Moro: “Es muy importante la tarea comunitaria y preventiva que desarrollan las organizaciones sociales”


El titular de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR), Roberto Moro, visitó el Centro Barrial “Madre de la Esquina”, que está ubicado en el barrio Suárez de la Ciudad de Córdoba.

Acompañado del director nacional de Prevención en Materia de Drogas, Pablo Dragotto, el secretario de Estado fue recibido por Ana y Belén, quienes coordinan este dispositivo. Durante la visita, Moro conversó con el equipo de voluntarios que colaboran allí y se interiorizó acerca de las tareas comunitarias que desarrollan. También estuvieron presentes jóvenes del barrio que concurren al hogar asiduamente, quienes entre mates, compartieron historias y experiencias en el hogar.

“Lo importante es generar redes de contención, compartir los recursos y brindar una respuesta integral a los jóvenes. Por eso es tan importante la labor comunitaria y preventiva que realizan las organizaciones sociales como ustedes”, subrayó el secretario de la SEDRONAR.

Este centro barrial, que pertenece a la familia del Hogar de Cristo, funciona como una casa abierta a todos y donde “primero es la persona”, señaló la coordinadora. Y explicó: “Nosotros queremos ser una respuesta para los jóvenes y las familias que se acercan. Queremos ser un lugar donde se sientan queridos y contenidos y, que a su vez, les dé un lugar de pertenencia”.

Luego, junto a Ana y a un grupo de voluntarios del hogar, Moro se trasladó hasta la canchita del barrio, donde todos los sábados se desarrolla un campeonato de fútbol en el que participan los chicos de los distintos centros barriales de la zona. Más tarde, visitó el galpón recientemente inaugurado, donde se ofrecen talleres de soldadura, carpintería, cerámica y mecánica de motos para los jóvenes del lugar que quieran aprender un oficio.

“Madre de la Esquina” surgió hace tres años dentro del corazón del barrio en el que conviven unas 60 familias que están en situación vulnerable. Desde hace dos años cuentan con este espacio propio, que fue donado por la organización “Techo” al Hogar de Cristo. “Esta casa es como una gran familia, a mí me gusta mucho estar acá y ayudar a la gente de la calle, para que salga adelante, como me ayudaron a mí”, dice Fabián, uno de los voluntarios, que en un primer momento comenzó a asistir al hogar y hoy colabora realizando distintas actividades.

Este centro barrial se sostiene con el apoyo y esfuerzo de los voluntarios, tanto de la comunidad local como de gente de afuera que se acerca a colaborar. De este modo, ofrecen clases de apoyo escolar, asistencia legal y acompañamiento psicológico, además de brindar talleres educativos para quienes quieran finalizar sus estudios primarios y secundarios.