Presidencia de la Nación

Mensaje del teniente general Zarich con motivo del 216.° aniversario del Ejército Argentino

Discurso del jefe del Estado Mayor General del Ejército, teniente general Oscar Santiago Zarich, en el Colegio Militar de la Nación durante la ceremonia central por un nuevo aniversario de la creación de la Fuerza.

El Ejército Argentino cumple hoy 216 años de su creación, cuando el 29 de mayo de 1810, en los albores de la Patria, surgió en nuestro pueblo la necesidad imperiosa de conquistar su libertad con hombres y mujeres dispuestos a luchar por aquello que por derecho les pertenecía.

Fue ese mismo espíritu de libertad el que ya se había manifestado en 1806 y 1807, cuando los patricios defendieron la ciudad de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas, dando testimonio del valor y la determinación del soldado criollo.

Desde entonces y hasta nuestros días, el Ejército Argentino participó en guerras, batallas y combates que pusieron a prueba el coraje, la disciplina y la vocación de servicio de sus soldados.

Esas virtudes fueron transmitidas de generación en generación y, junto con los valores y principios sanmartinianos, constituyen el legado más preciado de nuestra Fuerza.

Los mismos valores que guiaron a quienes nos precedieron son los que hoy orientan nuestro destino y que seguirán siendo el pilar moral y ético de nuestra identidad como soldados.

A lo largo de nuestra historia, ha habido aciertos y errores, victorias y derrotas. Pero hay algo que se mantuvo inalterable: la voluntad de servir a la Nación en defensa de su soberanía.

Servir a la Patria implica anteponer el bien común a los intereses individuales, con una presencia silenciosa, cercana y comprometida con la sociedad, de la cual provenimos y a la cual nos debemos.

Significa un compromiso que se refleja en el adiestramiento y en cada tarea que la Fuerza lleva adelante: en la emergencia, en el apoyo a la comunidad y en la presencia permanente, especialmente en aquellos lugares más alejados del territorio nacional.

Formamos parte de un Ejército que ha sabido adaptarse a los cambios de las distintas épocas. Nos preparamos para los desafíos del presente y también del futuro, predispuestos a enfrentar los riesgos y amenazas ocultos en un escenario internacional cada vez más complejo.

Por ello, el alistamiento operacional y el adiestramiento son el eje central de nuestra acción: una preparación constante, tanto en el ámbito específico como en el conjunto y el combinado.

En ese entorno desafiante, incierto y de alta competencia estratégica, donde el poder duro de los Estados vuelve a ser una herramienta disuasoria, el Ejército Argentino avanza en un proceso de transformación orientado a consolidar una Fuerza moderna, eficaz, flexible y preparada para el devenir.

Entonces, continuaremos fortaleciendo nuestras capacidades operacionales, incorporando nuevos sistemas de armas y afianzando nuestra capacidad de alistamiento y proyección estratégica, con aptitud para ejecutar operaciones militares de todo tipo en cualquier ambiente geográfico.

En la actualidad, los conflictos se desarrollan en múltiples dominios combinando formas de guerra convencional y no convencional.

La velocidad de los cambios tecnológicos, el impacto de la inteligencia artificial en apoyo al proceso de toma de decisión, los sistemas aéreos y terrestres no tripulados, el control por el ciberespacio y la disputa por la información han transformado profundamente el modo de concebir y ejecutar las operaciones militares. Esta es la realidad que se impone y que, inexorablemente, condiciona la agenda.

Resulta imperativo, entonces, revisar nuestras ideas, cuestionar los supuestos y abrirnos a nuevas formas de entender el campo de combate, donde la creatividad, el pensamiento crítico y la flexibilidad intelectual son actitudes individuales tan importantes como el espíritu ofensivo y la voluntad de vencer. Estamos convencidos de que este es el momento de impulsar los cambios que el Ejército necesita y que solo serán posibles si comenzamos ahora.

Bajo esa visión, avanzamos en la incorporación y modernización de sistemas de armas como el TAM 2C-A2, el Stryker 8x8, el helicóptero Black Hawk, los sistemas antidron, los sistemas aéreos y terrestres no tripulados, junto con los modernos equipos de protección individual.

