8M: un paro para cambiarlo todo

Compartimos un texto de Agustina Iglesias Skulj, Coordinadora del Área de Investigación de la ECAE, donde analiza los orígenes y objetivos del Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, No Binaries e Intersex Trabajadorxs.


Por Agustina Iglesias Skulj *
Foto: María Pirsch

El 8M conmemora la muerte de 129 mujeres en la fábrica Cotton (Chicago 1908) durante una huelga iniciada para exigir una jornada laboral de 8 horas, una remuneración igual a las de sus compañeros varones y condiciones dignas de trabajo. Protestaban ocupando la fábrica, y ésta ardió.

Pasada más de una centuria desde aquella trágica jornada, este 8M paramos para visibilizar que “Nosotras y nosotres movemos el mundo” y que la situación de las mujeres cis, trans, travestis, bisexuales, lesbianas, pobres, racializadas no ha cambiado tanto.

Según cifras del Ministerio de Economía las mujeres ganan en promedio un 30% menos que los hombres y estamos expuestas a mayores niveles de precarización y desempleo. Según la OIT, en 2018, el 25% de las mujeres en edad laboral declararon no estar disponibles para el empleo por estar dedicadas al trabajo de cuidados no remunerado.

Desde los años setenta el movimiento feminista ha puesto en el epicentro de la política el reconocimiento del trabajo reproductivo condenado a ser gratuito, desvalorado y obligatorio. Una consigna lo define estupendamente: lo que llaman amor es trabajo no pago.

Paro 8M marcha Congreso Nacional

Por su parte, el Ministerio de mujeres, géneros y diversidad ha puesto a los cuidados en el centro, se trata entonces de romper la histórica alianza entre las tareas de cuidado con los mandatos de género. Denunciamos que aquello que se asigna a la “naturaleza” no es más que una torsión del heterocispatriarcado para invisibilizarse, para salirse del ámbito de lo político y permanecer incuestionado.

Hablar de la economía de los cuidados amplía las miradas sobre la precarización y la informalización del mercado laboral actual. Asimismo, visibiliza la extensión de nuestra jornada laboral, la superposición de tareas y la disponibilidad permanente. A ello debe añadirse otra demanda emergente de los últimos años: la lucha contra la deuda externa con consignas tales como: ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos! (Argentina), ¡Nosotras contra la deuda! (Puerto Rico), ¡Nos deben una vida! (Chile), ¡No debemos, no pagamos! (España). Es algo histórico: que el movimiento feminista transnacional politice la cuestión financiera.

Se suman a las viejas luchas impulsos renovados para el reconocimiento económico, cultural y social de nuestro aporte al sostenimiento de la vida. Este paro internacional amplifica el grito global en contra del proyecto neoliberal y heterocispatriarcal: la deuda es con nosotras y nosotres.

  • Coordinadora del Área de Investigación de la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado