Restauración: La remoción del barniz

La remoción de barniz es una de las tareas que se realizan sobre una obra de arte (pintura) en el Área Técnica de la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Economía.


Esta tarea se realiza cuando el barniz que cubre la obra está oxidado o perdió las características físicas que debiera tener el mismo.

¿Y cómo se llega a esa conclusión?

Al analizarlo con luz natural se puede ver desde una opacidad de los colores de la obra o mucho peor un pasmado del mismo, lo que indica humedad en su interior. Al verlo bajo radiación ultravioleta, se aprecia un color verdoso blanquecino. Aunque esta característica óptica depende en gran parte, de la naturaleza del barniz y de su estado.

Para removerlo se necesita de una mezcla de solventes orgánicos. En esta oportunidad uno de los restauradores realizó pruebas con diferentes mezclas basándose en la química, un aliado fundamental al momento de la restauración. Las pruebas se realizan aplicando un hisopo de algodón sobre un margen de la obra y se comprueba la efectividad de las mismas.

Una mezcla para ser efectiva; debe retirar el barniz de manera rápida, sin dañar la pintura y –sobretodo-, ser lo menos tóxica posible para el operador.

La eficacia de la mezcla se puede comprobar en los restos amarillentos que quedan sobre el hisopo, la diferencia de brillo y color entre el área donde se llevó a cabo la remoción y la que todavía tiene barniz. O bajo la radiación ultravioleta donde ya no se ve el aspecto blanquecino del barniz.

A veces no se necesita remover toda la capa de barniz, es suficiente con adelgazarla ya que por debajo el barniz puede estar en buenas condiciones. Esta es una tarea mucho menos invasiva que el retiro total del barniz.

Una vez terminada la tarea de remoción o adelgazamiento y realizadas las intervenciones pertinentes, la obra se vuelve a barnizar para devolver la saturación y brillo de los colores y una protección final.