Para amar NO hay que sufrir

Los noviazgos y las relaciones saludables están basados en la igualdad, el respeto y la independencia.


La violencia contra las mujeres en el noviazgo se manifiesta de igual forma que en las relaciones adultas.

Sin embargo, tiene ciertas características propias del periodo de la adolescencia (tales como la idealización del amor, la inestabilidad de los cambios físicos y emocionales, entre otros) que pueden contribuir a pasar por alto detalles o situaciones de alerta que gradualmente van sentando las bases de una relación violenta.

¿Qué entendemos por violencia en un noviazgo?

Todas aquellas modalidades de vinculación dentro de parejas adolescentes que implican abuso de poder, la instalación paulatina de maniobras de dominación sobre la otra persona y la restricción de derechos y la producción de daños para quien las padece, puede ocurrir en forma personal o vía tecnologías de comunicación.

La violencia en el noviazgo suele expresarse en una serie de acciones que se repiten de manera continua. Es lo que se conoce como “el ciclo de la violencia”, que puede mostrarse tanto al comienzo de la relación o después de año de estar juntos.

Este ciclo se basa en cuatro fases, que empiezan y terminan de la misma forma: tras el aumento de la tensión y la agresión, llega la calma, la reconciliación y el arrepentimiento junto con la promesa de que no va a volver a suceder.

Durante un tiempo se vuelve a la etapa de enamoramiento y el agresor se comporta en forma ejemplar. Pero a esta falsa ilusión sigue un nuevo ciclo de acumulación de tensiones y el ciclo comienza de nuevo.

¿Te identificas con alguna de estas situaciones?

Tu novio o pareja:

  • Critica o pretende que cambies tu manera de vestir, maquillarte o tu forma de ser.
  • Revisa todos tus mensajes en el celular. Quiere saber a toda hora con quién hablás, dónde y con quién estás.
  • Te pidió la contraseña de Facebook o Twitter como “muestra de amor”.
  • Te tocó sin tu consentimiento o te presionó para tener relaciones sexuales.
  • Te dice que no pasan tiempo juntos, e intenta que pases menor tiempo con tus amistades.
  • Te hace sentir menos, te ignora o te humilla cuando están solos o con otras personas.
  • Es una persona simpática y respetuosa con los demás, pero con vos es diferente.
  • Te prohíbe hacer ciertas actividades, como estudiar, trabajar, salir, ver familiares o amistades.
  • Le dan celos las personas que te rodean.
  • No le gusta que salgas con amig@s y si lo haces, todo el tiempo te habla por el celular.
  • Cuando se enoja, sentís miedo.
  • Amenaza con dejarte si no cambias, o amenaza con suicidarse si lo dejas.
  • Culpa a los demás de su conducta o te dice que vos le haces sacar lo peor de él.

Estas señales pueden advertirte de que tu relación de pareja es desigual y no se basa en el respeto hacia la otra persona, sino en un abuso de poder de uno sobre otro. Son signos que pueden pasar desapercibidos porque la violencia muchas veces se naturaliza y se percibe como algo “normal”. Sin embargo, con el paso del tiempo estos indicios pueden aumentar su potencial dañino.

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