Invasión de camalotes: cómo trabajar en zonas afectadas


Si bien muchas de las personas que asisten a los damnificados por las inundaciones lo hacen voluntariamente donando su tiempo, muchos otros están realizando tareas relacionadas con su trabajo.

Socorristas de Defensa Civil, personal de la salud, personal del ámbito de la educación, auxiliares en los centros de evacuados, asistentes sociales, obreros que trabajan en el campo, trabajadores de empresas que toman contacto con mercadería proveniente de otros centros aguas arriba, entre otros, están desarrollando tareas laborales y por lo tanto cubiertos por el Sistema de Riesgos del Trabajo ante las contingencias que pudieran afectarlos en sus labores.

Conviene entonces mencionar algunos factores poco conocidos que tienen relación con la prevención de riesgos laborales que aparecen o se amplifican con las inundaciones.

Hay que evitar capturar las serpientes a menos que sea sumamente necesario. Muchos accidentes ocurren cuando se intenta capturarlas o matarlas.

Importante: La captura debe ser realizada por personal idóneo y con el equipamiento adecuado.

Si se la captura, se la debe dejar en un recipiente y lugar seguros, avisar a los Servicios Comunitarios y asistenciales para luego proceder a su identificación y evaluar el tratamiento adecuado ante mordedura.

Ante cualquier caso posible de probable mordedura, aunque se piense que sea de una culebra, debe consultar con el servicio sanitario de la zona. Ya que se pueden encontrar yararás grandes y chicas, cascabel y también algunas corales.

Debido a las condiciones del lugar y por el clima cálido, pueden constituirse en vectores de dengue y fiebre amarilla. Por ello deben tomarse medidas preventivas “tules” protectores, repelentes de insectos con no menos del 25% de principio activo (Dietil toluamida – DEET).

También conviene rociar las ropas (que tengan contacto con el exterior) y el mosquitero que se van a utilizar, con aerosoles conteniendo permetrinas con concentraciones entre el 10 y el 25%.

Por otro lado, la leptospirosis es una enfermedad producida por una bacteria que afecta a humanos y animales en zonas de aguas dulces contaminadas y bajo climas cálidos. Los roedores son los principales transmisores, también deben considerarse a los perros en zonas de vegetación y humedad como eficientes transmisores o huéspedes de la enfermedad. No se contagia de una persona a otra.

Entre las situaciones de riesgo a considerar están ingerir agua contaminada con la bacteria, el contacto con mascotas (la orina y su saliva contagian y contaminan el medio), debemos destacar que “filtrar” el agua, aunque sea con carbón activado, no la convierte en agua segura.

Los síntomas de la leptospirosis pueden aparecer entre una semana y un mes luego del contacto (gastroenteritis y fiebre) por lo que siempre deberá consultarse precozmente en Centros de Salud cercanos y realizar la correspondiente comunicación a la ART, en caso de corresponder. Es una enfermedad que tiene tratamiento y su pronóstico generalmente es bueno.

Con referencia al hantavirus podemos mencionar que es una enfermedad causada por el virus Hanta. Los ratones de campo (principalmente los colilargos) lo transmiten a las personas, eliminando el virus en la saliva, las heces y la orina, por lo que en lo posible hay que tratar de evitar la convivencia con los roedores y el contacto con sus secreciones:

Si se encuentra un roedor muerto el Ministerio de Salud de la Nación recomienda rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes o bolsas. Este virus se trasmite por inhalación, por contacto directo o por mordeduras. Los síntomas pueden semejarse a un cuadro pseudogripal acompañado de gastroenteritis.

Al no existir tratamiento específico es imprescindible asistir a establecimientos hospitalarios para la rápida consulta ante la aparición de los síntomas, dando aviso a la ART en caso de haber ocurrido el contacto en ocasión de trabajo.

Y recuerde que, ante una situación de emergencia el rápido accionar reduce las consecuencias.