Convenio de cooperación entre la CNEA y el municipio de Almirante Brown

El acuerdo apunta a establecer relaciones formales de cooperación en lo que refiere a la realización de estudios y programas de investigación y desarrollo, colaboración en el intercambio de información técnica, servicios tecnológicos, trabajo conjunto y capacitación de recursos humanos.


El vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Alberto Lamagna, y el intendente del municipio de Almirante Brown, Mariano Cascallares, firmaron hoy el acuerdo con vistas a avanzar en diversas iniciativas, en particular para el desarrollo de panificados con alto valor nutritivo, seguros microbiológicamente y de larga duración los cuales podrían entregarse como “refuerzo” en comedores escolares y comunitarios.

Durante la firma del acuerdo, Alberto Lamagna –quien actualmente se encuentra a cargo de la Presidencia del organismo– resaltó la importancia de la transferencia tecnológica y de fomentar el dialogo entre los científicos, los empresarios, las PYMES y la sociedad.

“La CNEA viene dedicando muchos años al avance tecnológico. Más allá de los grandes proyectos nucleares, tenemos desarrollos y aplicaciones que ya están disponibles y que queremos empezar a compartir y ofrecerlas según las necesidades coyunturales de la Argentina”, apuntó Lamagna.

Por su parte, Mariano Cascallares agradeció la colaboración de la CNEA en considerar las necesidades de su municipio y aseguró que “a veces, no dimensionamos que dentro del Estado tenemos este tipo de herramientas a disposición y que para nosotros pueden ser soluciones concretas que pueden transformarse en políticas públicas”.

El convenio fue firmado en el sitio donde se instalará la primera panificadora industrial del municipio de Almirante Brown, que funcionará además como centro de capacitación laboral dedicado a la panadería y la gastronomía.

Un pan súper nutritivo

En 2010 un grupo especialistas de la CNEA comenzó a trabajar en un proyecto para mejorar la calidad del pan, enriqueciéndolo nutricionalmente y combinándolo con la tecnología de irradiación, que permite conservar mejor los alimentos y prolongar su vida útil.

Si bien la preparación es similar a la del pan común, se formuló una receta modificada para convertirlo en un "alimento supernutritivo". En la premezcla se agregan proteínas de origen vegetal, de origen animal, y microelementos. Además, contiene huevo, leche y suero lácteo, que enriquecen el contenido de proteína de alto valor biológico y micronutrientes.

El producto, una vez elaborado y envasado, también puede ser tratado con radiación ionizante para evitar el desarrollo de microorganismos, como hongos. Así se logra mantener este pan envasado y almacenado a temperatura ambiente, sin conservantes ni refrigeración, durante meses. Desde el punto de vida de calidad sensorial, se comprobó que mantiene su aroma, sabor y textura durante al menos 45 días.

Este producto es económico, fácil de envasar y transportar, de prolongada conservación y de amplia aceptación, por lo que podría ser utilizado como “refuerzo” en comedores escolares y comunitarios o bien, como ración de emergencia en situaciones de emergencia.