A qué se dedica el Laboratorio de Contención Biológica del INTA

Es referente mundial en el trabajo con virus exóticos. Cumple con los estándares internacionales para Nivel de Seguridad Biológica 4 (NSB4) de la Organización Mundial de Sanidad Animal y es uno de los convocados por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires para colaborar en el diagnóstico de COVID-19.


Localizado en Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias –CNIA– del INTA, el Laboratorio de Contención Biológica que posee el Instituto de Virología del INTA cumple con los estándares internacionales para Nivel de Seguridad Biológica 4 (NSB4) de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en inglés) –el máximo en su tipo en el área veterinaria– y se encuentra habilitado –bajo normas nacionales– por la Comisión Nacional de Bioseguridad del Senasa. Por esto, es uno de los convocados por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires para colaborar en el diagnóstico de COVID-19.

“En el país, solo hay dos instalaciones públicas –la del Senasa y la del INTA– con estas características; y la del INTA está habilitada por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires para recibir las muestras de alto riesgo del covid-19”, expresó Karina Trono, directora del Instituto de Virología del INTA, quien aseguró que el Laboratorio de Contención Biológica del INTA está preparado para trabajar con agentes peligrosos y exóticos que poseen un riesgo alto de producir infecciones letales.

Mientras el equipo de profesionales del INTA recibe y analiza las muestras enviadas, según los protocolos de trabajo establecidos, Trono detalló que “el Instituto cuenta con instrumento de RT-PCR en tiempo real, cabinas de seguridad biológica tipo II certificadas y el equipamiento necesario para el diagnóstico de COVID-19”. Y agregó: “Tenemos una capacidad para analizar de 50 a 100 muestras por día”.

El Laboratorio de Contención Biológica del INTA está preparado para trabajar con agentes peligrosos y exóticos que poseen un riesgo alto de producir infecciones letales.

En este sentido, Juan Manuel Schammas –responsable de Bioseguridad del Laboratorio de Contención Biológica– aseguró que todos los agentes del INTA involucrados están capacitados en bioseguridad y en los protocolos de diagnóstico y de trazabilidad. “Garantizamos el personal calificado en bioseguridad, trazabilidad y diagnóstico virológico entrenado en las normas y procedimientos de Vigilancia y Control de Enfermedades de Notificación Obligatoria”, señaló.

A las capacidades del Instituto de Virología se suman las de los laboratorios de diagnóstico de los Institutos de Biotecnología y Patobiología, dependientes del CICVyA que contribuirán en distintas etapas del procedimiento.

Los agentes del INTA involucrados en este convenio están capacitados en bioseguridad y en los protocolos de diagnóstico y de trazabilidad.

Un laboratorio con historia

Desde 2006, el Instituto de Virología de INTA, lleva adelante un programa de vigilancia activa con el fin de determinar la presencia del virus de la Influenza aviar en aves silvestres –hospedador natural– y, a la par, se estudian colonias de murciélagos para determinar qué patógenos tienen potencial pandémico, como los coronavirus y el virus de influenza, para colaborar en análisis de riesgo y montar capacidades diagnósticas, lo que permitirá emitir alertas de prevención, en caso de riesgo para la salud pública.

Desde su apertura, “se utilizó para el diagnóstico de enfermedades exóticas, entre ellas, Arteritis Viral Equina, Virus de la Lengua Azul, Virus del Oeste del Nilo, Virus Influenza A H1N1”, expresó Ariel Pereda, coordinador del Programa Nacional de Salud Animal del INTA.

En 2009, en colaboración con investigadores del ANLIS-Malbrán, el Instituto de Virología colaboró en la detección de los primeros casos humanos de gripe A H1N1 en el país. Asimismo, el laboratorio NSB4-OIE fue fundamental para realizar el aislamiento de los primeros casos en cerdos, siendo la Argentina el segundo país en el mundo en detectarlo y, en junto con el Senasa, realizó un procedimiento de contingencia en establecimientos porcinos que fue tomado como ejemplo a escala mundial.

El trabajo del laboratorio NSB4 se destaca por la vigilancia epidemiológica y la investigación de la patogenia de enfermedades claves para el estatus sanitario del país, como es el caso de la Fiebre Aftosa o la Gripe Aviar. Sin embargo, su trabajo no termina ahí ya que “gracias a la investigación permanente en patógenos que afectan la producción animal y que poseen potencial impacto en la Salud Pública, la Argentina puede mantener exportaciones a mercados exigentes como los Estados Unidos, Europa o Asia”, destacó Pereda.

“La existencia y mantenimiento de este tipo de laboratorio (que trabaja en articulación Senasa), fortalecen el sistema de salud animal de la Argentina y colabora en el mantenimiento del estatus sanitario que permite, por ejemplo, exportar como un país libre de Fiebre Aftosa, libre de Peste Porcina Clásica y libre de Influenza, entre otros”, aseguró el coordinador del INTA.

El laboratorio NSB4 cumple un rol importante dentro de la política sanitaria del país y permite responder a demandas emergentes de diversa índole. Sus instalaciones lo autorizan a trabajar en estudios de patogenia, de inmunidad, en el desarrollo de nuevas vacunas y en ensayos de potencia y control de vacunas.