Mario José Buschiazzo (1902-1970)

Para la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, la ilustre figura del arquitecto Mario José Buschiazzo encarna la esencia misma de su brillante etapa fundacional,


Para la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, la ilustre figura del arquitecto Mario José Buschiazzo encarna la esencia misma de su brillante etapa fundacional, cuando su acción pionera en la restauración de los edificios patrimoniales del período colonial y del inicio de nuestra vida independiente fijó un camino indeleble para el futuro de la institución.

En tal sentido, Buschiazzo debe ser considerado el primer restaurador “científico” entre nosotros, lo que corría a la par de su calidad de docente e investigador preciso, atado al rigor documental que a su juicio sólo podía surgir del relevamiento planimétrico y fotográfico y de la consulta directa a las fuentes de archivos y memorias de cronistas o viajeros.

Es por ello que otro de los hitos de su excepcional trayectoria académica será la fundación en 1946 del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas que hoy lleva su nombre, el que se incorporaría a la nueva Facultad de Arquitectura y Urbanismo creada por ley al año siguiente. Dirigido por Buschiazzo hasta su muerte, el IAA pronto alcanzará prestigio internacional.

Para entonces llevaba más de una década concentrando todo su esfuerzo e interés intelectual en la historia de la arquitectura argentina y americana –en especial la de la etapa colonial–, a la que efectuará determinantes aportes a través de los Anales del IAA y de varios volúmenes de la serie Documentos de Arte Argentino editada por la Academia Nacional de Bellas Artes.

El definido perfil nacional y americanista de Buschiazzo abrirá un campo investigativo inédito durante las décadas de 1940 a 1970, y su iniciativa será asumida y ampliada por las generaciones siguientes hasta ubicar a la historiografía arquitectónica y artística argentina en un nivel de extraordinaria producción y fuerte compromiso regional.

Esta labor fundante y fértil le será reconocida tanto por la Universidad de Buenos Aires –de la que será nombrado Profesor Emérito--, como por nuestras Academias Nacionales de Bellas Artes y de la Historia. El ámbito iberoamericano al que dedicara todos sus afanes lo cubrirá también de honores, tanto como doctor Honoris Causa de sus universidades o como académico de sus instituciones.

Esta es la figura del hombre que, a cincuenta años de su muerte, sigue vigente en la memoria de nuestra Comisión Nacional de Monumentos. Y no bajo la fórmula de un reconocimiento protocolar, sino como una influencia viva por su apasionada defensa del patrimonio nacional, por su exigente esfuerzo intelectual, por su consecuencia en la tarea adoptada como forma de vida.

Teresa Anchorena, Presidenta; Alberto Petrina, Vicepresidente; Laura Weber, Vocal secretaria;
Dolores Elkin, Alicia de Arteaga, Carlos Moreno, Fabio Grementieri, Mario Lazarovich, Gabriel Romero, Juan Vacas, Vocales.