Guillermo Roux, los sueños del color y de la forma

El dibujante, pintor y muralista argentino falleció el 28 de noviembre a los 92 años. Dejó como legado una obra en la que convive el rigor de los grandes maestros con la libertad absoluta de la imaginación.


Una de las primeras imágenes de su infancia fue la de su padre, Raúl Roux, recostado sobre el tablero de dibujo en el que creaba personajes de caricaturas e historietas que se harían populares en el país en la primera mitad del siglo XX. Junto con las palabras, las líneas de dibujo fueron colándose en el aprendizaje inicial de Guillermo Roux, quién había nacido el 17 de septiembre de 1929 en el barrio porteño de Flores.

Como ayudante de su padre, Guillermo Roux hizo sus primeras armas en el mundo de la ilustración. Resuelto a convertirse en artista dejó los estudios secundarios para formarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, de la que egresó en 1948. Pocos años más tarde tuvo su primera exposición en la galería Peuser.


Guillermo Roux en Roma - Archivo Guillermo Roux

En 1956, decidido a remontar el camino de la tradición de los grandes maestros italianos, partió para Roma. Pasó los primeros años en el estudio de Umberto Nonni, trabajando como ayudante en obras de decoración y restauración. Por esos días estudió las técnicas de la pintura de la edad media y del renacimiento. Descubrió a Tiziano y a Tiépolo que junto con Goya y Velázquez serían sus principales referentes artísticos. Inquieto y ávido por aprender no solo sobre arte sino también sobre poesía, filosofía e historia pasó largas horas en bibliotecas romanas recorriendo maravillado la cartografía cultural europea.


Venus Guillermo Roux - Foto: Tantatinta

En 1960, Guillermo Roux se estableció en Jujuy junto a su primera esposa, Lina Guccerelli. Allí se dedicó a pintar animales y paisajes, y tuvo a su única hija, Alejandra. Luego se mudó a Nueva York, donde conoció a quien sería su segunda compañera, Franca Beer. En las décadas siguientes viviría en Buenos Aires, París y otras ciudades.


Caballos Guillermo Roux - Foto: Tantatinta

Así como por el mundo, Guillermo Roux se movió a su aire tanto por los registros populares y eruditos del arte como por la imaginería de la tradición y el surrealismo. Si algo definió como nada su derrotero artístico fueron la libertad y una mirada sabia de niño sobre el mundo.


Guillermo Roux por Alejandro Guyot - La Nación

En 1975, Roux ganó el primer Premio Internacional de Pintura en la XIII Bienal de San Pablo, Brasil. Luego, el Premio Palanza de la Academia Nacional de Bellas Artes en 1979 y el Konex de Platino. En 1982 expuso en el Pabellón Internacional de la 40º Bienal de Venecia. Para entonces ya le habían abierto sus puertas galerías de las distintas ciudades del mundo y su obra pasó a forma parte de la colección de importantes museos.

En el Museo Castagnino, de la ciudad de Rosario, se puede ver la obra Lector a orillas del Paraná, de 1986.


Lector a orillas del Paraná - Foto: Museo Castagnino

Con la acuarela Juego interrumpido ingresó en la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.


Juego Interrumpido - Foto: Museo Nacional de Bellas Artes

Dentro de sus obras murales se destaca el trabajo Mujer y máscara, realizado en las Galerías Pacífico en 1994, junto a otros de Josefina Robirosa, Carlos Alonso y Rómulo Macció, que completó unos de los ciclos pictóricos más importantes del país, iniciado en 1945 con decoraciones murale de los maestros Lino Enea Spilimbergo, Manuel Colmeiro, Antonio Berni, Demetrio Urruchúa y Juan Carlos Castagnino.


Foto: Galerías Pacífico

En 2014, junto a su amigo Carlos Alonso presentó una muestra de obras realizadas a cuatro manos que resultó todo un acontecimiento en la escena de las artes visuales del momento.


Guillermo Roux por Guillermo Roux y Carlos Alonso - Foto: Tantatinta

Su última exposición, curada por Cecilia Medina, que se presentó al mismo tiempo en la Casa Central de la Cultura Popular Villa 21-24 y en el Museo Nacional de Bellas Artes, fue Diario gráfico, en 2018. Fueron cientos de dibujos realizados con birome en sus cuadernos personales, entre agosto de 2015 y diciembre de 2017.


Diario gráfico - Imagen: Museo nacional de Bellas Artes

En una de sus últimas entrevistas Guillermo Roux dijo: "Hay una idea de que los viejos son viejos. Pero llegué a la conclusión de que siento pasiones, siendo viejo, que nos las tenía cuando era joven. Creo que la muerte es muy importante porque es el punto final. La vida es tiempo. Cada instante, cada día, es mucho tiempo que se nos va".

Esa pasión por la vida y la creación, que nunca lo abandonó, es lo que permanece en cada una de sus obras.

Fuentes: María Paula Zacharías en La Nación - Página 12 Foto de portada: Guillermo Roux por Alejandro Guyot - La Nación.