Pero la modernización no se limita al equipamiento. También se expresa en la manera en que nos organizamos y nos adiestramos, y en la educación que reciben las futuras generaciones de soldados, formando profesionales militares mejor capacitados, moralmente sólidos y físicamente aptos.

Implica, además, una evolución en nuestra forma de pensar y en la manera de entender los conflictos armados, superando las miradas conservadoras frente a un escenario que evoluciona constantemente.

El mundo cambia a gran velocidad y el Ejército no puede hacerlo a un ritmo distinto. Esa evolución tecnológica nos obliga a desarrollar una doctrina acorde con la realidad imperante.

Para ello, la transformación requerirá del compromiso de todos los niveles de decisión, de una adecuada coordinación interagencial, del fortalecimiento de la industria para la defensa y de un instrumento militar acorde con el espacio soberano a defender.

Hoy, en 2026, transitamos una etapa de transición entre lo institucionalmente necesario y lo presupuestariamente posible. Sin embargo, asumimos este tiempo como un punto de inflexión, conscientes de que el día más difícil fue ayer y de que debemos seguir avanzando a paso firme y seguro.

Cada uno de nosotros, hombres y mujeres soldados, aspiramos a desarrollarnos profesionalmente sin que el bienestar de nuestras familias sea un motivo de preocupación. Soy consciente, al igual que toda la conducción, con el ministro de Defensa a la vanguardia, de que el cuidado de la salud y la atención asistencial constituyen una prioridad.

En tal sentido, para el año 2027 he dispuesto el incremento de las partidas de funcionamiento de los hospitales militares. Del mismo modo, hemos avanzado en la supervisión y el control de áreas específicas de la Obra Social bajo la dirección del Ministerio de Defensa, junto con la Armada Argentina y la Fuerza Aérea.

En materia educativa, impulsamos la carrera de pregrado para suboficiales y nuevas modalidades de capacitación, que ya se encuentran en marcha.

También avanzamos en la homologación internacional de estándares idiomáticos, en el fortalecimiento de cursos operacionales, como el de operador de aeronaves no tripuladas, y en la incorporación de soldados voluntarios a los distintos cursos de tropas de operaciones especiales.

En cuanto al adiestramiento operacional, seguimos firmes en nuestro propósito de reducir los tiempos de alistamiento y consolidar una capacidad de proyección estratégica rápida y eficiente.

Para ello, nos apoyamos en el sistema ferroviario nacional, en nuestros medios de transporte pesado y en las capacidades aéreas y navales de las Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, avanzamos con el mantenimiento en distintas infraestructuras a lo largo de todo el país, así como en el fortalecimiento logístico y el alistamiento operacional, con el objetivo de mejorar nuestra capacidad de respuesta.

En fin, somos conscientes de que toda transformación requiere conductores íntegros, con iniciativa, capacidad profesional y firmeza de carácter; líderes que comprendan que la autoridad se legitima a través del ejemplo personal, la competencia demostrada y la confianza generada en los subordinados.

Hoy quiero hacer llegar mi reconocimiento al personal militar en situación de retiro, a los integrantes del Ejército desplegados en misiones de paz y en la Antártida, al clero castrense, a los docentes y al personal civil de la Fuerza, por su dedicación, profesionalismo y vocación de servicio. Y especialmente a los Veteranos de la Guerra de Malvinas y a las familias de quienes dieron su vida en defensa de nuestra soberanía.

Mi sincero agradecimiento también a nuestras familias, por el acompañamiento y el sostén permanente en la vida del soldado.

Finalmente, me dirijo a oficiales, suboficiales, cadetes, aspirantes y soldados. Nos encontramos en un momento decisivo para el futuro de nuestra Fuerza. Cada uno de ustedes es y será protagonista de este proceso, en un mundo que cambia con rapidez y que nos exige evolucionar con inteligencia, determinación y capacidad de innovación.

Por ello, los convoco a continuar avanzando en esta transformación, a prepararse cada día para ser mejores manteniendo en alto los valores permanentes de la Patria.

Sigamos construyendo un Ejército moderno, eficiente y profundamente comprometido con la defensa de la Nación, al servicio de la sociedad y su bienestar general.

Que el ejemplo de quienes nos precedieron nos inspire para estar a la altura de la época que nos toca transitar.

Que Dios y nuestra patrona generala, la Virgen de la Merced, continúen guiándonos en el honorable camino de servir a la Patria.

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