A desnaturalizar lo que no es natural

La violencia simbólica contra las mujeres se despliega en diferentes ámbitos sociales y se refiere a la construcción y difusión de imágenes, símbolos e ideas reproductores de la desigualdad de género.


La Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, sancionada en 2009, contempla por primera vez a la violencia simbólica y mediática contra las mujeres como tipos y modalidades de violencias que deben ser prevenidas, sancionadas y erradicadas.

En el artículo 5°, se describe a la violencia simbólica como aquella que “a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”. Se puede manifestar tanto en los contenidos de los medios de comunicación, como en canciones, chistes, refranes, diccionarios e incluso gestos cotidianos de la socialización.

La violencia mediática es una modalidad en la que se manifiesta la violencia simbólica. Se trata de mensajes o imágenes estereotipados que, de manera directa o indirecta:

  • Promuevan la explotación de mujeres o sus imágenes.
  • Injurien, difamen, discriminen, deshonren, humillen o atenten contra la dignidad de las mujeres.
  • Utilicen mujeres, adolescentes y/o niñas en contenidos pornográficos.

Hablar de esta modalidad de la violencia contra las mujeres implica reconocer que los medios de comunicación masivos son importantes vías de transmisión de valores e ideas y una fuente esencial de estándares, modelos y normas que aportan sentido a muchas de nuestras experiencias del mundo social.

Muchas veces, los medios de comunicación difunden -voluntariamente o no- valores impregnados de la ideología que propone un trato desigual entre mujeres y varones. Así, legitiman ciertos patrones socioculturales que influyen en nuestro comportamiento y en la noción que formamos de lo que nos rodea.

Por ejemplo, diariamente vemos publicidades que se apoyan en estereotipos para generar empatía e identificación con los posibles consumidores de sus productos. Así, las mujeres aparecen como únicas destinatarias de los productos de limpieza del hogar o de los alimentos que ayudan a “mantener la figura”, reforzando patrones socioculturales reproductores de la desigualdad que son tomados como “normales” o “naturales”.

Sugerencias para un tratamiento mediático respetuoso

  • Recordar que la violencia contra las mujeres no se limita a la violencia física. Puede ser psicológica, sexual, económica, mediática y patrimonial.
  • Evitar la estigmatización y revictimización de las mujeres en situación de violencia.
  • Privilegiar los enfoques centrados en la prevención y en la concientización de la problemática social. Evitar la espectacularización y ficcionalización.
  • Abordar esta problemática a través de múltiples géneros mediáticos.

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