El Proyecto Pierre Auger es una iniciativa internacional que busca determinar el origen y la identidad de los rayos cósmicos y dar otro paso adelante en la comprensión de nuestro universo.

La CNEA es uno de los principales participantes de este proyecto, del que toman parte 500 científicos de casi un centenar de instituciones de 18 países, quienes observan las lluvias de rayos cósmicos, efectuando mediciones de las cascadas de partículas que se producen cada vez que un rayo cósmico choca contra las moléculas de la atmósfera superior. Así se determina la energía, dirección de llegada y la naturaleza de los rayos cósmicos de las más altas energías observables.

El proyecto tiene su sede en el Observatorio Auger Sur que fue inaugurado oficialmente en 2008 en la provincia de Mendoza. Su emplazamiento fue decidido luego de una búsqueda de sitios a nivel mundial, cuya selección final recayó en Pampa Amarilla -locación ubicada en los departamentos mendocinos de Malargüe y San Rafael- por reunir las mejores condiciones geográficas y ambientales para este tipo de observaciones, junto con la buena infraestructura local y la existencia de grupos argentinos de investigación interesados en llevar adelante el proyecto.

Este observatorio de rayos cósmicos es el de mayor tamaño en todo el planeta, con detectores ubicados sobre más de 3000 km2. La red de detectores de superficie se complementa con un conjunto de 24 telescopios de alta sensibilidad que examinan la atmósfera para observar la tenue luz ultravioleta que producen las cascadas de rayos cósmicos al atravesar el aire.

La importancia de la observación de los rayos cósmicos de alta energía está en el aporte de una información distinta de la que se obtiene con el modo tradicional, basado en la observación de luz visible u otras formas de radiación electromagnética.