Fiebre amarilla


La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de ciertas especies de mosquitos. Puede ser grave y provocar la muerte. No tiene tratamiento pero puede prevenirse:

  • A través de la vacunación específica.
  • Usando repelentes.
  • Usando ropa de mangas largas y de colores claros y uniformes.
  • Teniendo mosquiteros y/o aire acondicionado en el lugar de hospedaje.

En la Argentina, se consideran zonas de riesgo:

  • la provincia de Misiones,
  • el norte de Corrientes,
  • algunos departamentos de Chaco, Formosa, Salta y Jujuy.

¿Cuáles son los síntomas?

Comienza en forma brusca, con mucha fiebre, escalofríos y dolor de cabeza. Además, pueden aparecer dolores musculares, náuseas y vómitos. Muchas veces, las formas graves causan hemorragias, insuficiencia hepática y falla orgánica múltiple. Algunas personas pueden sufrir ictericia (color amarillo de la piel).

¿Cuál es el tratamiento?

No hay un tratamiento específico para la enfermedad. Solamente se tratan los síntomas. Por eso es importante que concurra al Centro de Salud ante la sospecha. Allí le serán indicadas las medidas adecuadas a cada caso. No se automedique, porque los antifebriles de uso habitual pueden ser extremadamente perjudiciales.

¿Cómo se previene?

El Calendario Nacional de Vacunación incluye:

  • una dosis de la vacuna para niños y niñas de 18 meses que viven en las zonas de riesgo de nuestro país.
  • un refuerzo a los 11 años para quienes viven en las zonas de riesgo de nuestro país.

Para viajeros se recomienda la vacunación especialmente a quienes viajen a una zona con circulación activa comprobada de fiebre amarilla, no presenten contraindicaciones para recibirla y se evalúen los riesgos de realizar el viaje.

La vacuna contra la fiebre amarilla está contraindicada para los menores de 6 meses; embarazadas; personas con antecedentes de alergia a cualquiera de los componentes de la vacuna como huevo, proteínas de pollo o gelatina; para quienes tengan alteraciones del sistema inmune, incluyendo la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH); personas con enfermedad del timo, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tumores malignos, trasplantes de órganos y patologías que requieran tratamientos con inmunosupresores y/o inmunomoduladores.

El uso adecuado de repelentes contra mosquitos, especialmente los elaborados con dietiltoluamida (DEET), también constituye una eficaz medida de prevención que no debe dejar de ser utilizado por personas que hayan sido vacunadas, ya que existen otras enfermedades que también pueden ser transmitidas por mosquitos.

Más información: Vacunas y Calendario Nacional de vacunación

Recordá

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