¿A qué llamamos fugas de gas?


El gas natural es una mezcla combustible de gases de hidrocarburos y en su forma pura es incolora, sin forma ni olor. Tanto el gas natural (que viaja por cañerías hasta su casa) como el gas licuado de petróleo (garrafas o zepelín) pueden producir grandes daños si no se tienen en cuanta las siguientes recomendaciones.

Cabe destacar que las empresas de servicio público suelen agregarle un odorizante para facilitar la detección de fugas denominado mercaptano, que es el que le da el característico olor a “huevo podrido”.

El gas natural es casi 40 veces más ligero que el aire y por eso, si ocurre una fuga, se elevará y acumulará en lugares altos. El gas envasado es más pesado que el aire y de inmediato bajará a niveles inferiores en caso de pérdidas.

Las señales más comunes de una fuga de gas dentro del hogar son el olor a huevo podrido y un silbido o sonido de sople. Fuera del hogar, entre las señales más comunes podemos destacar vegetación muerta o descolorida en un área con plantas sanas, suciedad o polvo saliendo de un agujero en el suelo y burbujas en agua estancada.

Los riesgos de una fuga incluyen fuego, explosión y asfixia ya que, en espacios confinados como puede ser un dormitorio, el gas natural desplaza al oxígeno.

Créditos: Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios de la República Argentina