Julia, de Río Negro a Buenos Aires: Una estudiante de diseño y su camino hacia su título universitario


“Muchos diseñadores encontramos inspiración en lo que nos rodea; por eso entendía que un cambio de entorno, salir de la zona de confort y explorar nuevos territorios me ayudaría a encontrar un sinfín de estímulos”.

Julia Turner tiene 25 años, es de Cipolletti, Río Negro, y estudia Diseño Visual en la Universidad Nacional de Río Negro. Gracias al reconocimiento de trayectos formativos (RTF) y la Convocatoria de Movilidades Estudiantiles que impulsa el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación (a través de su Sistema Nacional de Reconocimiento Académico), pudo realizar el tratamiento médico en Buenos Aires sin perder el semestre. La movilidad estudiantil es una actividad que permite a los estudiantes participar en una experiencia académica en una institución diferente a la de origen.

“El principal motivo para pedir la movilidad fue el tratamiento médico; con esta iniciativa podía permanecer el tiempo necesario para concluirlo mientras continuaba mis estudios momentáneamente en otra universidad. Pero también decidí hacerlo porque allí viven mi abuela y mis tíos, y realmente me entusiasmaba la idea de, por una vez en la vida, estar cerca de ellos para compartir la vida diaria. ¡Además también está mi hermana!”, explica Julia, quién eligió movilizarse a Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) dado que que este intercambio le permitía cursar en esa universidad materias de la carrera de Diseño de Marcas y Envases y así poder formarse en el diseño de packaging.

Cambiar la rutina de una estudiante universitaria no es sencillo y puede implicar grandes desafíos: “De por sí hacer una movilidad te lleva inevitablemente a animarte a cosas nuevas. Además, venir a una capital tan llena de actividades culturales y artísticas potenció mucho mi creatividad, lo que me llevó a aprovechar este tiempo en Buenos Aires para comenzar un emprendimiento de diseño que no hubiera imaginado”.

Luego de regresar a la Universidad Nacional de Río Negro, Julia comparte su alegria de poder haber terminado el tratamiento médico y seguir estudiando, además de haber podido conocer nuevas personas y distintos modelos de aprendizaje, que la inspiraron a realizar nuevos proyectos acompañada por su familia.

Además de Julia, otros 350 estudiantes de Ingeniería, Arquitectura, Diseño e Informática de 43 universidades tendrán la posibilidad de cursar un semestre en otra universidad, multiplicando sus posibilidades de formación dentro del Sistema Universitario nacional.

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