suele suceder en varias regiones y diversas geografías del hemisferio sur, como así también de otras regiones, la toma de conciencia, la preservación y el cuidado de ellos, muchas veces penden de un hilo. En este caso, a mí me remite la experiencia que se sustenta en más de 30 años, de cómo una de las más importantes institución del Estado, como es el Ministerio de Economía de la Nación, vislumbró la necesidad y la obligación de dar comienzo a la consolidación de su Patrimonio Cultural.

Obra fundacional del Palacio de Hacienda,“Puertos Argentinos” de Jarry

Si se traza una línea de tiempo que nos transporte a la década en que fue proyectado el Palacio de Hacienda, podemos decir que la razón de su construcción está claramente relacionada con el clima de ideas y el contexto social, político y económico tanto mundial como argentino. Desde el año 1939, a través de uno de sus mentores como fue el artista Antonio Pibernat, diseñando el edificio en donde hoy se toman las decisiones más importantes en materia de economía, tuvieron la concepción de la impronta, que por esos tiempos tenía la cultura con la economía y la política. Donde quedaba más que claro que existía una política cultural por parte del Estado Nacional con relación a los Organismo Públicos.

Obra fundacional del Palacio de Hacienda,“Vendimia” de Pibernat

Uno de las más grandes influencias del “estilo internacional” en Argentina, sin dudas, fue la presencia de LE CORBUSIER (1887-1965). Carlos Eduardo JEANNERET, suizo afincado y nacionalizado en Francia. Es el arquitecto contemporáneo más internacional: existen obras suyas en Francia, Estados Unidos, Brasil, India, etc., y el que más ha influido en la arquitectura moderna. Fue un gran teórico difundiendo sus ideas y proyectos mediante artículos y manifiestos, lo que ha contribuido a la divulgación de los principios de la arquitectura racionalista.

Entre los nombres claves de esta nueva etapa de la arquitectura y el urbanismo argentino pueden encontrarse Alberto Prebisch, Ernesto Vautier, Adolfo Moret, Luis Garbarini, Ernesto Mauer y Roberto Gorostiaga, entre otros. Entre las obras destacadas de este nuevo estilo pueden observarse el cine “Gran Rex” y el Obelisco, construidos en 1937 por Alberto Prebisch, el edificio Kavanagh, levantado en 1934-35 por Sánchez-Lagos y De la Torre, sobre la plaza San Martín, la Torre Dorrego, construida por Joselevich, Ricur y Caffarini.

Obra declarada de interés artístico nacional,“Maternidad” de Jarry

Por supuesto el Ministerio de Obras Públicas en la Avenida 9 de Julio, proyectado por Alberto Belgrano Blanco en 1933, es una de las expresiones más acabadas de este nuevo estilo que se fue imponiendo tanto en el ámbito privado como en el público. El Palacio de Hacienda no escapó a este clima de nuevas concepciones arquitectónicas, y desde la Dirección Nacional de Arquitectura, el técnico y artista plástico, Antonio Pibernat, diseñó un edificio que materializa claramente los principios básicos del “estilos internacional”.

Cofre portabandera (fundacional) realizado por Perlotti

El edificio actual del Ministerio fue construido en 2 etapas, la primera entre 1937-1939, y la segunda, una ampliación proyectada en 1949. La manzana en donde se encuentra el Ministerio de Economía fue ocupada históricamente por edificios institucionales. En el solar del actual Ministerio se ubicó, circa 1858/60, el “Depósito de la Aduana”, luego “Rentas Nacionales”, proyectada por el Ingeniero Eduardo Taylor, fue demolida entre abril y mayo de 1937 para dar paso a la construcción del Ministerio de Hacienda.

Luego de corroborar la realidad que nos envuelve en lo que hace a políticas concretas de preservación y recuperación, evidenciamos que no existe una concientización y estructuración acorde a los tiempos que corren; la cual origine alternativas que resguarden el patrimonio cultural, de los distintos organismos públicos tanto nacionales, provinciales y municipales.

Personal técnico en el Taller de Restauración

Además, es importante resaltar que los monumentos, lugares históricos, las distintas obras (óleos, dibujos, esculturas,) entre otros, tienen para la comunidad, un valor simbólico tan grande que, una vez perdidos, no hay nada que pueda compensar la falta. La conciencia de esta circunstancia y la proyección histórica de estos hechos culturales, tanto hacia el pasado como hacia el futuro a veces parecen faltar, pero otras veces la ciudadanía consigue despertarlas.

Por ello, es importante resaltar la decisión política del entonces funcionario del Ministerio de Economía, Ingeniero Manuel González, y su acertada decisión de darle el timón de la creación de un área altamente calificada con fue la creación del Programa – actualmente Coordinación- de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural al prestigioso artista plástico y empleado del Ministerio, Profesor Osvaldo Attila. Esta área, fue creada con el objetivo de llevar a cabo la investigación, el relevamiento, la reconstrucción y preservación del Patrimonio Cultural, en los distintos estamentos que conforman nuestra sociedad, organismos y empresas vinculadas a este Ministerio.

En tal sentido, es que el mismo se propone, como meta principal la Gestión, Preservación y Conservación de los bienes culturales, asumiendo obligaciones hacia el bien cultural, sus custodios y la sociedad en general. El esfuerzo es encausado a lograr las más altas normas de conservación teniendo en cuenta el derecho de la sociedad a utilizar los bienes culturales respetuosamente.

Lic. Mario F. Naranjo