En la Argentina, los combustibles nucleares no son considerados residuos, debido a que podrían tener algún uso en el futuro cercano o mediato.

El combustible gastado de las centrales de potencia permanece en las propias centrales que lo generan, donde se almacena de manera segura en instalaciones ubicadas dentro de los predios de la empresa estatal Nucleoeléctrica argentina S.A.
En Atucha I y Atucha II (en Lima, Buenos Aires) los combustibles gastados, una vez retirados de los reactores, se introducen en las piletas de enfriamiento especialmente diseñadas para lograr la disipación del calor. Luego los combustibles pasan a un sistema de almacenamiento en seco denominado ASECQ (Almacenamiento en seco de elementos combustibles quemados).
En la central de Embalse (en Córdoba) también se colocan los combustibles en piletas de enfriamiento y, luego de un período de seis años, se los traslada a un almacenamiento en seco en silos de hormigón.

El combustible gastado generado en la operación de los reactores de investigación y producción de radioisótopos es almacenado en piletas, en los mismos edificios de los reactores, hasta que los productos de fisión hayan decaído lo suficiente.
En el caso reactor de producción de radioisótopos RA-3, sus combustibles son luego trasladados a la FACIRI, que es la instalación del Centro Atómico Ezeiza especialmente dedicada al almacenamiento de los combustibles irradiados en reactores de investigación.
