Continúan los controles sanitarios en alimentos cárnicos del norte bonaerense

Las inspecciones realizadas por personal oficial, aseguran la inocuidad de los alimentos que se consumen en el país y de los que se exportan.


Chivilcoy, (Buenos Aires) – El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), realiza inspecciones en establecimientos frigoríficos faenadores e industrializadores, elaboradores de productos, subproductos y derivados de origen animal, con el objetivo primordial de asegurar su inocuidad, en cada una de sus diferentes etapas de elaboración.

Estas inspecciones, realizadas por supervisores y jefes de servicio pertenecientes al Centro Regional Buenos Aires Norte (CRBAN) del Senasa, permiten evaluar el cumplimiento por parte del sector privado, de cada una de las diferentes exigencias propuestas por la normativa sanitaria vigente en lo que respecta tanto a la producción para exportación como la destinada al consumo interno.

Al respecto, Gabriel Pedretti, coordinador de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del CRBAN señaló que “para que la carne, y sus derivados, no representen riesgos para la salud humana, los frigoríficos deben cumplir con una serie de exigencias a modo de requisitos sanitarios y normativos específicos, tanto para el consumo interno como para la exportación".

"Por lo que resulta indispensable la presencia del personal oficial en cada uno de estos establecimientos, para corroborar el cumplimiento y así asegurar que los alimentos cárnicos que día a día llegan a la mesa de los argentinos y ciudadanos del mundo son sanos e inocuos”, explicó Pedretti.

Estas inspecciones son realizadas en frigoríficos transformadores –para el consumo humano–, exportadores y faenadores (ciclo I), industrializadores de productos cárnicos (ciclo II) y dadores de frío (ciclo III).

Es importante resaltar que el Senasa realiza cada uno de estos controles a lo largo de la cadena de producción agroalimentaria, y que forman parte de una estrategia de prevención y control higiénico-sanitaria, para que la carne sea apta para el consumo y no implique ningún riesgo para su salud.