Una vez identificado un yacimiento de uranio, se lleva adelante la operación minera en las canteras, que son sitios especialmente diseñados para la extracción del mineral.

Los métodos mineros tradicionalmente utilizados en la Argentina han sido a cielo abierto, cuando el material se encuentra cerca de la superficie, y la minería subterránea cuando los depósitos de uranio se encuentran a mayor profundidad y se requiere excavar túneles para acceder al mineral.
Este proceso tiene varios pasos:
Extracción: Mediante perforaciones y voladuras se extraen las rocas mineralizadas de la cantera y se cargan en camiones para su traslado a un túnel radiométrico, donde se las clasifica de acuerdo a su concentración de uranio.
Trituración: En la trituradora se reduce su tamaño para ser llevadas a una zona con superficie impermeabilizada denominada “planchada”.
Lixiviación: Las rocas son regadas con agua y ácido sulfúrico. Esta reacción química separa el mineral de la roca y se obtiene una solución (lixiviado). Éste se lleva mediante canaletas a piletas impermeabilizadas para su almacenamiento y quedan allí hasta su ingreso a la Planta de Producción.
Concentración: En la Planta, a través de columnas de intercambio iónico, el uranio es capturado mediante resinas en forma de esferas. Cuando estas resinas alcanzan su capacidad máxima de carga (saturación), se retiran para iniciar un nuevo proceso químico que permite recuperar el uranio y preparar una solución concentrada.
Precipitación: La solución concentrada se traslada a un tanque llamado precipitador, donde se le añade amoníaco. Esta reacción química provoca la formación de la denominada yellow cake o “torta amarilla”, un compuesto sólido con un contenido promedio de uranio del 70 %. Este concentrado de uranio se almacena en tambores para su traslado a otra planta donde se continúa el proceso.
Conversión: La yellow cake se disuelve y, después de eliminar sus impurezas y de varios procesos químicos, es convertida en dióxido de uranio. Este material queda listo para ser utilizado para la fabricación de combustibles nucleares.
Actualmente, la Argentina no produce uranio, pero entre 1952 y 1997 se extrajeron y procesaron alrededor de 2.600 toneladas.