Mar y costas


Argentina posee una zona costero marina con diversas singularidades, que se extiende por aproximadamente 4.500 kilómetros desde el límite exterior del Río de la Plata hasta Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur e incluye la jurisdicción de 5 provincias.

El área marina, conformada por: las aguas interiores, Mar Territorial y Zona Económica Exclusiva, sectores insulares y antárticos, se extiende hacia el este con una de las plataformas continentales más anchas del océano a nivel mundial. Esta plataforma está bañada por dos corrientes marinas: la corriente fría de Malvinas que transporta aguas subantárticas y la corriente cálida de Brasil que aporta aguas subtropicales. La descarga del Río de la Plata y la confluencia de dichas corrientes son factores determinantes en el ecosistema en cuanto a sus características físicas, meteorológicas y biológicas. Constituye una zona de transición y mezcla de aguas cálidas, templadas y frías que provee una amplia diversidad de hábitats para las especies acuáticas.

El ecosistema costero marino se caracteriza por la presencia de importantes colonias de aves y mamíferos marinos en la costa argentina, áreas de cría y alimentación de mamíferos marinos, sitios de alimentación de tortugas marinas, áreas de reproducción de peces y crustáceos, praderas de algas, bancos de moluscos, etcétera. No solo es importante en términos ambientales sino también productivos. Estos espacios proveen un gran número de bienes y servicios ambientales que constituyen las bases de importantes actividades económicas como la pesca, la acuicultura, la minería, la extracción de áridos, el desarrollo portuario, la industria, el turismo, la producción de energía, etc.

Los principales factores estratégicos para la gestión de la zona marino-costera argentina son la defensa de la soberanía y la conservación de la biodiversidad, en articulación con el desarrollo sostenible de actividades extractivas mencionadas anteriormente.

Los problemas más extendidos en toda la zona costera son la presión sobre los recursos renovables y sobre dominio público, la erosión natural o inducida, la localización de actividades y usos incompatibles entre sí, la competencia por el espacio sobre la línea de costa, la contaminación y la introducción de especies exóticas invasoras. En los últimos años han cobrado especial relevancia los impactos cada vez más intensos del cambio climático debido a que incrementan la frecuencia e intensidad de eventos extremos que originan problemas específicamente costeros como las inundaciones y el aumento de la erosión.