Escuadrón I de Transporte Aéreo: la elite del transporte táctico argentina

¿Por qué el Escuadrón I puede ser considerado “todo tiempo”?


Podrá no ser éste el mejor momento del mundo, pero para momentos como éste se preparan toda la vida. Gracias a su capacitación, profesionalismo, vocación de servicio y espíritu de sacrificio, los integrantes del Escuadrón están altamente preparados para enfrentar situaciones límite.

A raíz de la crisis sanitaria mundial provocada por el COVID-19, surgieron los imperativos de repatriar a compatriotas que habían quedado varados en distintos puntos de América Latina y de trasladar a lo largo del país elementos de primera necesidad, tanto para el personal de sanidad que se encuentra en la primera línea de combate contra el virus, como para paliar la aún más compleja situación que atraviesan ante esta realidad los sectores de bajos recursos.

En este contexto se han puesto de relevancia no sólo las determinaciones y acciones adoptadas cotidianamente por parte de actores políticos, sociales y económicos nacionales, sino también la puesta en valor de las Fuerzas Armadas en conjunto como los actores decisivos para asistir a la ciudadanía ante catástrofes y emergencias. Si bien este es un caso de excepción que trasciende todo lo conocido, siguiendo las órdenes emanadas desde la instancia superior, personal y material castrense han sido puestos a disposición para tareas de apoyo a la comunidad y contención de la pandemia, llegando a cubrir con estas acciones por momentos buena parte del espectro mediático.

Sin embargo, sólo parcialmente y en algunas de las ocasiones retratadas se ha podido capturar parte de la esencia de las historias de los equipos de trabajo que participan de la incesante actividad. De tal manera, que resulta interesante brindar un poco de contexto a las acciones realizadas, poniendo a disposición ciertos detalles sobre algunas historias que merecen ser contadas.

UN ESCUADRÓN TODO TIEMPO

El Escuadrón I de Transporte Aéreo, es dueño de una trayectoria con grandes hitos en la historia aeronáutica militar y civil de nuestra Nación, debido en parte a la gran cantidad de operaciones militares realizadas al servicio de la Defensa Nacional, pero también por las misiones subsidiarias cumplidas al servicio de la comunidad.

En sentido literal, la expresión “todo tiempo” ha sido utilizada históricamente en la aviación militar para designar la capacidad de algunos aviones de combate para realizar operaciones diurnas y nocturnas, sin importar las condiciones meteorológicas. Pero en la actualidad, esta palabra bien podría resignificarse en otro sentido, para reconocer la principal característica que ha distinguido a quienes alguna vez han formado parte del Escuadrón I de Transporte Aéreo: alta capacidad para operar en todo tipo de situaciones, superando estoicamente todos los obstáculos que se presentan para cumplir la tarea encomendada, sin que en la mayoría de los casos se tenga públicamente la menor noticia de estas dificultades.

En escena sólo se observa el resultado final, la misión cumplida, que en todos los casos resulta determinante para el cumplimiento de las demás misiones en juego. Por supuesto, cada persona que forma parte de la Institución ejerce un rol y comporta una función significativa, intrínseca y recíproca para el cumplimiento de las tareas impuestas y de la misión general de la Fuerza Aérea. Pero a veces el apoyo logístico brindado por este Escuadrón toma dimensiones épicas, resultando providencial, al hacer posible la materialización y concreción de la tarea. De ahí su lema: “Podemos para que otros puedan”.

LA HISTORIA DEL ESCUADRÓN

Con asiento en la I Brigada Aérea del Palomar, cuna de la aviación militar, dispone desde hace medio siglo del Sistema de Armas C-130 Hércules. Durante este tiempo los integrantes del Escuadrón I han dado la vuelta al mundo en varias ocasiones, cruzando todos los mares y continentes para participar en misiones de paz y de apoyo humanitario.

Bien al sur de nuestro país, se dieron a la tarea de la exploración del continente antártico, permitiendo el abastecimiento de los asentamientos nacionales a través de la Base Conjunta Antártica Marambio (puerta de ingreso al Continente Blanco), o bien a través de la entrega por modo aéreo con lanzamiento de carga en las Bases Petrel, Matienzo, Orcadas y Belgrano II. Todas estas travesías y las incursiones realizadas al Polo Sur allanaron el camino para trazar las primeras rutas transpolares, que posteriormente fueron utilizadas por las aerolíneas comerciales.

Más adelante en el tiempo, deslumbraron al mundo con su amplia participación y valor demostrado en sucesivas misiones de combate en el último conflicto aeronaval de la historia moderna, único capaz de compararse por el coraje y ferocidad desplegados por todo el componente aéreo argentino en sus acciones, con las demostradas en todas las batallas aeronavales libradas en la Segunda Guerra Mundial. Todas las misiones ejecutadas se desarrollaron de manera ininterrumpida, permitiendo sostener el combate mediante el abastecimiento de personal y carga, la evacuación de heridos, el reconocimiento aéreo y reabastecimiento en vuelo; todo esto en un teatro de operaciones netamente hostil, maniobrando un avión de gran porte y desprovisto de defensas ante ataques aéreos y terrestres.

En síntesis, todas estas lecciones aprendidas permitieron aumentar las capacidades y elevar el nivel operativo, hecho que se vio reflejado en la magnitud de los sucesivos despliegues realizados en los años precedentes, que con el impulso de la modernización y repotenciación realizada a los C-130 aún disponibles, ha permitido ampliar su potencial por varios años más; al punto de no sólo de poder contribuir al bienestar de la comunidad en lo que respecta a garantizar el traslado de insumos básicos y de primera necesidad (alimentos, medicamentos, insumos y equipos médicos, ropa, colchones, etc.), sino también de ser los únicos aviones militares de la región que están empeñados en la repatriación de ciudadanos argentinos y de otros países vecinos.

Sistema de Armas

En un "Sistema de armas” no solamente participan la aeronave y el personal que lo emplea (pilotos, copilotos, mecánicos de vuelo, navegadores, operadores de sistema de entrega aérea, auxiliares de carga y despacho), sino que comprende una compleja estructura compuesta por personas especializadas en diferentes servicios, instalaciones, equipamientos y componentes necesarios para el sostenimiento de la actividad aérea, la cual se encuentra enmarcada en los propósitos de la actividad militar.

El empleo del medio aéreo

En la fase operativa de empleo del medio áereo todo está calculado y medido. Esto es aplicable no sólo en los términos económicos fríos del gasto, tanto el personal como el material ocupan una función definida y tienen una razón de ser dentro del sistema (nada sobra, nada se desperdicia), sino esencialmente y en virtud de uno de los principios fundamentales de la Institución, que es la preservación del personal y del material, la cual se efectiviza a través de la implementación de procedimientos específicos que hacen a la prevención de riesgos y accidentes al momento de la ejecución de las actividades y tareas asignadas. Todo esto implica años de capacitación y perfeccionamiento constante por parte del personal militar, el cual debe cumplir además ciertos requisitos para desempeñarse y permanecer dentro de su especialidad. Por último, es importante agregar que el estado militar dura toda la vida, por lo que el personal retirado puede ser convocado nuevamente a cumplir con actos del servicio, debido justamente a su trayectoria y experiencia, basadas en la alta capacitación y perfeccionamiento en el área de desempeño.