Wiphala: símbolo de la vida en armonía

Es la insignia más conocida de los pueblos originarios del Abya Yala (América). En esta nota, dos amautas (guías en espiritualidad y sabiduría andina) nos explican su significado, procedencia y a qué pueblos representa.


“La Wiphala es un símbolo, no una bandera, y representa a la Pachamama, el cosmos, los animales, las plantas, las piedras, los runas (hombres), la vida en armonía”, comienzan aclarando Kantuta Killa Mayu (Dra. Mariel N. Camillo) y Wari Rimachi Mayu (Tp. Javier R. Ríos), miembros del Consejo de Amautas Indígenas del Tawantinsuyu de Argentina. “Para comprender su significado –continúan-, primero debemos referirnos a la Unancha, que es el símbolo que ostenta los colores del arco iris, en líneas horizontales”.

“En el devenir de la cosmovisión andino amazónica ocurre un hecho sagrado: el cruce de dos arcoíris, arcoíris macho y arcoíris hembra, la dualidad, pilar de nuestra cosmovisión”, expresan. “Esta dualidad, complementariedad de los opuestos, en su cruce, lleva a la evolución, al crecimiento, a la fertilidad y a la sabiduría. De este entrecruce de k´uichi (arcoíris) surge la Wiphala”.

La Wiphala está formada por 49 cuadrados de igual tamaño -por lo cual su forma es cuadrada- y cada color tiene un significado. Los amautas lo transmiten así:

  • Rojo: es el contacto con la Pachamama; representa a lo tangible, el Kay Pacha, a los Runas (hombres andino amazónicos), hijos de la Tierra; representa a la raíz ancestral, a la identidad. Al desarrollo cultural y a la cosmovisión indígena originaria, saberes de la Tierra y del Cosmos transmitidos por los Apus y los Ancestros.
  • Naranja: representa a la memoria oral de nuestra cultura, a los quipus, los telares, los yachay wasi (escuelas, casas del saber), a los ayllus (comunidades), a la medicina ancestral y a la sanación del cuerpo físico, psicológico y espiritual.
  • Amarillo: representa al Nunaq, Espíritu Ancestral que está en todas las cosas; a las cuatro virtudes del hombre andino: Munay (amor incondicional), Yachay (sabiduría), LLank´ay (trabajo alegre y con pasión) y Kamay (creatividad). Y a la dualidad de energías, qhari – warmi, opuestos complementarios, equilibrio que produce vida.
  • Blanco: representa a la evolución, al desarrollo intelectual, a la ciencia y la técnica que acompañan los procesos de la naturaleza, al buen vivir. Es el desarrollo personal que no se concibe si no es también comunitario. También representa al trabajo artesanal y al ayni (reciprocidad).
  • Verde: representa a la allpamama (naturaleza), a los frutos de la tierra, el trabajo del campo, a la economía comunitaria autosuficiente, a la abundancia de alimentos, de minerales, a Yaku Mama (Madre Agua).
  • Azul: representa al Hanan Pacha, mundo cósmico, al universo, entidades del Cosmos, energía sami (sutil) y energía jucha (densa), energías cósmico telúricas, a la Chakana (Constelación Cruz del Sur), al sistema Matemático fractal.
  • Violeta: representa a los Ayllus, Markas y Llajtas (comunidades, regiones y naciones), al Inka como la expresión de la evolución y el poder político y comunitario del Tawantinsuyu; representa a todas las organizaciones comunitarias sociales de desarrollo y dirección gubernamental.
    Si se unen cuatro Wiphalas en un centro común con un determinado alineamiento de colores, se forma la Chakana (Chaka Hanan, Cruz del Sur), puente al mundo espiritual, al Cosmos.

Historiadores ubican el origen de la Wiphala en comunidades del Lago Titicaca, en el actual límite entre Bolivia y Perú, las cuales identificaban sus balsas de totora con insignias con los colores del arcoíris. También se hallaron restos de un estandarte con características similares en la actual costa peruana del océano pacífico con una antigüedad de 800 años. Si bien la Wiphala fue utilizada históricamente por las comunidades andino amazónicas, “posteriormente fue tomada por muchas comunidades indígenas de distinto origen que se sintieron representadas con este emblema de lucha por los derechos de los pueblos originarios, hasta llegar a todas las comunidades indígenas del Abya Yala (América)”, afirman los amautas.

Incluso, los miembros del Consejo de Amautas Indígenas del Tawantinsuyu van más allá y aseguran que no hace falta pertenecer a un pueblo originario para sentirse representado por la Whipala. “En este nuevo Pachakutyk (ciclo cósmico de 500 años de luz) se han abierto a toda la humanidad las puertas del conocimiento, el sentir y la sabiduría que en un principio se originó en los runas (hombres de origen andino amazónico)”, señalan, y agregan que “todos los que nos consideramos hijos de Pachamama y vivimos de acuerdo a sus procesos naturales, somos indígenas sin diferencias de color de piel, de cabellos, ojos o vestimenta. La Unancha y la Wiphala nos representan y nos hermanan en todos los extremos del Abya Yala (América) y del mundo. Donde exista una Wiphala o una Unancha estará representado el amor y el respeto al universo, a Pachamama, a los animales, a las plantas, a la tierra, a las comunidades y a la allpa mama (naturaleza)”.