Se realizó La Visita de las Cinco del mes de agosto: "Dar testimonio en tiempos difíciles"


Conmemorando el Día Internacional del/la Detenido/a Desaparecido/a, el sábado 31 de agosto se realizó La Visita de las Cinco junto a Víctor Basterra, sobreviviente del ex centro clandestino de la ESMA, testimoniante en los juicios de lesa humanidad; y las integrantes del equipo de acompañamiento del Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos “Dr. Fernando Ulloa”: Silvana Reinoso y Yamila Collazo. La cronista invitada en esta oportunidad fue Fabiana Rousseaux, Psicoanalista, fundadora y ex directora del Centro Ulloa. Los guías del Museo que estuvieron a cargo de las visitas fueron Franco Calcagno y Sebastián Robledo.

Cerca de 250 personas se acercaron al Museo Sitio de Memoria ESMA, para acompañar a los sobrevivientes y familiares de ex detenidos/as desaparecidos/as: Bichi Martínez, Carlos Muñoz, Laura Reboratti, Osvaldo Barros, Ana Blanco, Mercedes Mignone, Cristina Muro, Adriana y Norma Suzal, Ana Testa, Mantecol Ayala, Daniel Cabezas, Guillermo León y Rolo Miño. También participaron de la visita Vera Jarach de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Sebastián Rosenfeld, nieto restituido; el abogado especialista en Derechos Humanos, Pablo Llonto; la ex fiscal de la Mega Causa ESMA, Mercedes Soiza Reilly; Stella Segado, ex Directora de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, Tomás Leivi, Director del Centro Ulloa, y el documentalista Joaquín Vilaplana. Además se hicieron presentes asociaciones de ex detenidos/as desaparecidos/as de otros centros clandestinos.
La actividad comenzó con una proyección en la sala Dorado del Museo, en la que, acompañando imágenes del ex centro clandestino de la ESMA, una voz en off leía una carta escrita por Jorge Luis Borges relatando su experiencia de haber estado presente en una de las audiencias del juicio a las juntas en la que Víctor Basterra dio testimonio.

Luego de eso Alejandra Naftal, Directora Ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA, estuvo a cargo de las palabras de apertura. “Ayer, 30 de agosto, fue el día internacional del/la detenido/a desaparecido/a, y el 10 de agosto se cumplieron 40 años del secuestro de Víctor Basterra que hoy está acá con nosotros/as. ´Dar testimonio en tiempos difíciles´, la frase que elegimos para esta visita, fue acuñada por Rodolfo Walsh en su carta abierta a la Junta Militar. La verdad que dar testimonio siempre es difícil, en los buenos y en los malos tiempos, y creo que acá muchos/as de los/as que estamos hoy presentes, creemos que la misión del testimonio es algo inexorable que nos va a acompañar toda la vida”.

Antes de finalizar sus palabras, Naftal pidió un aplauso para cada uno/a de los ex detenidos/as desaparecidos/as que estaban presentes entre el público, y algunos/as incluso se acercaron a saludar a Víctor Basterra, quien comenzó diciendo: “Estoy acá muy emocionado con la presencia de mis compañeros/as, con muchos/as de ellos/as compartimos el cautiverio. Yo creo que soy el que más tiempo estuvo ahí metido, y eso me dio la posibilidad de cumplir un mandato: el gordo Ardetti, que permanece desaparecido, me dijo ´negro, si zafás de ésta que no se la lleven de arriba´, y bueno, yo hice todo lo posible para cagarle la vida a estos tipos. Igual hicieron mucho daño, arrasaron con una gran parte de nuestra generación, con los luchadores sociales que éramos, con ese colectivo, con distintas ideas pero siempre con un objetivo común, que era el bienestar de los humildes fundamentalmente. Por eso hay que seguir, y no bajar las banderas de la memoria, la verdad y la justicia, y también de la justicia social”.

Yamila Collazo, del Centro Ulloa agradeció la oportunidad de ser parte de la visita: “Hace muchos años que venimos acompañando en todos los juicios que se vienen dando a lo largo del país, así que para nosotros es una gratitud poder estar acá hoy, junto a Víctor”; al igual que Silvana Reinoso, también del equipo de acompañamiento del Ulloa, que expresó su agradecimiento a la invitación realizada por Fabiana Rousseaux: “El Centro Ulloa es la concreción de una política pública en el marco de una política pública que se desarrolló a partir de 2003 con la caída de las leyes de impunidad. El marco conceptual de lo que se pensó es cómo ayudar a las víctimas en la elaboración de su testimonio en los juicios. En ese momento lo que surgió es la inversión de la lógica y lo que tenía que ver con cómo posicionarse y pensar que el testimonio era un derecho de los sobrevivientes”.

Por su parte, Fabiana Rousseaux, ex directora del Centro Ulloa y desde su rol de cronista, comenzó diciendo: “Este lugar, como Sitio de Memoria y el Centro Ulloa, dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, del Ministerio de Justicia, como tantos otros dispositivos que surgieron a partir de la puesta en marcha de los juicios en Argentina, son parte de la pesadísima herencia de la memoria. Hemos sido un grupo de profesionales de distintas áreas, que nos hemos puesto a disposición de esta tarea, asumiendo el privilegio de formar parte de una política pública que no se había dado en nuestro país, ni a nivel regional, y me animo a decir que no se había dado en ningún lugar del mundo con la seriedad, la responsabilidad y la profundidad que, quienes estuvieron a cargo de las políticas públicas en el gobierno desde el año 2003, han decidido políticamente que este tema, era un tema de todos”.

