Los pasos dados por la Argentina para restaurar la sostenibilidad de la deuda

 


La gestión de Fernández se ha comprometido a abordar los desafíos de sostenibilidad de la deuda pública de Argentina al tiempo que promueve un modelo de crecimiento económico para el país que sea inclusivo, justo y duradero.

En solo cinco meses y en un entorno internacional marcado por una crisis mundial sin precedentes debido a la pandemia de COVID-19, el gobierno manejó proactivamente la deuda en moneda local a través de 17 licitaciones públicas. Hasta la fecha, hemos refinanciado un total de 315.000 millones de pesos, bajando sustancialmente las tasas de interés y alargando el perfil de vencimientos.

El nuevo reperfilamiento de Lecaps, Bogato y Boncer 2020, y el Bono Dual AF20 (incluso en las transacciones de LETES denominadas en USD de la semana pasada) también son etapas importantes de nuestros esfuerzos encaminados a alcanzar un perfil de deuda alineado con la capacidad de pago de deuda de Argentina.

En cuanto a nuestra deuda externa en bonos, el 21 de abril de 2020, Argentina invitó a los tenedores de esos bonos a participar en un canje que persigue los mismos objetivos que hemos promovido con nuestros otros componentes de la deuda: crear espacio para respirar a fin de que nuestra economía se recupere, estirar los pagos para que podamos mitigar el riesgo de refinanciamiento y sus implicancias negativas y reducir el costo general de financiamiento a niveles que se adapten más adecuadamente a la capacidad de generación de divisas de mediano y largo plazo de Argentina. La propuesta se basa en el apoyo expresado por un amplio espectro de la sociedad argentina (gobernadores, legisladores y más de 1.400 intendentes, hombres y mujeres de negocios y líderes sindicales, incluso representantes de la oposición) a las obligaciones financieras que el país puede comprometerse a saldar de buena fe. La invitación de Argentina también recibió el respaldo, sin precedentes, de más de 130 economistas de renombre internacional de diferentes líneas de pensamiento y de más de 170 economistas del país.

Si bien muchos de nuestros tenedores de bonos respaldaron la invitación de Argentina, hubo otros grupos importantes de acreedores que no lo hicieron. Entre los que rechazaron la oferta de Argentina, varios han indicado que existen mejores alternativas que pueden conciliarse con los objetivos que esta administración se ha fijado para sí misma y para el pueblo argentino.

Seguimos abiertos a tratar todos los aportes diseñados para ayudar a Argentina a lograr sus objetivos y al mismo tiempo mejorar las recuperaciones de los acreedores. Tendremos en cuenta de buena fe cualquier propuesta de reestructuración de deuda que cumpla con los objetivos de sostenibilidad que necesitamos garantizar, con inclusión de combinaciones de tasas de interés, reducción de capital, períodos de gracia y extensión de vencimientos diferentes a los que hemos propuesto.

Con la cooperación de los acreedores del sector privado y el sector público, Argentina puede superar este período de agitación sin caer en la angustia social, política y económica que afligió tristemente a la República a principios de este siglo. Argentina cree firmemente que por medio del compromiso con su comunidad de acreedores, las medidas reparadoras se pueden identificar a un ritmo en el que tales medidas seguirán siendo las adecuadas para estabilizar la situación y hacer que la economía del país regrese al crecimiento a largo plazo y su deuda recupere sostenibilidad.

En suma, reconociendo que todas las partes tienen más que ganar si se les da a los acreedores más oportunidades de contribuir a una reestructuración de la deuda realizada con éxito, Argentina ha extendido el plazo de vencimiento de la invitación relacionada con su deuda externa hasta el 22 de mayo de 2020.


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