La recorrida se dividió en dos grupos, por la gran cantidad de público asistente, que luego de recorrer por separado las instalaciones de la puesta museográfica se juntaron en el sector del sótano para escuchar las palabras de Víctor Basterra: “Este lugar era el primero al que uno llegaba cuando era secuestrado”, dijo Víctor, y comenzó a describir como era el sótano al momento de su secuestro. “Horas y horas de tortura mediante palizas y máquina, que era el nombre que le daban ellos a la picana eléctrica. Yo tuve dos paros cardíacos. Después me subieron a Capucha, me volvieron a bajar y me siguieron dando. Ese era el trato que se le daba a todos los prisioneros".

Víctor explicó al público, cómo había logrado conseguir el material fotográfico que permitió conocer los rostros de los perpetradores: "Yo trabajaba como impresor de cheques. Entonces, les vino muy bien y me obligaron a hacer falsificaciones. Eso me permitió a mí tener los rostros de los tipos y sus identidades porque me traían los documentos para ponerles sellos de entrada y salida de los países. Con el paso del tiempo, la cosa se fue flexibilizando y pude empezar a sacar cosas. Primero saqué tres o cuatro fotos en mis testículos, y con el paso del tiempo pude sacar muchas más fotos y elementos. Eso sirvió posteriormente en los juicios. Acá (señalando el lugar en el sótano) había un laboratorio. El papel foto sensible era lo único en donde los tipos no metían la mano. Entonces, en la oscuridad del laboratorio, escondía las copias de las fotos que les había sacado".

También en el sótano, Pablo Llonto comentó: “En este momento, los documentos que sacó Víctor, están siendo usados en el juicio contra los genocidas que actuaron reprimiendo en la contraofensiva montonera, que se lleva adelante en San Martín”. Luego de esta intervención Llonto, le pidió a Basterra que cuente cómo logró extraer esa información: “En un momento determinado, al lado de lo que llamaban ‘el comedor’ había otra oficina. Ahí se instaló inteligencia y escondían la llave. Una noche de tormenta, me vine subrepticiamente, agarré la llave, entré y empecé a sacar fotos de una carpeta. Luego, esas fotos sirvieron para todas las causas. Y afortunadamente ahora están sirviendo también para el juzgado de San Martín”.
“En el 83 me dicen ‘te vas, pero no te hagas el pelotudo porque los gobiernos pasan, pero la comunidad informativa siempre queda’. Entonces, yo me fui y no me hice el pelotudo. Me hice el re pelotudo”, concluyó Basterra en sótano.

El cierre de la visita volvió a juntar a los visitantes en la sala Dorado, que luego de la proyección final sobre los juicios, dio nuevamente la palabra a los/as invitados/as: “Hoy tenemos el privilegio de estar acompañados por Víctor y por los compañeros/as que también lo acompañan a él”, dijo Alejandra Naftal. Rolo Miño, sobreviviente del ex centro clandestino de la ESMA, que estuvo secuestrado junto a Víctor Basterra, mencionó: “Victor tuvo que pasar mucho tiempo lejos de su barrio y de sus orígenes. A partir de la hermandad que se da en estos espacios con otros compañeros estamos hoy aquí realmente en un reencuentro”.

En representación del Centro Ulloa, Silvana Reinoso dijo: “Acompañamos una variedad de testimonios de testigos que han sido víctimas. Lo importante de la apertura de los juicios implica poder ponerle un límite a estos delitos”; por su parte Yamila Collazo agregó: “Nosotros tratamos de enlazarnos en el colectivo de cada juicio en nuestro acto de acompañar, lo hacemos muchas veces también acompañando en silencio a los testigos que esperan ser llamados, intentado reparar algo tal vez irreparable”.

Carlos Muñoz, sobreviviente quien también estuvo secuestrado con Basterra, afirmó: “Vi el enorme aporte que hizo Víctor a la justicia, a la memoria y a la verdad con todo ese material que sacó, que le dio nombre a caras que con los compañeros habíamos visto, a represores que no sabíamos cómo se llamaban. Víctor logró eso. Además de las fotos de muchos compañeros/as que estuvieron aquí secuestrados/as”.
“2818 días duró la dictadura. ¿Cuántos días serán necesarios y cuánta verdad cabe en una sociedad para que nosotros podamos reconstruir qué fue lo que sucedió aquí adentro?”, dijo Fabian Rousseaux. Vera Jarach también tomó la palabra al momento del cierre: “Muchas fueron las voces, las valentías y las capacidades para que conozcamos todo lo que pasó. La horrenda verdad. Todo ha contribuido y contribuirá a la justicia”.
Finalmente, Víctor Basterra culminó el encuentro diciendo: “Estoy emocionado, complacido y esperanzado en que esto no termine, que avance y vaya creciendo. Que se transmita la memoria a los jóvenes y crearles también un espíritu de resistencia a la injusticia”.